LUNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2009
Diez principios contra la expoliación fiscal

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“Calderón está tratando de corregir su populismo, pero nada nos garantizará que en cuanto obtenga nuevos tributos los utilizará de manera eficiente. De ahí la observancia de al menos estos diez puntos...”


En las próximas semanas se discutirá en comisiones legislativas la propuesta fiscal calderonista. No sé cuales serán los impuestos nuevos que se aprueben, pero como liberal defenderé los siguientes diez principios contra el abuso de los impuestos, contra la expoliación fiscal de los contribuyentes:

 

1.      El Estado no es el propietario originario de la riqueza natural ni de riqueza alguna. Los individuos forjan la propiedad privada a partir de su acción transformadora sobre la naturaleza y el intercambio voluntario.

 

2.      Todo beneficiario de servicios públicos debe pagar contribuciones, salvo los dependientes económicos de los contribuyentes y los incapaces.

 

3.      Cada contribuyente debe pagar contribuciones por un valor equivalente a los servicios públicos que recibe y no más. Las contribuciones tienen que guardar relación con el beneficio recibido y de ningún modo con los ingresos que el contribuyente posea. No es asunto del Estado ni de nadie la cuantía del patrimonio de cada individuo. Toda norma de tributación que contradiga este principio debe ser derogada.

 

4.      Quien no utilice servicios públicos no tiene por qué pagar por ellos. En caso de que los contribuyentes hayan recurrido a servicios privados en lugar de los públicos, la erogación le debe ser deducida del pago de las contribuciones.

 

5.      Nadie puede ser obligado a subsidiar a persona alguna; no existe el “derecho” a ser subsidiado, es decir, a que otros sean despojados de su riqueza para dárnosla. La “justicia” social o “redistributiva” no es más que extorsión vil, realizada con la fuerza del Estado y en contra de su función legítima, que es la de proteger a los individuos, no esquilmarlos.

 

6.      El dinero de los contribuyentes debe servir estrictamente para el sostenimiento de la fuerza pública para garantizar los derechos inherentes a toda persona, esto es, para policía, fuerzas armadas, prisiones y tribunales.

 

7.      El dinero de los contribuyentes bajo ninguna manera debe servir para financiar partidos o personajes políticos, ni en general para fin privado alguno. Es hora de terminar con el dispendio, el vil abuso fiscal de los partidos políticos. Hay que eliminar a los empresarios “chupa sangre” del presupuesto público, auditar y transparentar a todos los sindicatos que viven de la ubre gubernamental.

 

8.      Quien recibe servicios públicos y no paga por ellos, debe dejar de recibirlos. Los adeudos en el pago de contribuciones debe ser un asunto estrictamente civil y bajo ninguna circunstancia penal. Es todavía más reprobable que a los presuntos responsables por no pago de impuestos se les prive de la libertad, cuando ni siquiera se les ha sometido a juicio ni dictado sentencia condenatoria.

 

9.      En ningún caso el cobro de adeudos de contribuciones voluntarias debe significar el embargo de los medios de producción, ni de la vivienda del contribuyente moroso.

 

10.  Los contribuyentes tienen derecho a la certidumbre jurídica y fiscal, de modo que no puede elevarse el gasto público (como irresponsablemente lo ha hecho Calderón con sus subsidios, controles de precios y sobre todo en el rubro llamado “gasto social”), crearse nuevos impuestos, ni elevarse los ya existentes.

 

Ya veremos amigo lector, pero éstos son los principios que deberíamos defender todos los contribuyentes cautivos. Calderón está tratando de corregir su populismo, pero nada nos garantizará que en cuanto obtenga nuevos tributos los utilizará de manera eficiente. De ahí la observancia de al menos estos diez puntos. Por el bien de México que así sea.

 

(Agradezco a la Unión Nacional de Contribuyentes Atlas por compartir sus ideas e inspirar este artículo.)

• Reforma fiscal • Política fiscal • Impuestos

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