MIÉRCOLES, 8 DE JULIO DE 2009
El futuro de la banca mundial (II)

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“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
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“Si después de la ola mundial en la cual los gobiernos arroparon a los bancos con su capital fabricado de la nada, no regresan su operación a una nueva generación de banqueros profesionales, si no se divorcia el patrimonio y las decisiones de los bancos con el de las empresas o el gobierno, y si nuevamente tratan de obstruir la creativa destrucción antes que el celestial rescate, la banca mundial está de nuevo condenada.”


“Los bancos son lugares en donde te prestan un paraguas cuando el día es soleado y lo piden de regreso al amenazar la lluvia.”

 

Mark Twain

 

Cuando las instituciones de los países no son saludables, el poder del estado crece invadiendo todos los rincones del quehacer económico en el recinto de la sociedad. Desde el invento de la Criatura de Jekyll Islan en 1913, la banca mundial ha estado a merced de ese ogro devorador llamado: FED

 

Pero además, si en ciertos países se navega con derechos de propiedad nebulosos, a los usuarios de crédito se les limita el allegarse capital. Si los contratos no son respetados, los bancos se dedican a colocar sus dineros con individuos y empresas que repagarán sus deudas por razones ajenas a una obligación contractual. Esto ha promovido el “circulo exclusivo de receptores”—Los dueños de los bancos, el gobierno y los políticamente conectados. La búsqueda de rentas y los subsidios al riesgo, produce un sector de usuarios de crédito cronys y protegidos a los cuales los bancos acuden para evitar los dolores que emergen de los cuatro problemas enumerados.

 

Más grave aún, es cuando los bancos han sido capturados por empresarios estatistas para usarlos como un invisible medio y canalizar subsidios gubernamentales a sus otras empresas. Los bancos reciben depósitos a intereses bajos y, operando profesionalmente, hacen préstamos a firmas con cierto riesgo a tipos más altos manejando ese diferencial, o, simplemente hacer préstamos a sus negocios a tipos simbólicos transfiriendo las ganancias del banco a sus empresas.

 

Con las “liberaciones” en los países subdesarrollados, ha surgido una nueva clase de capitalismo crony. Los gobiernos hacen mucho más que ofrecer monopolios a los banqueros favorecidos. Los equipan con garantías sobre los depósitos lo que permite recibirlos sin ese riesgo y a tipos de interés no acorde a la salud financiera del banco. Este es un camino socialmente muy costoso para canalizar recursos puesto que el subsidio se incrementa al ritmo que la salud del banco se deteriora.

 

Los bancos tradicionalmente habían sido prudentes cuando su situación era saludable, pero al iniciar el camino de la insolvencia han cambiado su comportamiento. Al caer en ese pozo los bancos se convierten en kamikazes doblando sus apuestas en un “va mi resto.” Bancos ya a punto de la quiebra, continúan recibiendo depósitos “garantizados” y así proceden a las estrategias de inútil resurrección—albures apostando todo o nada—que sitúan a todo el sistema en situación de caída libre. Esta crisis en México levantó las faldas a un sistema condenado a morir desde su nacimiento.

 

Este manejo irresponsable, producto del intervencionismo del gobierno, ha provocado graves problemas cuando bancos se colapsan. Sin embargo, en épocas recientes hemos atestiguado uno nuevo y muy preocupante. Tradicionalmente estas explosiones nunca habían averiado a los países en más de un 3% de su PIB. En los últimos 20 años hemos atestiguado pérdidas de más del 10% del PIB de los afectados, y tenemos una docena de pacientes que superan el 20%. Estos casos incluyen, por supuesto, México pero también Tailandia, Indonesia, Corea, Japón y, el más dramático, las instituciones financieras de EE.UU. durante los últimos meses cuyo monto aun no se conoce.

 

Se pensaba una de las múltiples causas que ha conducido a este tipo de situaciones, era lo diminuto de algunos sistemas bancarios. En dos terceras partes de los países del mundo, el sistema total no alcanza un valor de 10 billones de dólares en activos, y en una tercera parte no llegan a 1 billón.

 

En esas regiones feudales, la riqueza de las elites es desproporcionada en relación al valor de sus sistemas financieros. Eso ha permitido que ellos acaparen los bancos y la influencia política que los acompaña. Esas elites controlan grandes conglomerados de todo tipo de negocios usando los bancos como sus cajas chicas. Coexisten en una enfermiza relación con los gobiernos en la cual ayudan a los burócratas para mantener ese draconiano control a cambio de proteccionismo, subsidios, favoritismos y el monopolio de la pandilla.

 

El caso de México es especial. Es muy interesante el analizar las verdaderas causas de la expropiación bancaria de López Portillo en 1982. ¿Fue simplemente una reacción berrinchuda de un hombre intoxicado de poder y acorralado buscando a quien endosar sus culpas? Los bancos eran simplemente el conducto de los mercados para exponer su desacuerdo abandonando el infierno provocado por el Presidente. La expropiación de la banca mexicana es un gran ejemplo de la falta de instituciones que protejan a los actores económicos contra arbitrariedades. De esa forma se inició el vía crucis del país.

 

Ahora, el problema de la “liberación del sistema bancario a nivel mundial,” es que fue una liberación solamente de nombre. O tal vez sería más apropiado usar el término quasi-liberación en la cual las utilidades eran para los banqueros y las pérdidas para los causantes. Con las selectivas reprivatizaciones se confirma la falta de instituciones para asegurar un campo parejo y no el regreso de las carreras arregladas. Los bancos fueron para los miembros especiales del club.

 

El famoso economista, Carlos Díaz Alejandro, escribió un ensayo titulado: “Adiós a la represión financiera, Bienvenida la crisis bancaria.” Este hombre previno el final del control estatal de los bancos como el preludio de una nueva economía crony, no un verdadero sistema de libre competencia.

 

Pero en meses recientes nos dimos cuenta de que ese cáncer invadió también a los gigantescos sistemas financieros. Fue cuando la creativa destrucción de los mercados explotó en el primer mundo para desactivar uno de los brazos más fuertes del viejo establishment; la mafiosa relación entre banqueros y gobierno, entre banqueros y sus conglomerados de empresas nacidas a la sombra de ese cronismo.

 

Si queremos abandonar el oscuro laberinto que hoy nos atrapa, los bancos tendrán que operar de acuerdo a las señales del mercado y no las visiones celestiales de Obama, Polosi, Zapatero y Chavez. Su comportamiento ahora deberá ser regido por la información que proporciona el mercado no el estado. Los mercados no esconden información o dejan de actuar acorde por miedo de ser despedidos o demandados, tampoco pueden ser sobornados o amenazados para permanecer en silencio. Los mercados libres hablan y a su lenguaje se le llama precios.

 

Si después de la ola mundial en la cual los gobiernos arroparon a los bancos con su capital fabricado de la nada, no regresan su operación a una nueva generación de banqueros profesionales, si no se divorcia el patrimonio y las decisiones de los bancos con el de las empresas o el gobierno, y si nuevamente tratan de obstruir la creativa destrucción antes que el celestial rescate, la banca mundial está de nuevo condenada.

 

• Finanzas internacionales

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