Pesos y contrapesos
May 17, 2010
Arturo Damm

Ticketmaster: La arrogancia del monopolio

¡Vaya arrogancia de Ticketmaster, vaya soberbia de sus empleados, y vaya vista gorda de las autoridades! Así no se puede.

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Viernes 7 de mayo, once de la mañana, Plaza Galerías Insurgentes, tienda Mixup, en la cual hay una sucursal de Ticketmaster. ¿Qué hacia yo, ese día, a esas horas, en ese lugar? Compraba los boletos para el concierto de Paul McCartney, momentos en los cuales me topé con la arrogancia, que es sinónimo de altanería y de soberbia, de la empresa Ticketmaster, y con la soberbia, que es sinónimo de altivez y altanería, de la dependienta que me “atendió”.

¿Por qué hablo de la arrogancia de la empresa? Porque, en preventa con tarjeta Banamex, los compradores no podemos ver el mapa del Foro Sol para escoger lugar, de tal manera que compramos a ciegas, sabiendo cuánto pagamos pero no qué obtendremos a cambio. ¡Tanto por el servicio!, asunto en el cual también está involucrado Banamex, que debería exigir, ¡sí: exigir!, a Ticketmaster un mejor servicio para sus tarjetahabientes, que en este caso supone respetar el derecho del consumidor de saber, exactamente, qué está comprando, es decir, cuál será su lugar en el concierto.

¿Por qué hablo de la soberbia de la dependienta? Porque cuando le señalé que estaba pagando una buena cantidad de dinero por lo boletos, y que tenía todo el derecho de elegir lugares, me contestó, palabras más, palabras menos, de manera altiva y altanera, lo siguiente: “O los compra o se sale de la fila.” Los ejecutivos de Ticketmaster, ¿qué opinan del asunto? Banamex, ¿está de acuerdo a que así se trate a sus tarjetahabientes?

¿Qué tenemos? Una muestra de la arrogancia del monopolio, en un país en el cual, cito el artículo 28 constitucional,  “…quedan prohibíos los monopolios”, motivo por el cual “…la ley castigará severamente y las autoridades perseguirán con eficacia…”, cualquier práctica monopólica. ¿Qué opina Eduardo Pérez Mota, presidente de la Comisión Federal de Competencia, cuya tarea es hacer valer la Ley Federal de Competencia Económica, cuya función es “…proteger el proceso de competencia y libre concurrencia, mediante la prevención y eliminación de monopolios, prácticas monopólicas y demás restricciones al funcionamiento eficiente de los mercados de bienes y servicios…”, siendo Ticketmaster la antítesis de ello? ¿Si no se puede (¿no se puede?) eliminar su monopolio, tampoco se puede (¿tampoco se puede?) obligarlo a que dé un buen servicio, que supone, de entrada, respetar la libertad de elección del consumidor, en este caso la de elegir el asiento por el que está pagando?

Para terminar otro asunto, no menos importante, y tal vez más grave. El de la preventa para tarjetahabientes de Banamex, privilegio del cual me beneficio, lo cual no me impide afirmar que se trata de un acto discriminatorio en contra de todos los que no son tarjetahabientes del mentado banco, todo ello en un país cuya Constitución, en su artículo primero, señala que “está prohibida toda discriminación…” ¡Sí, cómo no!

Por lo pronto, ¡vaya arrogancia de Ticketmaster, vaya soberbia de sus empleados, y vaya vista gorda de las autoridades! Así no se puede.

¿Por qué la arrogancia de Ticketmaster? Por ser monopolio.

 

• Monopolios


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