VIERNES, 23 DE OCTUBRE DE 2009
Una empresa pecaminosa que debía morir

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Santos Mercado







“Me cansé de rogarles... me casé de decirles a los trabajadores que compraran la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.”


Me cansé de rogarles… me casé de decirles a los trabajadores que compraran la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

 

No sé cuantas vueltas di y con cuantos líderes hablé para tratar de convencerlos de que los 45 mil trabajadores podían comprar (privatizar) tranquilamente la empresa, formar una Sociedad Anónima o una cooperativa y con ello asegurar su trabajo y darse todos los privilegios que merecían.

 

¿Cómo la vamos a comprar, si no tenemos dinero? Pues con sus liquidaciones, les respondía.

 

Ustedes han sido trabajadores del gobierno, pues esta empresa es del Estado, luego, se pueden hacer dos cosas:

 

  1. Que los liquide como trabajadores del Sector Oficial
  2. Que con sus liquidaciones pagan lo que vale la empresa.

 

Estoy seguro que después de pagar su parte, les sobraría para que se fueran de vacaciones antes de regresar a tomar el mando de su negocio de electricidad. Ya ustedes como dueños, la manejarían con total autonomía, pondrían los precios adecuados, la ampliarían y modernizarían, incursionarían en nuevas ramas (internet, telefonía, TV y otras). Es más, pueden diversificarse y tener su propio banco y centros comerciales, líneas aéreas, en fin, pueden ser los grandes hombres de negocios que necesita México.

 

Pero los líderes y los trabajadores me veían como si yo fuera un marciano recién caído del espacio. En realidad, se sentían seguros, imprescindibles, invencibles, y creían que tenían todo el derecho de seguir sangrando los recursos del erario ad infinitum.

 

Los líderes sabían que estaban en una situación peligrosa desde el momento en que recibían subsidios del Estado. Cuarenta mil millones de pesos cada año significaban un FOBAPROA más para evitar que colapsara esa industria. ¡Qué irónico!, ellos que tanto criticaron el rescate bancario y ellos mismos eran rescatados año con año, desde hace 50 años.

 

Considerando la inviabilidad de la empresa, estaban obligados a plantear una línea estratégica a fin de hacer sustentable a la CLyFC para que nadie les echara en cara la depredación de recursos. Pudieron haber planteado que en diez o quince años serían autosuficientes, es decir, que vivirían exclusivamente de la venta de electricidad y anexas. Pero no, en lugar de ello abrían más la boca y exigían más recursos y nunca estaban satisfechos.

 

¿Qué fue lo que cegó a los trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza? Fue la ignorancia de no saber en qué terreno se pisaba y qué tiempos se vivían. Simplemente trabajaban, comían y dormían esperando su jubilación; se rodearon de líderes ignorantes y ambiciosos de poder y dinero mal habido. Nadie les advirtió que estaban trabajando en una empresa pecaminosa, formada del robo y despojo que el gobierno de Adolfo López Mateos cometió, “por causas de utilidad pública” contra los particulares, que eran los verdaderos dueños. En fin, ya ni llorar es bueno, pero más vale que otras empresas que sólo son capaces de sobrevivir a base de subsidios vayan poniendo sus barbas a remojar.

• Luz y Fuerza del Centro

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