MARTES, 31 DE ENERO DE 2006
2005, otro año perdido, ¿hasta cuando seguiremos así?

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Roberto E. Blum







“Los cambios requeridos no parecen venir y posiblemente sólo un milagro pueda salvar a este pobre país. Sin duda el cambio de partido en el gobierno, sin las reformas requeridas, no es ninguna solución.”


En 1953, los españoles y los mexicanos teníamos ingresos semejantes. Medio siglo después España nos ha dejado atrás por varios cuerpos. 21,210 dólares para cada español contra apenas 6,770 de los mexicanos. Con el Japón la comparación es todavía más deprimente. Ahora su ingreso por habitante es de 37,180 dólares cuando hace medio siglo los japoneses eran más pobres que los mexicanos.

 

Si observamos los países que nos acompañan en cuanto al porcentaje de pobres extremos, nuestro grupo incluye a Sudan, Guinea, Laos. Irán, Mauritania, Kirgistan, Filipinas, Camboya y México, todos nosotros con 40% de nuestras poblaciones en esa condición. Un poquito mejor en este aspecto están países tan atrasados como Benin, Papua Guinea, Mongolia, Tanzania, Uganda, Togo, Ghana y Vietnam. Vecinos geográficos nuestros como Panamá, El Salvador y Belice tienen un porcentaje menor que nosotros de pobres extremos.

 

Hace seis años, el candidato Fox culpaba a los malos gobiernos de la Revolución de ser los responsables de la pobreza de los mexicanos. No le faltaba razón. Durante los setenta años del príato, solo unos cuarenta fueron de un relativo crecimiento económico. Esos años incluyeron el llamado “milagro mexicano” que se desfondó a mitad de los años 70’s. De allí en adelante, el país no ha crecido realmente. El extraordinario crecimiento durante la presidencia de López Portillo, JoLoPo, fue un espejismo impulsado por la deuda y el petróleo.

 

Pero al finalizar el 2005, cinco años del llamado “gobierno del cambio,” la brecha económica se sigue abriendo y la pobreza no disminuye. Millones de mexicanos viven hoy en la pobreza extrema, y otros millones se escapan de un país que no les ofrece ningún futuro. Y esto ya no es responsabilidad de los priístas. Esta desgracia se le tiene que contabilizar a Vicente Fox y a su “gobierno del cambio.”

 

¿Que fue lo que le pasó al gobierno foxista? ¿Dónde quedó el crecimiento de 7% anual que Vicente Fox prometió? Siete por ciento es un crecimiento que además de ser posible es indispensable lograr para disminuir la pobreza de los mexicanos y en 20 años eliminar la pobreza extrema de nuestro país.

 

La respuesta a ambas preguntas es la misma. El gobierno foxista se rajó. Vicente Fox no quiso hacer en los primeros 100 días de su gobierno las reformas estructurales que eran necesarias para detonar el crecimiento económico del país. A Vicente Fox le falto el valor que sí tuvieron los reformadores en la República Checa, en Hungría en Estonia y en Polonia al caer el sistema soviético. Mientras que allá, los nuevos gobernantes post comunistas se la jugaron, acá, Vicente Fox y su equipo de gobierno decidió “nadar de muertito,” gozar de los privilegios que habían logrado, no mover el barco, no romper con el pasado, en fin, traicionar su promesa de cambios.

 

Hoy es muy fácil para Fox culpar al Congreso de obstaculizar las reformas. Es muy fácil hacer propaganda falsa, pagada por los contribuyentes, de los magros o nulos progresos logrados por esta administración. Es muy fácil mentir presumiendo que esta será la primera vez que no hay crisis al finalizar el sexenio. Sólo hay que preguntarles a los miles y miles de desempleados si en este sexenio no ha habido crisis.

 

En fin, el fin del año 2005, quinto año del “gobierno del cambio” es un final del que sólo podemos condolernos. Y el 2006 no se ve nada mejor. Los cambios requeridos no parecen venir y posiblemente sólo un milagro pueda salvar a este pobre país. Sin duda el cambio de partido en el gobierno, sin las reformas requeridas, no es ninguna solución.


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