LUNES, 22 DE FEBRERO DE 2010
El dirigismo económico calderonista

¿Usted considera que las acciones del actual gobierno concuerdan con sus propuestas de política industrial?
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“No sé, veo al gobierno calderonista-y panistas en general- perdido con sus estatistas políticas económicas, con sus guerras estériles que cada día cobran más y más muertos. Y lo peor, aliándose con los estatistas a ultranza. ¡¡Ups!! “Estatistas light” mezclados con “estatistas a ultranza,” la peor receta para México. Qué pesadilla. Quiero despertar pronto de éste sádico sueño.”


Existe un verdadero mito del que son víctimas hoy día la mayoría de los políticos de todo el mundo. Ese mito consiste en que debe ser el gobierno quien debe designar qué industrias son “prioritarias” para el desarrollo económico. Así, una vez que un burócrata iluminado desde un escritorio decide qué sectores son los “correctos,” entonces se inicia un intenso despliegue, una súper oleada de estatismo que va desde proteger a ciertas industrias de la competencia del exterior, subsidios dirigidos, préstamos a tasas de interés subsidiadas para ciertos sectores hasta toda una gama de asesorías de los burócratas para “ayudar” a los empresarios a tener éxito. Dirigismo económico puro desde el gobierno.

 

Este mitote se inspira en el modelo llamado de “fomento a las exportaciones” que inspiró el desarrollo de Japón y de los llamados tigres asiáticos como Corea del Sur ó Taiwan. Lamentablemente la mayoría de los políticos-y no pocos economistas- se toman poco tiempo en revisar la solidez de los argumentos de este tipo de propuestas.

 

Deberían actualizarse y leer a economistas destacados como Xavier Sala i Martin ó a Robert J. Carbaugh, quienes han demostrado con rigor como la llamada “política industrial” no es más que una cortina de humo que esconde los enormes costos de oportunidad del dirigismo económico.

 

Por ejemplo, en Japón desde los años cincuentas, industrias como acero, barcos, aviones, computadoras, y petroquímica fueron marcadas como “prioritarias,” por lo que recibieron miles de millones de yenes en apoyo gubernamental. Y sí, aunque algunas de ellas llegaron a ser productivas, lo cierto es que su contribución al PIB japonés no fue espectacular como los burócratas japoneses habían estimado. Incluso  Sala i Martin demuestra que la mayoría de los subsidios pararon a industrias que perdieron dinero. Caso contrario, industrias que fueron clasificadas como “no prioritarias” y que recibieron escaso apoyo como los sectores de automóviles, televisores, equipos de sonido y video, son quienes, además de haber crecido espectacularmente, más han contribuido a la economía japonesa.

 

En Corea del Sur el investigador Marcus Nolan ha demostrado que buena parte de los subsidios a los “sectores prioritarios” no fueron a parar, como frecuentemente se cree, a los sectores industriales, sino a la agricultura. La realidad, al igual que el caso japonés, es que el éxito económico de los tigres asiáticos es producto de la apertura de los mercados y la protección sólida a los derechos de propiedad y en un grado muchísimo menor a la “promoción de exportaciones.”

 

Asimismo, cuando se defiende al dirigismo económico se pasa por alto los derroches y despilfarros en que muchas veces terminan los recursos del contribuyente. Los burócratas se equivocan con frecuencia al decidir tal ó cual sector “estratégico.”

 

Si el dirigismo económico fuera la clave del desarrollo económico, entonces éste hubiera llevado a China e India a ser súper potencias. Estos países sólo lograron crecimientos espectaculares al abrirse a los mercados y abandonar a la planificación central.

 

Si el dirigismo económico fuera la clave para el desarrollo económico, entonces la Unión Soviética no se hubiera colapsado y hoy, junto con Corea del Norte y Cuba serían modelos a seguir en materia de innovación y desarrollo tecnológico.

 

Pues lo triste, desde que el PAN tomó el poder presidencial, esa ha sido la consigna, la continuidad del modelo priísta de elegir a los “sectores estratégicos.” Y hoy vemos escándalos como el de PROCAMPO en donde nos enteramos que los subsidios no van a para a los más pobres, sino por el contrario, a líderes poderosos y mafiosos como los de la CNC, a empresarios agricultores prósperos de Sinaloa que para nada necesitan subsidios, y lo peor, a familiares de narcotraficantes, a trasnacionales agrícolas y a empresas agroindustriales poderosas en donde funcionarios y secretarios del gobierno (incluyendo a familiares) son accionistas.

 

Luego, nos enteramos, Nacional Financiera apoyando a “pequeñas y medianas empresas.” Sí como no. Ahí están los apoyos (créditos subsidiados) a corporativos como Vitro, Comerci y General Motors.

 

Cuando el gobierno mexicano afirma que apoya a las pequeñas y medianas empresas, no nos dice que ello implica grandes pérdidas que le cuestan al contribuyente. A menudo sólo nos presumen de uno u otro caso exitoso resultado del apoyo gubernamental, pero se pasa por alto que en el largo plazo los bancos estatales de desarrollo pierden dinero, muchísimo dinero, resultado de proyectos no rentables y de abusos de no pago. Ojalá estas pérdidas salieran del bolsillo de los burócratas y políticos; Pero no, sale de nuestros bolsillos amigo lector.

 

La única manera de dejar que surjan nuevos pequeños empresarios, nuevos innovadores, es derribando las barreras burocráticas de entrada, bajando los costos de transacción (eliminar las mordidas que hay que darle a tal ó cual burócrata para que de su venia para abrir un pequeño negocio), eliminando a los nefastos monopolios energéticos que encarecen los insumos, aprobando una reforma laboral que no haga tan costosa la contratación y el despido y, por supuesto, bajando más los impuestos-y facilitando su pago- y protegiendo los derechos privados de propiedad de los nuevos emprendedores. El dirigismo económico ó la llamada política industrial es demagogia pura que para países como México resulta en un enorme costo de oportunidad.

 

Ojalá lo entiendan los políticos panistas (hoy extraviados con sus lazos con la izquierda estalinista), el desarrollo económico (lo que incluye el surgimiento de miles de pequeños y medianas empresas) no pasa por “subsidios dirigidos,” por el “burócrata iluminado.” Los mercados se desarrollan prósperamente cuando las economías se abren plenamente al resto del mundo, en un entorno de impuestos bajísimos (sólo los necesarios para que el Estado garantice los derechos naturales de las personas)  e instituciones sólidas que garanticen el respeto y cumplimiento de los derechos privados de propiedad y de los contratos entre los particulares.

 

No sé, veo al gobierno calderonista-y panistas en general- perdido con sus estatistas políticas económicas, con sus guerras estériles que cada día cobran más y más muertos. Y lo peor, aliándose con los estatistas a ultranza. ¡¡Ups!! “Estatistas light” mezclados con “estatistas a ultranza,” la peor receta para México. Qué pesadilla. Quiero despertar pronto de éste sádico sueño.


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