MARTES, 9 DE MARZO DE 2010
Exhibición de senos nacionales

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Mercado significa libertad para producir y libertad para consumir. Atacarlo es atacar la autonomía de la voluntad.”
Antonio Escohotado


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“Parece que andan muy confundidos en todos lados con eso de los festejos del centenario y del bicentenario. No sé porqué se confunden. Para mí está clarísimo que la mejor manera de celebrar estos asuntos es con una exhibición de senos nacionales.”


Parece que andan muy confundidos en todos lados con eso de los festejos del centenario y del bicentenario. No sé porqué se confunden. Para mí está clarísimo que la mejor manera de celebrar estos asuntos es con una exhibición de senos nacionales.

 

Porque en México, por lo visto y oído, hay senos para dar y regalar: Que si “en el seno del Congreso” debe discutirse esto o aquello, que si unos priístas malosos se metieron “al seno del PRD” (de veras, ahorita les paso la cita textual donde se denuncia esta intromisión), que si unos prometedores mexicanos diseñadores de moda “se criaron en el seno de la industria del vestido”, que si es herejía cualquier intento de reforma laboral porque “en el seno de la Revolución Mexicana” están las irrenunciables conquistas obreras, que si “en el seno de las instituciones” anida la corrupción, senos por todos lados…

 

¿A qué se refieren cuando invocan tanto el seno de aquí o el seno de allá? No ha de ser al seno de los ángulos (noción de matemáticas) o al seno de las bóvedas (noción arquitectónica), sino a otras acepciones del sustantivo seno. Por ejemplo, a la que toma “seno” como sinónimo de “pecho” o a la que recurre a “seno” por no decir “hueco” u  “hondura” o al uso de “seno” como equivalente a “matriz” o “regazo” o “parte interna de algo”.

 

Entonces, sí se entiende. Porque así podemos calificar a un seno de munificente y abundante o, por el contrario, de enjuto o raquítico, o de enhiesto o de decaído, de generoso o de mezquino, de acogedor o de hostil.

 

Y es que nuestros políticos –y también nuestras plumas ilustres, como se verá más adelante- hablan y escriben re-bonito. Lean si no este párrafo de la ilustrísima política doña Beatriz Paredes:

 

“Pensar en México, en este México nuevo y distinto que demanda y reclama soluciones, ya no construidas con la óptica del siglo XX, sino con la mirada fresca, deslumbrada, ante la eclosión del siglo XXI.”

 

¡De rodillas, mortales! Estamos ante una tribuna (así se dice) que alcanza las alturas de Cicerón. Vean, nada más, ¡qué elocuencia!: “La mirada deslumbrada ante la eclosión del siglo XXI”. Cualquier politiquillo habría dicho: “Lampareados por la modernidá”, pero doña Beatriz  eleva su verbo majestuoso hasta cimas inmarcesibles. Bonito, de veras bonito (respecto de la retórica de doña Beatriz, por cierto, les recomiendo un excelente artículo de Jesús Silva Herzog publicado ayer lunes en el periódico “Reforma”).

 

Y, ¿qué ve nuestra “mirada deslumbrada ante la eclosión del siglo XXI”?

 

Pues, senos. El seno éste o el seno aquél.

 

Lean, si no a ese viejo maestro del periodismo nacional, que hoy se desvela por fijar, pulir y dar esplendor a nuestra lengua, que es don Miguel Ángel Granados Chapa. Escribe don Miguel Ángel, con esa sencillez y desenvoltura que le caracterizan, acerca de las reyertas electorales que se avecinan en su terruño, en su patria chica, el estado de Hidalgo, y recomienda al PRD que le muestren la puerta de salida de ese partido a un tal José Guadarrama (quien antes militaba en el PRI), ya que con ello “el PRD remediaría aunque fuese de modo extemporáneo la grave falla moral de haber recibido en su seno a quien como funcionario priísta los reprimió”.¿Ven? El seno del PRD mancillado por ese sujeto. Y el maestro de la lengua, con gran sabiduría, propone reparar el daño –más vale tarde que nunca- infligido al seno perredista con la expulsión de ese sujeto, lo cual sería irrecusable deber moral. Cuidadito con permitir la entrada al seno, ¿o a los senos?, del PRD a cualquier barbaján, porque ya ven lo que pasa. Bonito, muy bonito.

 

Para no quedarse atrás, hasta los periodistas del mundo de los negocios nos muestran la omnipresencia de los senos nacionales. El mismo lunes, en el mismo periódico “Reforma” se nos advierte de un par de talentosos hermanos diseñadores de modas que esperan revolucionarlas y cito textual: “Crecieron en el seno de la industria del vestido y la conocen, por eso identificaron las carencias en el negocio de la moda…”. ¿Cómo será criarse “en el seno de la industria del vestido”?, ¿será brotar de entre los adornos y encajes de un escote?, ¿será amamantarse con el forro de los vestidos? Bonito, muy bonito.

 

Más tarde, escuché en el radio una entrevista que le hicieron a ese otro Demóstenes que es el senador Carlos Navarrete, quien a la sazón se quejaba de que “los poderes fácticos” (bonito, muy bonito; gran frase) pretendían hacer acuerdos inconfesables en asuntos legislativos, lo cual es –a su juicio- nocivo y condenable, inmoral, porque dichos acuerdos deben hacerse única y exclusivamente “en el seno del poder legislativo”. Adviertan, queridas lectoras y desprevenidos lectores, que “hay un lugar para cada seno y cada seno en su lugar”, esto es: Que hay que dar a cada seno lo que le corresponde. Bonita definición de justicia, a tono con esta eclosión deslumbrante que ha sido el siglo XXI como dijo esa discípula aventajada de Cicerón, doña Beatriz Paredes Rangel.

 

Así las cosas, y a la vista de tanto seno pertinente con honduras y turgencias nacionales, ¿qué mejor que festejar el centenario y el bicentenario que con la exhibición pública de los senos nacionales pretéritos, presentes y porvenir? Por supuesto, esa exhibición debería montarla Marcelo Ebrard en el Zócalo de la Ciudad de México que es nada más y nada menos, ¡adivinaron!, “el seno de la patria”.

• Política mexicana

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