LUNES, 3 DE MAYO DE 2010
Rule of law o rule of many

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“¿Por qué los liberales temen que los políticos legislen?”


Han pasado en el Congreso (en comisiones) algunas leyes que serán de crucial importancia para México (espero sea para bien y no para mal) como la nueva ley de competencia. Se han aplazado otras para su discusión (la referente ley de seguridad nacional y ley de medios).

 

Una de las cosas que más molesta a los liberales es que los políticos legislen y la razón es la siguiente: Las leyes verdaderamente liberales deben reunir los siguientes cuatro principios: generalidad, igualdad, certeza e independencia.

 

La generalidad se refiere a que las leyes deben ser objetivas, no subjetivas, jamás obedecer a intereses particulares, es decir, no debe haber ley que sirva exclusivamente a un grupo de interés determinado. Así, no debe haber leyes que beneficien a, digamos, mujeres, campesinos, obreros, maestros, artistas, personas de determinado origen étnico ó empresas. Todos debemos regirnos por leyes justas (que nos garanticen los derechos naturales a la vida, a la libertad y a la propiedad) y no por leyes que benefician a unos afectando a otros. En México hay izquierdistas progres que defienden el multiculturalismo (opuesto por antonomasia al liberalismo) que dizque defiende “la libre autodeterminación de los pueblos.” Así, no importa que, por ejemplo, se obligue a mujeres menores de edad a casarse con hombres adultos si la “comunidad” lo acepta. Estas son costumbres que mantienen en el atraso económico y moral a muchos grupos indígenas.

 

La igualdad ante la ley significa que ante el agravio, todos seamos tratados y tengamos acceso por igual a la ley para que se nos compense (castigando al culpable y compensando el daño a la víctima) por los daños hechos. La igualdad ante la ley implica tratar a todos por igual, seamos hombres, mujeres, blancos, negros, indígenas, mestizos, ricos ó pobres. En México sabemos que esto no es así. Los recursos monetarios, los contactos políticos, son muchas veces determinantes para impartir justicia.

 

Las leyes deben ser estables en el tiempo, dar certidumbre. Ello no implica estar cambiando a capricho la constitución. En México tenemos una constitución política en donde el gobierno interviene a capa y espada en las actividades económicas. Y ello se debe a que la llamada carta magna sólo refleja la ideología socialista del legislador ó peor aún, a la plena ignorancia económica de quienes elaboran y redactan las leyes. Así, tenemos leyes que “protegen” al trabajo, leyes que frenan el “abuso” capitalista, leyes que dan poder monopólico al gobierno en materia de energéticos, leyes que se cambian sin ton y son sólo para beneficiar a algún grupo de interés. Una ley que garantiza la entrada libre de empresas a los mercados, que no otorga privilegio económico alguno al gobierno ó a determinada empresa particular, una ley que garantiza que el régimen de inversión sea atractivo, una ley que jamás cambia en la defensa de los derechos naturales del ser humano, una ley que no cambia al capricho del legislador en turno, es lo que hace que se cree la mejor atmósfera para que las naciones generen riqueza y se vuelvan prósperas.

 

Finalmente tenemos el principio de independencia, que garantiza que la impartición de la justicia se dé de manera objetiva, autónoma, independiente de intereses económicos y políticos. Magistrados y jueces deben actuar siguiendo estrictamente la regla de la legalidad. En México es una aberración, un acto gravísimo que el nombramiento de jueces y magistrados dependa del poder político como sucede con todos los gobiernos de los estados. Gobernadores a su antojo ponen a sus cuates en juzgados y magistraturas. Así sólo se garantiza injusticia e impunidad.

 

El liberalismo legal auténtico tiene su raíz en el llamado Commonwealth, tradición británica que rigió en Inglaterra y luego en EU. Es la tradición legal anglosajona que fue la raíz del éxito económico de la mayoría de los países que diseñaron su constitución siguiendo el Commonwealth.

 

El Commonwealth nace con el espíritu de dar protección a los gobernados de los caprichos y arbitrariedades de los gobiernos (en su época de la corona). Es un escudo contra el mal gobierno.

 

Tristemente el espíritu del Commonwealth está siendo abandonado paulatinamente, aún en las naciones anglosajonas. Trágicamente se abandona el espíritu de la regla de la legalidad (rule of law) y se imponen las reglas legales de los grupos de interés (rule of many).

Esa es la tragedia, la sustitución de la rule of law por la rule of many.

 

De ahí el temor de liberales de que los políticos legislen. Es la tragedia mexicana que consiste en legislar creando monstruos legales que terminan por beneficiar a unos cuantos en perjuicio de millones de seres humanos.

 

No sé, ojalá que las nuevas leyes que se proponen persigan el espíritu de “rule of law” y no “rule of many.” Por lo pronto permítanme dudarlo.

• Democracia

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