JUEVES, 17 DE JUNIO DE 2010
Control cambiario: Otra arbitriariedad (I)

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“El problema es que no se trata de una cuestión práctica sino de principio.”


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Ludwig von Mises apuntó en más de una ocasión que basta una mínima intervención del gobierno en algún mercado para que, si la misma no se elimina a tiempo, se genere una cada vez mayor intervención gubernamental en la actividad económica de los particulares, tal y como ya lo estamos viendo en México, con la afectación que todo ello tiene sobre la libertad individual y la propiedad privada, cuya defensa es lo único que justifica la existencia del gobierno.

Todo comenzó con la prohibición de la compra y venta de drogas, y ello ha desembocado, por el momento, en la prohibición, más allá de cierto límite, de la compra y venta de dólares. Si la primera prohibición fue la causa del narcotráfico, ¿la segunda no lo será, ¡perdón por el horrible neologismo!, del dolartráfico? Si la prohibición de la compra y venta de drogas originó un mercado informal para las mismas, ¿la prohibición de la compra y venta de dólares no tendrá las mismas consecuencias, y no será más que cuestión de tiempo para que surja un mercado informal para la divisa estadounidense, con todas las consecuencias que, por lo general, traen consigo los mercados informales, desde la corrupción soterrada hasta la violencia desatada?

Por lo pronto ya tenemos una arbitrariedad más del gobierno, que pretende, y lo cito del respectivo comunicado de la SHCP, “regularizar la entrada de dólares en efectivo al sistema bancario mexicano” o, dicho de otra manera, imponer límites a la libertad de los banqueros para comprar dólares en efectivo, lo cual supone imponer el mismo límite a la libertad de los propietarios de dólares para venderlos en efectivo a la banca comercial, todo lo cual no pasa de ser una arbitrariedad contra la libertad y la propiedad.

Las reglas del juego son las siguientes: 1) personas físicas, nacionales o extranjeras, cuentahabientes del banco, podrán vender hasta 4 mil dólares mensuales; 2) personas físicas, nacionales o extranjeras, no cuentahabientes del banco, podrán vender hasta 1,500 dólares mensuales; 3) personas morales, que operen en zonas turísticas y franjas fronterizas, podrán vender hasta 7 mil dólares mensuales. Según el comunicado de la SHCP, “para personas físicas nacionales, el límite establecido es superior a los ingresos mensuales del 98% de los hogares mexicanos, (por lo que) aun si el total de estos se recibiera en dólares, no habría restricción para cambiarlos”. Por su parte, para los turistas, “el límite máximo mensual de 1,500 dólares será suficiente para satisfacer las necesidades de cambio de divisa dado que se estima que el gasto promedio por turista no fronterizo está entre 282 y 830 dólares por visita y (que) sólo el 35% de esta gasto se realiza con dólares en efectivo”.

Con pocas palabras, se estima que los límites impuestos a la compra de dólares de parte de la banca comercial no afectará a la mayoría de quienes, nacionales o extranjeros, venden sus dólares a los bancos. El problema es que no se trata de una cuestión práctica sino de principio.

Continuará.

• Tipo de cambio • Intervencionismo

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