JUEVES, 2 DE JULIO DE 2009
Triste campaña del 2009

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El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


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“En esta campaña electoral los políticos violaron abiertamente las reglas que ellos mismos crearon. Así pues, la campaña ha mostrado el fracaso de la reforma electoral del 2007. Pero afortunadamente la campaña ya terminó y ha llegado el momento de votar... o de no votar, cualquiera que sea el caso.”


Ha llegado el momento de votar… o de no votar, cualquiera que sea el caso.

 

Hemos vivido una campaña diferente. La avalancha de spots no ha tenido precedentes en la historia de México o quizá de la humanidad. De 755 mil en el 2006, un año de campaña presidencial, hemos pasado a 23.4 millones en esta elección intermedia de 2009. Lo peor de todo es que virtualmente ninguno de estos spots ofrecía información sustancial que permitiera a un elector tomar una decisión racional sobre su voto.

 

La campaña ha mostrado el fracaso de la reforma electoral del 2007. La tormenta de spots es una de las partes más notables de esta reforma. Pero otra es el papel del IFE, que de ser un respetado árbitro electoral se ha reducido a un simple censor.

 

Ésta es la campaña en que Andrés Manuel López Obrador se ha distanciado, al parecer definitivamente, del PRD. El tabasqueño ha hecho campaña en contra del PRD en buena parte del país, incluida Iztapalapa. El rompimiento puede venir después de las elecciones.

 

Los políticos violaron abiertamente en esta campaña las reglas que ellos mismos crearon. Prohibieron la contratación de tiempos de radio y televisión, pero promovieron las entrevistas “pactadas” con las que incluso se interrumpieron partidos de futbol, como ocurrió con el panista Demetrio Sodi. Muchas entrevistas y reportajes fueron al parecer pagadas, aun cuando no hubiera ninguna factura de por medio.

 

Los políticos acordaron prohibir la “guerra sucia” entre candidatos y partidos, pero la información crítica sólo fue censurada en los anuncios de radio y televisión. La guerra se mudó al internet y a los periódicos. En el caso de internet la más eficaz estrategia fue colocar videos en YouTube. Para superar la censura del IFE, los políticos aprendieron a no identificar la procedencia de los videos.

 

La guerra sucia se centró en acusaciones de influencia o complicidad con el narco. Germán Martínez, presidente del PAN, acusó de manera constante al PRI de proteger al narco y lo hizo parte de la campaña general. Nunca, sin embargo, presentó pruebas. La manera en que la PGR panista manejó algunas acciones, especialmente en Morelos y Michoacán, pareció estar marcada más por la búsqueda de votos que por verdaderas razones de procuración de justicia.

 

La campaña alcanzó su mayor grado de bajeza cuando el PRI y el PAN, representados por el gobernador de Sonora Eduardo Bours y el secretario de gobernación Fernando Gómez Mont, se cuestionaron públicamente por el incendio de una guardería en Hermosillo, Sonora, en un lamentable intento por sacar raja política de la muerte de 47 infantes.

 

La campaña, afortunadamente, ya terminó y llega el tiempo de votar. Muchos intelectuales y personas comunes y corrientes están haciendo un llamado a los electores para que anulen su voto en protesta por la insensibilidad de la clase política. Otros piensan que el voto nulo simplemente serviría a los intereses de los políticos. Cada elector tendrá que tomar su decisión.

• Democracia mexicana

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