LUNES, 8 DE FEBRERO DE 2010
Los gobiernos y los bienes públicos básicos

¿Usted considera que las acciones del actual gobierno concuerdan con sus propuestas de política industrial?
No
No sé



El punto sobre la i
“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
Víctor H. Becerra


Más artículos...
Víctor Hugo Becerra
• México: Dictadura Legal

Arturo Damm
• Lo bueno

Manuel Suárez Mier
• Más del culto a la personalidad

Arturo Damm
• El mínimo crecimiento

Luis Pazos
• Aborto, ¿derecho o delito?

Arturo Damm
• Consumo, a la baja

Ricardo Valenzuela
• El recinto de las Malas Ideas


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Godofredo Rivera







“Si los ciudadanos que votamos por los políticos no aprendemos, entonces además de no castigar a los ineptos, seguiremos premiando los excesos y abusos. Los desastres naturales siempre nos lo recordarán.”


El papel de los gobiernos debe limitarse a la protección de los derechos naturales y fundamentales del ser humano: derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad. Para ello debe proveer bienes públicos esenciales como seguridad pública, impartición de justicia e infraestructura básica.

 

Cuando los gobiernos sobrepasan estas tareas y se convierten además en proveedores de agua, electricidad, petróleo y, en general, asumen el monopolio de cualquier actividad productiva propia de los particulares, entonces los ciudadanos comienzan a sufrir de pésimos servicios públicos: parques sucios, calles deterioradas, mala impartición de justicia, delincuencia creciente, etc.

 

Muchos ciudadanos no lo entienden y no votan por el político cuyo proyecto es el de proveer mejores servicios públicos, sino por el que les ofrece redistribución del ingreso (quitarle a los “ricos” para darle a los “pobres”). Este craso error que convierte a las personas en mediocres (los mejores terminan por irse de su país fastidiados por los altos impuestos para mantener a los parásitos), reaparece justo en los desastres naturales. Y en esta ocasión no me refiero al caso de Haití, del que ya he escrito, sino a las distintas inundaciones que han afectado al Distrito Federal y al Estado de México.

 

Ya hace algunos meses en algunas colonias del Estado de México conurbadas con el DF, se rompió un colector de lluvias y terminó por destruir casas y autos de dichas zonas. La causa: falta de mantenimiento y ampliación del colector de aguas. Esto exhibió al gobierno del priísta Enrique Peña Nieto cuyo gasto público millonario invertido en sus campañas televisivas, tenía que ir a parar a bienes públicos clave como el mantenimiento y reparación de los colectores y drenajes. Jamás se recuperaron de las perdidas materiales los particulares afectados. Eso sí, de seguir pagando impuestos nadie ni nada los salvó. Vaya enorme costo de oportunidad.

 

Ahora, lo reciente. Bastó con unas horas de lluvia continua en el DF y Estado de México, para destrozar e inundar varias de sus colonias y zonas. Otra vez, la causa: insuficiente infraestructura básica en colectores y drenajes. Es la tragedia que se repite año con año en la zona metropolitana.

 

Hace dos años Marcelo Ebrard fue ampliamente criticado no sólo en esta página, sino en diversos medios, por no atender lo relativo al mantenimiento del llamado “drenaje profundo”. Ya había voces de expertos señalando que el colapso de dicho drenaje destrozaría a la Ciudad de México. A regañadientes, y presionado por el gobierno federal, Ebrard se puso a trabajar en el tema. Eso sí, muy lentecito y siempre dándole prioridad a sus programas populistas como subsidios indiscriminados y su “pan y circo” que tienen tan mareados a los defeños. A la fecha, acabar con las obras sigue pendiente.

 

Si nos metemos más a la historia, veremos cómo en el pasado priísta rancio muchas de las colonias surgieron invadiendo predios y terrenos en zonas no aptas para la residencia humana. Ahí está la tragedia de Chalco y alrededores. La causa, también sencilla: el priísmo que se hacía pato y no impedía estas invasiones para no perder votos. Otra vez, a la hora de cualquier evento natural como lluvias, sobreviene el desastre.

 

Los liberales no pararemos de decirlo, los gobiernos deben limitarse a la protección de los derechos naturales de las personas y aprovisionamiento de bienes públicos básicos. No hacerlo acabará siempre afectando a los particulares cuyo pago de impuestos, lejos de traducirse en bienes públicos de calidad, terminará mal asignado y ante cualquier evento natural adverso, sobrevendrá el colapso y el desastre. Ya lo hemos atestiguado.

 

Y para colmo, ya están los políticos “echándose la bolita”. Marcelo, Peña Nieto y sus pretextos como siempre.

 

Por si no fuera poco, al desastre urbanístico del Distrito Federal, hay que sumarle la ineptitud de los políticos y la tragedia de los bienes públicos básicos.

 

Si los ciudadanos que votamos por los políticos no aprendemos, entonces además de no castigar a los ineptos, seguiremos premiando los excesos y abusos. Los desastres naturales siempre nos lo recordarán.

 

El presidente

El Presidente Calderón ya está llamando al consenso, ¿de veras? …Un buen comienzo sería cambiar su estrategia sangrienta de combate al narco y que ya empieza a afectar incluso a ciudadanos inocentes. Otra vez, lejos de proveer bienes públicos de calidad, los gobiernos se erigen en “ángel de la guarda” y terminan por empeorar el aprovisionamiento de los bienes públicos básicos. Qué tragedia.

• Distrito Federal / CDMX

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus