Jaque Mate
Sep 2, 2009
Sergio Sarmiento

Recuperación sin empleo

La experiencia nos dice que la recuperación tardará más en reflejarse en los indicadores de empleo. Las empresas tienen en este momento una gran capacidad ociosa que tendrán que ocupar antes de empezar a hacer contrataciones.

Si bien el presidente Calderón ha buscado presentar un ánimo optimista en vísperas de su tercer informe de gobierno, y ha venido insistiendo en distintos foros que la crisis económica ya ha tocado fondo, el desempleo ha alcanzado un nivel que no habíamos visto desde febrero de 1996.

 

Según las cifras oficiales del INEGI, la desocupación abierta en México alcanzó un nivel de 6.12 por ciento en nuestro país el pasado mes de julio. Parece poco, sobre todo si se compara con los índices de otros países, pero es muy alto en contraste con las cifras que usualmente ofrece el INEGI.

 

A pesar de que el presidente había festejado una pequeña ganancia de empleos en junio, la cifra de julio representa la pérdida de 431 mil puestos de trabajo tan solo en el mes de julio. El número oficial de desempleados ascendió a 2.8 millones, la mayor cifra en el país desde que empezó a registrarse este indicador en México en 1987.

 

Lo peor es que todos sabemos que las cifras del INEGI utilizan criterios que de manera artificial reducen el índice de desocupación. Ni usted ni yo nos consideraríamos empleados si nos paráramos una hora en una esquina para limpiar parabrisas y no obtuviéramos ni veinte centavos (de las nuevas y microscópicas monedas) a cambio del esfuerzo. Pero para el INEGI esta actividad sería suficiente para considerarnos empleados en la semana en cuestión.

 

Hay buenas razones para pensar que la recuperación se encuentra cercana. No es que los indicadores económicos estén ya apuntando hacia arriba, pero cuando menos las cifras de producción y de consumo han dejado ya de caer. La recuperación tendrá lugar no porque los legisladores y el gobierno de México hayan tomado las medidas adecuadas para volvernos más competitivos y así utilizar la crisis, como lo han hecho China, Corea del sur y otros países, como plataforma de mayor crecimiento. Lo que va a ocurrir es que la economía de Estados Unidos, que parece ya lista para comenzar una nueva expansión, tirará de la nuestra y lo hará a través de esas empresas maquiladoras de exportación que son tan despreciadas por nuestros políticos.

 

Los economistas independientes --por ejemplo, los que conforman el panel de predicción del semanario británico The Economist-- están proyectando un crecimiento de 2.8 por ciento de la economía mexicana en el 2010 a pesar de la profundidad de la crisis que estamos viviendo en la actualidad. Nadie puede acusar a este grupo de expertos de estar reflejando un punto de vista optimista por presión del gobierno mexicano.

 

Pero la experiencia nos dice que esta recuperación tardará más en reflejarse en los indicadores de empleo. Las empresas tienen en este momento una gran capacidad ociosa que tendrán que ocupar antes de empezar a hacer contrataciones. La falta de flexibilidad de la legislación laboral mexicana, por otra parte, hace costoso para las empresas hacer contrataciones y generar pasivos laborales, por lo que los directivos esperan siempre hasta el momento en que ya no hay más opción para empezar a reclutar nuevo personal.



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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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