LUNES, 12 DE OCTUBRE DE 2009
¿No que no?

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Juan Pablo Roiz







“Felipe Calderón le dio el sábado pasado la puntilla a la más ineficiente y abusiva de las empresas del gobierno mexicano. Eso nunca se atrevió a hacerlo el PRI en la Presidencia de la República y jamás lo haría el PRD. Ya era hora de que se notara el cambio. Más vale tarde que nunca.”


¿No que no se podía?

 

La pregunta no es sólo para las señoras y señores del PRI –que, ya ven, dicen que eso de reducirse a la mitad su generoso presupuesto anual es demagogia y populismo, “no se puede”-, sino también para muchos simpatizantes del PAN llenos de temores y de complejos.

 

Por supuesto, la pregunta no es para las señoras y señores del PRD y de otros partiditos basura –que, ya ven, lo primero que están haciendo es defender lo indefendible y quieren vernos la cara de idiotas presentándonos a Luz y Fuerza, ese nido de abusos y desperdicio criminal de recursos, como un dechado de perfección-, porque esos personajes, carentes de vergüenza, sostienen que Calderón, al emprender la acción más importante y efectiva de su gobierno, se ha equivocado. Necios.

 

Yo no sé si a Calderón le dieron una dosis extra de vitaminas o si el chantajista cacique del SME, Martín Esparza, le colmó el plato. No sé si Calderón aprovechó un momento de distracción de sus timoratos asesores, que seguramente a toda propuesta de cambio contestan con las tres mágicas palabras de los incompetentes, “no se puede”, y se lanzó sin avisarles. No sé si cayó de la bicicleta, como San Pablo se cayó del caballo en el camino de Damasco, pero lo que hizo fue estupendo. No sé a ustedes, pero a mí Calderón me hizo el día.

 

Ahora, ¿qué sigue? Porque Calderón, a ver si alguien le avisa, se ha ganado con esta decisión un apoyo que ninguna de las ocurrencias demagógicas del pasado reciente –como esa, terriblemente errada, de congelar el precio de las gasolinas- le podía haber granjeado, y no puede desperdiciar la inercia del triunfador. ¡Síguele!

 

Dicen que por los rumbos del sindicato de PEMEX se sintieron escalofríos y rechinidos de dientes; dicen que en los dominios de la maestra Elba Esther se les puso la carne de gallina; dicen que en las oficinas de algunas empresas de telecomunicaciones algunos altos jerarcas experimentaron soponcios y preguntaron: ¿Y si este cuate va en serio?, ¿y si este cuate sí hace las reformas que prometió el dos de septiembre: laboral, en telecomunicaciones, en energía, en el sector financiero y además le da dientes efectivos a la comisión de competencia?

 

¡Síguele, Calderón, y de veras que entonces, sí, nos vamos al mundial, pero al mundial que sí vale la pena, el de la competitividad!

• Luz y Fuerza del Centro

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