LUNES, 20 DE FEBRERO DE 2006
La libertad política y la libertad económica

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“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
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“La evidencia demuestra que la libertad económica conduce al crecimiento económico, incluso allí donde los países poseen una limitada libertad política. Al revés no funciona.”


En medio de un magro crecimiento económico registrado en el 2005 (no superó el 3%), evidencia de corrupción entre los principales partidos políticos, compadrazgos y cacicazgos al interior de los gobiernos locales, reformas estructurales estancadas, ataques contra periodistas, en fin, toda una serie de problemas que se manifiestan día tras día, comienzan a surgir todo un coro de desencanto en contra de la democracia. De repente parecen emerger las voces del pasado que añoran la dictadura del partido único.

 

Es cierto, las mayores libertades democráticas de las que hoy gozamos en México, no se han traducido en crecimiento económico, empleo y bienestar para la mayoría de la población. Sin embargo, esto no es culpa de la democracia. En este sentido, lo que menos debemos hacer los mexicanos es lamentarnos y rasgarnos las vestiduras con la añoranza de un partido hegemónico y corrupto. A pesar de los escándalos de corrupción de la que nos enteramos día con día, la verdad es que esto siempre ha existido, sólo que ahora, con medios más independientes, nos enteramos de tal ó cual fraude, de tal ó cual cochupo, que involucra a malos empresarios y a corruptos gobiernos. Claro, el desencanto viene por que muchas veces estos actos de rapiña no alcanzan su merecido castigo. Ante esto, la única salida es seguir exigiendo, cada uno desde su trinchera, una profunda reforma del gobierno y del sistema jurídico que de una vez por todas haga de la corrupción una excepción y no la regla, como parece hoy día.

 

A aquellos que añoran el viejo y anacrónico esquema de poder, se les olvida que buena parte de nuestros males hoy día provienen de aquellos tiempos, los tiempos del partido único, los tiempos de la economía cerrada. Empresarios corruptos coludidos con el gobierno, sindicatos amafiados, gobernadores y caciques haciendo de las suyas, monopolios gubernamentales ineficientes, asesinato de periodistas, economía quebrada, en fin, toda una gama de problemas cuya raíz es el pasado corrupto, alimentado en buena medida por la ausencia de libertades políticas. Hay que ser ingenuo para pensar que todo eso se iba a acabar con la llegada de un partido de oposición al poder. En realidad lo que ahora cada mexicano debe hacer, con su granito de arena, es luchar, trabajar y denunciar cada vez que veamos un acto de corrupción. Si queremos ser cada día un país mejor, no debemos tolerar a los corruptos, llámense políticos ó empresarios. Es así como se construyen las grandes naciones. La añoranza por la dictadura es un ejercicio superficial y frívolo y puede ser un llamado peligroso a que nuevos emisarios del pasado lleguen al poder. No llamemos nuevamente a estos “iluminados”, que ya nos ha costado muy caro.

 

Debemos recordar también que la libertad política por sí misma no trae consigo bienestar a la población. Para que ello ocurra se necesita de la libertad económica. Este asunto de la libertad económica con gobiernos limitados no se trata de ninguna manera de una moda intelectual. Desde 1776, el gran liberal y padre de la ciencia económica moderna, demostró en su obra crucial Una Investigación sobre la Naturaleza y las Causas de la Riqueza de las Naciones, la importancia de la libertad económica para el desarrollo de las naciones; en esta gran obra, Smith concluyó que los mercados libres, la protección de los derechos de propiedad privada, y una mínima presencia del gobierno en la economía conducen a la prosperidad. Es decir, la libertad económica conduce al crecimiento económico.

 

Un número de estudios académicos recientes han ayudado a verter luz también sobre esta cuestión. El examen más profundizado de la libertad económica es un estudio de James Gwartney, Robert Lawson, y Walte Block. En su estudio, llamado Economic Freedom of the World: 1975-1995, publicado en 1996 por el Fraser Institute, desarrollan una buena medición numérica de la libertad económica y demuestran que la misma se encuentra fuertemente correlacionada con el crecimiento económico. Otros estudios académicos han producido resultados similares, proporcionando evidencia de que un entorno de libertad económica atraerá los recursos necesarios para producir desarrollo económico. Esos estudios examinan muchos otros factores, pero concluyen que el ingrediente fundamental es la libertad económica. Después de un siglo en el cual la teoría del desarrollo económico se había alejado constantemente de las ideas de Adam Smith, los economistas ahora están volviendo a ellas para mostrar cómo la libertad económica es vital para la prosperidad.

 

La evidencia demuestra que la libertad económica conduce al crecimiento económico, incluso allí donde los países poseen una limitada libertad política. Al revés no funciona. La libertad política, sin la libertad económica, no trae crecimiento. Por lo tanto, es de vital importancia que las democracias emergentes alienten los mercados libres, protejan los derechos de propiedad, proporcionen una moneda estable, y minimicen el rol del gobierno en la economía. Hay también evidencia de que las naciones con ingresos más altos tienden a ser más democráticas y más protectoras de las libertades civiles y políticas. De esta manera, indirectamente, la libertad económica conduce a la libertad política.

 

La evidencia demuestra claramente que sin un ambiente de libertad económica, el crecimiento no ocurrirá. La libertad económica contiene un número de componentes, todos los cuales deben estar en su lugar para que una economía crezca. Una economía debe tener un sistema monetario estable, asegurar los derechos de propiedad privada, un sistema legal imparcial, impuestos bajos, un gobierno mínimo, y bajas barreras al comercio internacional. Si alguno de estos componentes falta, la economía no crecerá.

 

Así pues, amigo lector, lejos de sentir nostalgia por esquemas políticos dictatoriales y corruptos, día con día debemos de luchar por aumentar nuestras libertades políticas, y sobre todo, exigir a los gobiernos actuales y futuros, el ejercicio de una plena libertad económica, en donde lo primero no sea la soberanía nacional sino la del consumidor. Tienen la palabra los ciudadanos.


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