JUEVES, 26 DE ENERO DE 2006
Uruguay, la mejor noticia

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Hana Fischer







“¿Qué es lo que tan radicalmente cambió en tan poco tiempo?”


Montevideo (AIPE)- El ministro uruguayo de Economía, Danilo Astori, dijo en una entrevista que durante el 2006 el gobierno negociará acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y China, para poder “darle trabajo a la gente”.

 

Este anuncio generó una fuerte polémica al interior del Frente Amplio, el partido izquierdista que nos gobierna. Asimismo, provocó críticas de los socios mayores del Mercosur, Argentina y Brasil. Altos funcionarios de esos países señalaron que si Uruguay negocia un acuerdo de esa naturaleza de manera bilateral, automáticamente quedará excluido del bloque regional.

 

Eduardo Sigal, subsecretario de Integración Económica Americana y Mercosur del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, declaró que esperaba una “rápida rectificación (de Astori) para evitar confusión y daño al Mercosur y al proceso de integración”.

 

Por su parte, el canciller brasileño Celso Amorim señaló que si Uruguay negocia un acuerdo con Estados Unidos de manera bilateral, debería abandonar el Mercosur.

 

Un senador oficialista expuso que lo dicho por Astori es un “tema nuevo que requiere discusión y consultas”. Y agregó que “debemos estudiar qué beneficios trae y que no viole cláusulas del Mercosur”.

 

El presidente Tabaré Vázquez no dio a conocer públicamente su opinión. Pero en una entrevista realizada por el semanario “Búsqueda” el 22 de septiembre de 2005, se manifestó a favor de negociar un tratado de libre comercio con EEUU.

 

Lo cierto es que, pese a la oposición regional y a la de algunos ministros nacionales y sus respectivos sectores políticos, los gobiernos de Uruguay y EEUU tienen decidido buscar la forma para profundizar sus relaciones comerciales.

 

Lo asombroso de este asunto es que aún está fresca, en la memoria de todos, la reciente Cumbre de las Américas realizada en Mar de Plata, donde los cuatro miembros del Mercosur, como bloque, se opusieron al ALCA, siguiendo las instrucciones del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

 

¿Qué es lo que tan radicalmente cambió en tan poco tiempo?

 

El ex presidente Luis Alberto Lacalle, bajo cuyo mandato se firmaron los acuerdos que dieron nacimiento al Mercosur, expresó que el acuerdo regional “deja clara y desembozadamente de ser un proyecto económico para ser una base de acción política especialmente antinorteamericana”. Las afinidades ideológicas son las que ahora señalarían cuando un aspirante a integrarse es “apto” o no.

 

Confirmando esta visión de las cosas, vemos que Chávez, más que Venezuela, fue rápidamente aceptado como “socio político”. Ahí no se tuvieron en cuenta reglamentos ni fundamentos jurídicos o estatuarios. Posiblemente algo parecido ocurra con el recientemente electo presidente de Bolivia, Evo Morales.

 

Tabaré Vázquez hace ya casi un año que gobierna. Por lo tanto, ha debido manejarse con la realidad y dejar muchas fantasías de lado. Por ejemplo, junto con buena parte de sus allegados, no sale de su asombro y decepción por la arremetida del gobierno argentino destinada a parar, a cualquier precio, la construcción de dos plantas de celulosa sobre la margen oriental del río Uruguay. Esta situación ha enfriado la relación bilateral entre ambos países.

 

Además, cortes de rutas protagonizados por organizaciones ambientalistas argentinas para dificultar, en plena temporada, el tránsito de turistas  que veranean en Uruguay son toleradas por la policía y alentados por los gobernantes argentinos.

 

Trascendió que Vázquez ha dicho: “Estoy decepcionado con (Néstor) Kirchner porque pensé que por afinidad ideológica no iba a seguir con esto”.

 

Más gráfico fue el ex guerrillero y actual ministro, José Mujica, quien criticó con dureza la funcionalidad del Mercosur. Opinó que los compromisos asumidos por los países integrantes no sirven “para un carajo”.

 

Añadió que “un pequeño país y una nación que pugna por mantener su independencia, lo hará si tiene la astucia y la inteligencia de cultivar una inteligente interdependencia, que significa en el fondo pluralizar al máximo sus relaciones, vender a la mayor cantidad de escenarios posibles...”.

 

La mejor noticia que podríamos tener de nuestros gobernantes es este viraje hacia la lucidez. De plasmarse en hechos concretos, un futuro más promisorio aguarda a Uruguay.

 

___*Analista uruguaya.

© www.aipenet.com

 


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