LUNES, 23 DE NOVIEMBRE DE 2009
Los parásitos, el Congreso y el federalismo

¿Usted considera que las acciones del actual gobierno concuerdan con sus propuestas de política industrial?
No
No sé



El punto sobre la i
“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
Víctor H. Becerra


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• Estancamiento sincrónico

Arturo Damm
• Riqueza

Roberto Salinas
• Libertad económica

Luis Pazos
• Cero crecimiento en 2019, ¿por qué?

Arturo Damm
• Empobrecimiento

Isaac Katz
• Competitividad

Ricardo Valenzuela
• La sarna del congreso de EU


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Godofredo Rivera







“Tan lamentable es nuestro federalismo, que prácticamente de cada peso que reciben los estados, 90 centavos provienen de la federación. Ello crea incentivos perversos para año con año gastar a lo bestia en proyectos sin rentabilidad social y con nula rendición de cuentas (un verdadero feudoralismo).”


¿Observó el lector cómo se agandallaron los priístas en el reparto del botín presupuestal la semana pasada? Seguramente. Sólo vea dos de los ganones: el gobernador Peña Nieto y la mafiosa, parasitaria y costosísima Confederación Nacional Campesina (CNC).

La razón es sencilla; ambos bastiones pertenecen al PRI. ¿Qué hacen grupos parasitarios como la CNC (que se lleva en subsidios cinco veces más de lo que recibía la extinta Luz y Fuerza del Centro) despachándose a manos llenas el dinero de los contribuyentes (del lector y este servidor)? No hay misterio alguno, tienen esta ventaja por la vieja maquinaria burocrática y mafiosa priísta. ¿Cómo es esto? Otra vez sencillo; basta con infiltrar en el Congreso a representantes de estas mafias y convertirlos en diputados y senadores para poder chupetear todo lo que puedan del presupuesto.

 

El mismo modelo aplica para otros grupos mafiosos y corruptos como el sindicato de PEMEX. Por más que se intentó, ¿quién pudo en su momento tocar (juzgar) al senador petrolero Deschamps (acusado de asignar millones de dólares al entonces candidato a la presidencia Labastida Ochoa, desde el mismísimo sindicato de PEMEX)? Nadie; el Congreso es un instrumento de inmunidad para delincuentes de cuello blanco como son las mafias que arropa el PRI. Y pensar que hay tontitos mexicanos que los quieren llevar una vez más a la silla presidencial. Qué horror.

 

Si México no cambia las reglas, los incentivos perversos con que opera el Congreso mexicano (de este tema ya he escrito al hablar sobre la reelección y la revocación de mandato -eliminar el nefasto fuero que protege a los corruptos), así como las reglas con que funciona el federalismo, especialmente en materia fiscal, simple y sencillamente los mexicanos seguiremos siendo rehenes de los grupos mafiosos buscadores de rentas (los parásitos chupeteadores del presupuesto) y de los políticos que los protegen. Simple y sencillamente no entraremos a las grandes ligas de las naciones desarrolladas.

 

La esencia del federalismo nace de que las partes, las provincias ó estados, se entrelazan y tejen lazos económicos y políticos. Pero para que el federalismo funcione, debe, primero, basarse en una constitución política que garantice como primordial la protección de los derechos naturales del hombre (los derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad privada), así como garantizar el pleno equilibrio de poderes (espíritu de Montesquieu) en donde hay un total respeto por las minorías. Ese fue el espíritu con que nacieron países como EU, Canadá, Australia y lo que en su momento fue la República Federal Alemana (hoy ya contaminada por su hermana alemana ex-comunista).

 

Y en un federalismo real, las partes, los componentes, los estados, provincias ó corporaciones, se mueven con total autonomía fiscal y al contrario de lo que ocurre en México, son las partes, los componentes, provincias ó corporaciones, las que mantienen financieramente a la federación. Por eso es que el lector no ve en EU la rapiña (también hay cabildeo por supuesto, pero, insistimos, eso es distinto a la rapiña) que año con año se da en México con el presupuesto y los “gober preciosos.”

 

Tan lamentable es nuestro federalismo, que prácticamente de cada peso que reciben los estados, 90 centavos provienen de la federación. Ello crea incentivos perversos para año con año gastar a lo bestia en proyectos sin rentabilidad social y con nula rendición de cuentas (un verdadero feudoralismo).

 

Ya antes lo he escrito. Lo vuelvo a escribir (ojalá ahora sí entiendan). El gobierno federal debe insistir en compartir mayores responsabilidades de recaudación con los estados y municipios, que el federalismo no sólo incluya mayores transferencias de recursos del gobierno federal, sino también que los gobiernos locales asuman mayores responsabilidades de recaudación.

 

Si los gobiernos locales dependen de manera excesiva de las transferencias del gobierno nacional, se genera una serie de distorsiones como el uso ineficiente de los recursos públicos al no enfrentar las autoridades locales los costos de generar ingresos. Al romper el vínculo entre fuentes de ingreso y objetos de gasto se afecta incluso el desarrollo del proceso democrático, lo cual tiene impacto sobre la efectividad del gasto público. Esto se debe a que dichas autoridades no enfrentan directamente los costos asociados a la recaudación. Es de vital importancia hacer a los gobiernos locales (desde el municipio) responsables de su recaudación. Así, si gastan en exceso, tendrán que subir los impuestos y los ciudadanos podemos castigarlos con nuestro voto. Lo contrario, si se administran bien.

 

Si los estados y municipios no enfrentan ningún costo político de su irresponsabilidad fiscal, seguiremos viendo a los “gober preciosos” ó a jefes de gobierno como Marcelo Ebrard, que lejos de hacer un ajuste a sus multimillonarios programas populistas, ya se está escudando y echando a la culpa al Congreso de su próxima y abusiva alza de impuestos. Prometió que no los subiría. Pero así son los políticos, mentirosos e irresponsables cuando viven de estirar la mano del presupuesto.

 

Hace unos años pensaba con mentalidad un poco estatista al respecto. Pensaba que los impuestos a los factores productivos (que se reflejan en el ISR), por ser móviles deberían ser manejados por la federación. Y los impuestos sobre factores no móviles como tierra y edificaciones deberían recaer en los gobiernos locales. Sé que de momento no es viable (política y económicamente), pero un ideal sería dejar a los estados fijar el ISR para que compitan entre ellos por atraer inversiones. Ello daría incentivos para castigar a los estados gastalones y que cobran altos impuestos. No veríamos los excesos de los Peña Nieto ó de los Fidel Herrera, ni en su momento los del Presidente Calderón. Una verdadera república confederada, que se tendería la mano en caso de un conflicto bélico ó desastre natural. De momento un sueño güajiro. Lo sé bien.

 

Urge cambiar las reglas de gasto, especialmente el cómo, cuánto y por qué gastan los gobiernos estatales y locales. Urge cambiar las reglas, los incentivos perversos con que se mueve el Congreso mexicano. Ojalá el próximo año, en que se festeja el llamado bicentenario, sí tengamos una revolución, pero no sangrienta e inútil, sino de ideas e instituciones.

• Política mexicana • Buscadores de rentas • Federalismo

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus