LUNES, 11 DE ENERO DE 2010
Otra vez los papanatas queriendo fijar y controlar los precios

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“Ahora que el Presidente está corrigiendo su error, ya salieron los chillones y mañosos priístas a chantajear y amenazar con que, de continuar las alzas a los combustibles, no cooperarán con la propuesta de reforma política del Presidente, y que, además, legislarán para que sea el Congreso quien defina los precios de los energéticos, o bien para congelar los precios de los alimentos básicos. ¡Cínicos papanatas!”


En economía los errores se pagan más temprano que tarde. Ojalá no olvidemos esta lección. Me explico.

 

El año pasado el Presidente Calderón decidió congelar las tarifas de distintos energéticos, entre ellos la gasolina. Quien escribe, y más de un analista de esta página, criticamos las medidas y advertimos el gran riesgo que dicha política representaba para las ya débiles finanzas públicas. El destino alcanzó rápido al Presidente, y en el mismo 2009, se intentó corregir los excesos, entre ellos el ir retirando paulatinamente el subsidio a la gasolina y reflejar en el precio, en la mayor medida de lo posible, el costo de oportunidad (que el precio reflejara la escasez).

 

Sí, la decisión de corregir los nefastos precios máximos a la gasolina ó al diesel es acertada, pues su precio debe reflejar los precios internacionales. No olvidemos que el 40% de la gasolina que los mexicanos consumimos es importada, y por tanto el comprar caro en los mercados externos y vender barato en los internos es un negocio malo, no sólo para PEMEX, sino para los contribuyentes cautivos, que somos los que finalmente pagamos el diferencial (subsidio) con más y más impuestos. Proseguir con el congelamiento de precios sólo formaría una burbuja que terminaría por reventar con efectos aún más perniciosos. Y por cierto, dicho evento afectaría a los más, más pobres.

 

Ahora que los políticos de oposición critican el efecto inflacionario del alza en la tarifa de los energéticos, ya se les olvida que ésta es mínima. Ya no se acuerdan en el PRI cómo hace unos años, cuando sus gobiernos hacían ajustes a las tarifas de los combustibles éstos eran del orden de 50 y 60%; esas sí eran bombas de inflación contra la población más pobre.

 

Ahora que el Presidente está corrigiendo su error, ya salieron los chillones y mañosos priístas (como siempre, con el convenenciero senador Beltrones al frente) a chantajear y amenazar con que, de continuar las alzas a los combustibles, no cooperarán (vamos ni revisarán) con la propuesta de reforma política del Presidente. Vaya hipocresía, los priístas ya no se acuerdan cómo aprobaron, en conjunción con el Ejecutivo, el presupuesto de ingresos. Es más, le “enmendaron” la plana al Presidente, y presionaron por un mayor déficit público para darle más dinero a sus “gober preciosos.” Hipócritas y cínicos. Es un golpe mediático (aprovechando lo impopular que es pagar más impuestos) para no ceder a una reforma política que le quitaría poder al PRI y sus mafias clientelares. No se hagan patos priístas.

 

Si Manlio se queja tanto del “gasolinazo”, que recuerde que es su partido el que ha bloqueado cualquier intento de reforma energética seria, que atrajera nueva y mucha inversión extranjera que se tradujera en mayor oferta de energéticos y lo mejor, en precios más bajos para los consumidores. Al senador también se le olvida que buena parte de los nuevos impuestos se deben a la resistencia enfermiza de su partido por entrarle a una reforma fiscal seria que incluya un IVA generalizado. Ay Manlio, de veras, cómo pueden más los grupos clientelares de tu partido.

 

Y luego, los peores, algunos papanatas priístas que ya piensan en legislar para que sea el Congreso quien defina los precios de los energéticos que cobra PEMEX. Vaya barbaridad. Imagine el lector un Congreso en el que no saben nada de economía básica (y los pocos que sí, son aplastados por la mayoría ignorante) y ya se sienten superiores al mercado (todos los oferentes y demandantes de energéticos, lo que nos incluye al lector y a este servidor), ya se sienten competentes para fijar los precios de gasolina, diesel, combustóleo, gas, etc. Perdón, pero los precios no pueden fijarse por ningún político ó burócrata. La formación correcta de precios se da mediante la interacción libre de oferta y demanda. Si se quieren precios bajos de cualquier mercancía, es necesario aumentar su oferta, sea mediante más y más empresas en el mercado ó mediante la innovación tecnológica. No hay otra y eso no lo entienden los políticos y burócratas que defienden a capa y espada al nefasto monopolio petrolero de PEMEX.

 

Ah, ya se me estaban olvidando otros papanatas del PRI. Ya hay otro grupo que presiona que si no se detiene el alza de precios de los combustibles, entonces hay que legislar para congelar los precios de los alimentos básicos (precios máximos). A ver papanatas, se los explico otra vez:

 

Primero hay que entender qué es el mecanismo de precios en la economía. Un precio es una señal de qué tan escaso ó abundante es un bien. Así, si un bien es relativamente escaso (como lo es un diamante), su precio será alto. Obvio, a mayor escasez, mayor precio. Viceversa, cuando hay abundancia de un bien (como podría ser el agua), su precio puede ser relativamente bajo. Ojo, los precios no me dicen si un bien es más valioso que otro (es obvio que el agua es más importante para la supervivencia humana que un diamante), sólo me indican la disposición a pagar de los consumidores dada la oferta y la demanda de millones de compradores y vendedores en el mercado. Así las cosas, los precios constituyen una señal esencial para productores y consumidores sobre qué tanto cuidar los bienes escasos ó qué métodos productivos menos costosos adquirir para producir dichos bienes.

 

Cuando el gobierno “ordena” un precio máximo ó tope, lo que está haciendo es que el sistema de precios transmita señales equivocadas, lo que origina que la asignación de recursos no sea la óptima. Y la razón es sencilla, si alguien me dice que algo escaso es barato (cuando debería ser caro), entonces asigno recursos para comprar dicho bien, lo que ocasiona dos cosas: un aumento en la cantidad demandada que agudiza la escasez y dos, al oferente no le da incentivos para producir u ofrecer más (con el precio máximo ó tope no cubre sus costos), lo que presiona -agrava- aún más la escasez. Al final habrá dos resultados: uno, la creación de mercados negros, en donde los precios estarán muy por encima de los que habrían prevalecido en un mercado competitivo (sin distorsiones como los precios tope) y que además sólo estarán al alcance de los más ricos. Y dos, que las empresas afectadas con el precio tope ó máximo presionen y el diferencial entre el precio máximo y el de mercado sea cubierta con subsidios, claro, expoliando a los contribuyentes cautivos.

 

Esa historia ya la vivimos en México, ¡papanatas desmemoriados! Las consecuencias de los controles de precios fueron escasez, mercados negros y múltiples subsidios que llevaron al traste a las finanzas públicas, lo que, claro, como siempre al final terminó en la expoliación de los contribuyentes mexicanos y, por supuesto, con más y más pobres.

 

Los precios de la gasolina (y de cualquier otro bien como los alimentos) no se forman en base al capricho de un político ó burócrata, sino en base al mercado. Si se vuelven a congelar, la cantidad demandada de los energéticos aumentará, y la escasez estará a la vuelta de la esquina.

 

Ya la planificación central mostró su fracaso cuando los “burócratas iluminados” desde un escritorio querían fijar cuánto y cómo producir, así como establecer los precios de las mercancías; las consecuencias eran escasez, cero innovación tecnológica, malos productos y hambrunas que dejaron millones de muertos. Jamás un burócrata le ganará al mercado (que somos todos) para ver cuál es el precio correcto de un bien ó servicio.

 

No me queda duda, los políticos mexicanos NO le entienden al tema. Ya los mexicanos fuimos testigos de cómo los papanatas lucharon para imponer controles nefastos a las comisiones de las afores y a las tasas de interés. Bueno, al menos me inspira para escribir más al respecto, pero qué tragedia para los mexicanos.

• Populismo • Control de precios

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