Jaque Mate
Oct 14, 2009
Sergio Sarmiento

Obama: Premio por esfuerzo

Hay políticos que tienen ángel y que les gustan a los medios y a las buenas conciencias, como las del Comité del Nobel, independientemente de lo que hagan. Obama parece ser uno de ellos.

Ayuda siempre ser políticamente correcto. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que lleva menos de un año en el poder, ha sido ya distinguido con el Premio Nobel de la paz. Poco importa que Iraq y Afganistán sigan ocupados por tropas de Estados Unidos.

 

Entiendo que Obama represente una bienvenida mejoría sobre la desastrosa presidencia de George W. Bush. Me doy cuenta también que los miembros del comité del Nobel han tratado de montarse en la popularidad del primer presidente mulato, que no negro, en la historia de la Unión Americana. Pero otorgarle el Premio Nobel de la paz simplemente por hacer un cambio de discurso político y antes de haber obtenido el primer logro en su gestión es un error que pone el prestigio del galardón en entredicho.

 

Los miembros del comité del Nobel son muy dados a dar reconocimientos a los presidentes de Estados Unidos antes que a los gobernantes de otros países. Así, entre los ganadores del Nobel se encuentran los presidentes estadounidenses Theodore Roosevelt, Woodrow Wilson y Jimmy Carter. También el ex vicepresidente Al Gore obtuvo el reconocimiento. Todos ellos, sin embargo, lo consiguieron cuando ya habían acumulado logros. En el caso de Obama el premio se da por sus “extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la colaboración entre los pueblos”, por “los esfuerzos de Obama para que haya un mundo sin armas nucleares”, por haber creado “un nuevo clima para la política internacional” y “la diplomacia multilateral”. En otras palabras, se le premia simplemente por sus esfuerzos.

 

Me parece que hasta este momento Obama ha tenido un mayor éxito como estrella de los medios de comunicación que como estadista. No puede culpársele, por supuesto. Apenas se hizo cargo del gobierno de los Estados Unidos en enero de este año y, dada la lenta estructura burocrática del país, le ha costado meses conjuntar su equipo de trabajo. Obama, por otra parte, recibió de Bush un país en una profunda crisis económica. Le heredó también dos intervenciones militares en países distintos.

 

Hasta este momento el presidente Obama no ha tenido la posibilidad de cambiar el rumbo de la mayor potencia económica del mundo. Las tropas estadounidenses siguen presentes en Iraq y Afganistán y la situación se deteriora en los dos países. La recuperación económica ya está empezando, pero no por medidas tomadas por Obama sino por la continuación de las peligrosas soluciones que comenzó Bush y que incluyen un gasto excesivo del gobierno y la creación artificial de dinero por parte de la Reserva Federal, el banco central del país. Esto ha generado un exceso de circulante y de deuda pública que bien pueden convertirse en un problema en el futuro, sin que se hayan tomado medidas para atacar los problemas de fondo de la economía del país.

 

Hay, sin embargo, políticos que tienen ángel y que les gustan a los medios y a las buenas conciencias, como las del Comité del Nobel, independientemente de lo que hagan. Obama parece ser uno de ellos.



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