LUNES, 29 DE JUNIO DE 2009
¿Cambio de rector o rector del cambio?

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“Se inscribieron once aspirantes para ser rector de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana. Diez de ellos iban en la misma línea de continuar la ruta, velocidad y dirección de esta institución, pero el onceavo aspirante tocó la nota discordante pues presentó una propuesta completamente contraria.”


Se inscribieron once aspirantes para ser rector de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana. Diez de ellos iban en la misma línea de continuar la ruta, velocidad y dirección de esta institución, pero el onceavo aspirante tocó la nota discordante pues presentó una propuesta completamente contraria. Aquí se transcribe pues podría ser interesante para quienes buscan cambios en el sistema educativo universitario.

 

Plan de Trabajo del onceavo aspirante:

 

1. Me propongo trabajar, fundamentalmente, para que nuestra universidad rompa la dependencia financiera absoluta que la tiene atada al gobierno federal. No podemos seguir subordinando nuestro quehacer universitario limitándonos al dinero que nos asigne el Estado. Seguir dependiendo del subsidio del gobierno nos puede conducir a graves conflictos internos donde todos trataremos de arrebatar un poco de la zanahoria que nos manda el poder federal. No tenemos necesidad de ello, no estamos para eso. Nuestra labor es importante y la podemos hacer que produzca muy bien en este mar de competencia. No estoy proponiendo que rechacemos el subsidio del gobierno, pero éste debe ser considerado como un ingreso extra, nunca como el principal.

 

2. Me propongo promover los cambios necesarios a nuestra reglamentación de tal forma que permita la transformación de la UAM en una universidad moderna y competitiva.

 

3. Promoveré la autonomía universitaria de unidad. Es decir, que en nuestra unidad se tomen las decisiones importantes, desde contratación directa de personal hasta la creación de nuevas carreras, posgrados, etc. Nuestra unidad debe funcionar como si fuera una universidad autónoma.

 

4. Socializar a la UAM-AZC. Así como Emiliano Zapata dijo que la tierra debe ser propiedad de quien la trabaja; las universidades deben ser propiedad de quienes enseñan e investigan. Trataré de convencer a todos los trabajadores para que sean dueños de su fuente de trabajo. Si cada empleado fuera copropietario de la UAM haría diez veces mejor su trabajo.

 

5. Promoveré un cambio radical en la formación de nuestros nuevos profesionales. No podemos seguir formándolos para que aspiren a ser empleados pues así los estamos arrojando al fracaso, al ejército de desocupados; ahora tenemos que hacer un gran esfuerzo para educarlos como emprendedores, empresarios u hombres de negocios, que en lugar de salir a buscar empleo, salgan a buscar trabajadores para sus propias empresas. De esta manera, nuestros egresados no tendrían dificultad en integrarse a una economía de mercado.

 

6. Promoveré que nuestra propia universidad se convierta en una incubadora de empresas. Toda nuestra investigación y docencia debe estar encaminada a la creación de ciencia o a la invención de nuevos productos, desde jabones hasta aviones, de tal manera que nuestros egresados se conviertan en exitosos empresarios internacionales o en hombres de ciencia de prestigio mundial.

 

7. Nuestra universidad no puede enseñar lo que no sabe. Desde que nació la UAM ha tenido un sello antiempresarial que hoy debe dejar atrás. Debe funcionar como una empresa privada que pone todo su empeño en dejar satisfecho al cliente, es decir, a los alumnos. Esto quiere decir que mi rectoría no sería para calentar la silla y cuidar que los edificios no vuelen, sino para conseguir una universidad próspera, dinámica, creativa activa y competitiva.

 

8. No más profesionales de rancho. Me propongo hacer los cambios necesarios para que nuestros profesionales sean competitivos internacionalmente. Cuando egresen de nuestras aulas deben manejar, al menos, el idioma inglés como si fuera su lengua nativa. Para ello pienso proponer que se empiecen a dar clases de matemáticas, física u otras en Inglés desde el primer trimestre. Contamos con profesores que han estudiado en el extranjero y que pueden ayudar muy bien a este plan. Además, buscaré que los alumnos dediquen todo un año de sus estudios en un país anglosajón.

 

9. Me propongo trabajar para que nuestros empleados, profesores e investigadores tengan los mejores sueldos de México. Sin que estén sujetos a la voluntad o control del gobierno. Es inadmisible tener trabajadores con sueldos de miseria. No podemos seguir esperanzados a que cada año nos aumenten el 4.25%. Nuestra labor es valiosa y tenemos que aprender a venderla y ganar lo que merecemos.

 

10. Me propongo crear un sistema de financiamiento para que los alumnos dispongan de crédito y no abandonen las aulas por falta de recursos. Nada nos costaría crear un banco para que el alumno disponga de recursos para rentar su departamento, comprar sus libros, computadora, etc. Al terminar sus carreras les daríamos 20 años para que devuelvan el crédito y se pueda financiar a más alumnos. De esta manera, daremos oportunidad para que cualquier joven pueda formarse en nuestra casa de estudios aun cuando sea de los más pobres del país.

 

11. Me propongo promover y respetar la libertad de expresión para todos los alumnos, profesores y trabajadores, sea que se expresen de manera directa, en los muros o por internet. Nuestra universidad no solo debe estar abierta al tiempo sino también a las nuevas ideas. Más aún, considero que aquellos alumnos, profesores o trabajadores que rompen tabúes, mitos, ideas o esquemas constituyen una gran riqueza de nuestra institución y deben ser apreciados y protegidos.

 

12. Me propongo cambiar el sistema de ingreso de alumnos a nuestra universidad pues el actual ha mostrado sus ineficiencias desde el momento en que arroja pocos titulados que invierten demasiado tiempo en sacar sus carreras. Con nuevas formas de ingreso podremos recibir a todos los alumnos que tengan verdaderos deseos de formarse en nuestra institución.

 

Es posible que mis propuestas se vean radicales, pero estoy seguro que se adaptan a los cambios vertiginosos que está viviendo el mundo. Prefiero que pensemos y nos atrevamos a hacer cosas nuevas antes de que nos barran las olas neoliberales y al rato solo nos quede el recurso de rogar para que el Estado nos mantenga el subsidio un rato más y veamos como nuestros privilegios irremediablemente se van esfumando.

 

Lo que propongo lo hago con el mejor espíritu universitario, con la idea de lograr lo mejor para nuestros alumnos, trabajadores, profesores, investigadores y toda la sociedad. Tenemos elementos, conocimientos, teoría y coraje para construir un nuevo modelo de universidad. Sólo falta atrevernos.

 

Por supuesto, este aspirante no quedó en la rectoría y es posible que sufra las consecuencias por atreverse a salir del pensamiento políticamente correcto.

• Educación / Capital humano

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