MIÉRCOLES, 25 DE ENERO DE 2006
Trabajador empobrecido

La decisión de López Obrador de liberar al hijo del "Chapo" Guzmán recién capturado fue...
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El punto sobre la i
“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
H.L. Menken


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“Existen varias medidas que pueden hacer revaluar la moenda con respecto al dólar, lo cual hace que el exportador obtenga menos por cada unidad exportada. El precio del producto baja y la remuneración del trabajador también.”


En 1890, Benjamin Tucker, un apasionado oponente al socialismo estatal, escribió lo siguiente: “El forzar a un hombre a pagar por la violación de su propia libertad es añadir insulto al daño. Pero eso es exactamente lo que está haciendo el Estado. Lea el Record del Congreso; siga los anales de la legislatura estatal; examine nuestros libros de estatutos; ponga a prueba cada decreto separadamente por medio de la ley de igual libertad; encontrará que un buen 90 por ciento de la legislatura existente sirve, no para hacer cumplir esta ley social fundamental, sino para recetar los hábitos personales del individuo, o, peor aun, para crear y sostener monopolios comerciales, industriales, financieros y propietarios, los cuales privan al trabajador de una gran parte de la recompensa que recibiría en una mercado perfectamente libre.” Esto, lo escribió para el Estados Unidos de entonces, pero se aplica al dedillo a la Costa Rica de hoy.

 

Hace dos semanas hablamos del empleo productivo y señalamos que si una persona empleada en una maquila producía tres camisas por hora y dos de ellas cubrían todos los costos de producción, entonces el valor agregado del operario era una camisa, y su salario no podría ser mayor que el precio de esa unidad. También señalamos que cuanto mayor valor económico tenga la camisa, mayor es su precio y la remuneración potencial del operario.

 

Pues bien, tal como señala Tucker, existe una serie de medidas económicas, en apariencia, favorables o al menos inocuas, que pueden afectar la remuneración de ese operario. Primero están aquellas que afectan los costos de producción de la maquila: barreras comerciales, impuestos, tasas de interés, tarifas eléctricas, los requerimientos de estudio de impacto ambiental y la maraña de regulaciones innecesarias. Supongamos que, para proteger la tela nacional, el gobierno le impone un arancel a la importación de materia prima para la fabricación de camisas. Este arancel incrementará los costos de producción de la maquila, y el valor agregado del operario se reducirá hasta situarse en menos de una camisa. Su nueva remuneración no podrá superar el valor de esa fracción del atuendo. Y ¿qué tal si, para reducir la demanda monetaria, el gobierno incrementa las tasas de interés? El efecto sería parecido; el trabajador terminaría pagando los platos rotos. El mismo castigo recibiría el trabajador si, para congraciarse con ciertos sectores, el gobernante le impusiera un impuesto al capital de la empresa maquiladora.

 

En segundo término están las medidas económicas que afectan el valor de la camisa. Veamos solo una. En el campo monetario, por ejemplo, existen varias medidas que pueden hacer revaluar el colón con respecto al dólar, lo cual hace que el exportador de camisas obtenga menos colones por cada unidad exportada. El precio de la camisa baja y la remuneración del trabajador también.

 

En este país se cree que las medidas antes señaladas más bien favorecen al trabajador.


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