JUEVES, 11 DE MARZO DE 2010
Consumidores cautivos

A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
Economía
Seguridad
Ambas
Ninguna de las dos



El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


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“¿Por qué aumentan las autoridades el precio de la gasolina? Muy sencillo: porque pueden. ¿Y por qué pueden?”


Del 18 de diciembre de 2009 al 6 de marzo de 2010 el precio de la gasolina Magna aumentó cinco veces: el 19 de diciembre de 7.72 a 7.77 pesos por litro; el 26 del mismo mes de 7.77 a 7.80; el 1 de enero de 7.80 a 7.88; el 6 de febrero de 7.88 a 7.96, y el 6 de marzo de 7.96 a 8.04 pesos por litro. Entre el 18 de diciembre y el 6 de enero el precio del litro de gasolina Magna se incrementó 32 centavos, equivalentes al 4.14 por ciento, lo cual ha indignado a más de un consumidor.

 

¿Por qué aumentan las autoridades el precio de la gasolina? Muy sencillo: porque pueden. ¿Y por qué pueden? Por dos razones. Primera: los consumidores de gasolina en México no tienen otra opción más que la ofrecida por PEMEX. Segunda: la gasolina se ha convertido en un producto de primera necesidad, que difícilmente se deja de consumir, ya que el costo de oportunidad de hacerlo puede ser elevado, por ejemplo, sustituir el transporte privado por el público, sustitución que puede ser parcial o total. Todo lo anterior se traduce en que los consumidores de gasolina son consumidores cautivos, por las razones ya expuestas - consumimos un producto de primera necesidad y no tenemos libertad de elección entre diferentes oferentes de dicha mercancía -, lo cual le otorga al oferente monopólico un peculiar poder sobre “sus” consumidores.

 

Dicho lo anterior, resulta claro que el problema de fondo no es el alza en el precio de la gasolina (alza en los precios que, cuando es consecuencia de la relación entre la oferta y la demanda de alguna mercancía, más que un problema – el encarecimiento -, es la solución de un problema – la escasez -), ni tampoco el hecho de que el combustible sea un bien de primera necesidad, sino el hecho de que los consumidores no tengamos la libertad de elegir entre distintos oferentes, limitándose nuestra libertad a decidir si le compramos, o no, al oferente monopólico, todo lo cual es producto de las reglas del juego, que prohíben la competencia en todo lo que tenga que ver con la oferta de gasolina, lo cual, desde el punto de vista de la economía resulta antieconómico, y desde el punto de vista de la justicia es injusto, razones más que suficientes para eliminar el monopolio en la oferta de gasolina. Pero ya lo sabemos, lo que para cualquier persona sensata resulta una razón más que suficiente, para nuestros legisladores, responsables de redactar y promulgar las reglas del juego, resulta, o una razón menos que insuficiente, o una sinrazón más que suficiente, ya sea por ignorancia en materia de economía, ya por prejuicios ideológicos, ya por intereses pecuniarios, Hidra de tres cabezas que hay que decapitar si hemos de superar las fallas de la economía mexicana, una de las cuales es la cautividad de los consumidores en muchos mercados, tal y como es el caso del mercado de las gasolinas. ¿Quién nos liberará?

• Problemas económicos de México • Gasolina

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