LUNES, 2 DE AGOSTO DE 2010
El oligopolio bancario mexicano

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“Las actuales regulaciones bancarias en México son sólo un respiro para el usuario, pero no una solución integral para romper al actual oligopolio bancario y tener una banca más competitiva y accesible para cada vez más mexicanos.”


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Recientemente Banco de México emitió una serie de prohibiciones y limitaciones a distintas comisiones que cobran los bancos comerciales. Por ejemplo, se prohíben comisiones por retiro de efectivo, consulta de saldos, depósitos en ventanilla y en cajeros automáticos, cuyo origen sea el banco del cuenta habiente.

Asimismo se prohíbe cobrar comisiones a los clientes que liquidan un crédito hipotecario (costos de cancelación de la hipoteca ante el Registro Público de la Propiedad), por no utilizar una tarjeta de crédito a lo largo de un año cuando haya una anualidad de por medio, así como cobrar comisiones cuando haya pagos extemporáneos en los que ya se haya cobrado intereses moratorios.

En el caso de las limitaciones, estas aplican a comisiones que se cobraban por intento de sobregiro con cheque sin fondos, por no mantener un saldo mínimo, así como por comisiones por no pagar un crédito a tiempo y por transferencia y domiliciación de fondos (se limitará a una sola comisión del banco en donde se origine la operación).

Finalmente, Banxico establece una serie de modalidades en cajeros automáticos para que las comisiones cobradas sean más claras para el cuenta habiente en función de la operación realizada.

Todo lo anterior se sujetará a lo dispuesto por la ley y en base a los criterios de Banxico.

Por lo pronto estas nuevas regulaciones ya han causado el aplauso de miles de usuarios de la banca y de no pocos periodistas.

Todo economista competente sabe que estas medidas implican controles de precios por parte de Banco de México (que actúa así por mandato del Congreso). Los controles de precios son malos por que generan distorsiones en la oferta ó demanda de los productos financieros (y en general en cualquier mercado en donde se impongan), lo que puede dar lugar a la restricción de algunos de los mismos, ó a la creación de nuevas comisiones que escapen a la regulación.

En este caso, ¿Por qué hay opiniones divididas (aún entre los economistas competentes) en cuanto a la efectividad de estas nuevas medidas? La razón es muy clara. Desde hace años existe la percepción de que el sistema bancario mexicano opera como un oligopolio (pocas empresas dominan el mercado y lideran en la oferta de productos financieros y el cobro de comisiones).

De acuerdo a datos de la Comisión Federal de Competencia (CFC), en México los cuatro bancos más grandes del país, BBV Bancomer, Banamex, Santander y HSBC, concentran el 70% de la cartera de crédito del sistema, el 65.5% del crédito al consumo así como el 75% de la cartera de crédito hipotecario.

De acuerdo a la CFC, los bancos mantienen altas comisiones por sus servicios así como problemas por el lado de la demanda que son la falta de diferenciación entre los productos bancarios y los altos costos de cambiarse de una institución a otra.

Por el lado de la oferta, para la CFC hay una estructura oligopólica por lo que insiste en la necesidad de garantizar un acceso no discriminatorio a la infraestructura bancaria.

Como ejemplo de concentración la CFC señala que “simplemente en tarjetas de crédito el 62.7% del mercado lo concentran Banamex y BBVA Bancomer, y el 87% de créditos personales y de nómina se concentran en diversos bancos.”

Dada la situación anterior, la CFC recomienda lo siguiente: obligar a la introducción de productos básicos de captación y medios de pago estandarizados, incluir comparaciones de precios en estados de cuenta, establecer contratos marco para los productos más comunes, promover tarifas bancarias competitivas, facilitar la movilidad de los usuarios entre los bancos, eliminar requisitos innecesarios para ampliar redes interbancarias, sancionar con fuertes multas la colusión entre bancos (acuerdo tácito para cobrar comisiones y tarifas), así como fortalecer las facultades de los reguladores, todos puntos abordados en la iniciativa de Ley de Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros aprobada por el Senado.

La opinión positiva de la CFC y de otros economistas competentes sobre la benignidad de las nuevas regulaciones obedece a la literatura económica en materia de organización industrial. De acuerdo a la misma, los controles de precios son nefastos cuando se trata de mercados competitivos, no siendo el caso cuando se trata de mercados no competitivos como lo son el monopolio puro, el monopolio natural, el monopsonio, el oligopolio, el oligopsonio ó el cartel. En tales circunstancias, los controles de precios, tarifas ó comisiones, pueden llevar a una situación superior en materia de eficiencia (corrigiendo los precios altos y abusos en general).

Llegado a este punto fijo mi posición como economista liberal.

Entiendo muy bien que los bancos mexicanos se han sentido cómodos cobrando comisiones por esto y por el otro, descuidando su negocio esencial que es el del crédito a las empresas. Es sospechoso que algunas de las comisiones bancarias (como la de apertura y cierre de crédito) se cobren en todos y cada uno de los bancos y a niveles si no iguales, sí muy similares.

La Asociación de Bancos de México (ABM) mantiene un registro de alrededor de 40 bancos comerciales. Dicho grupo tiene un fuerte poder de negociación política, por lo que su comportamiento se parece a la de los grupos de lógica de acción colectiva como los señalados por Mancur Olson.

No obstante hay que acotar lo siguiente. En México operar como banco sólo está accesible para empresarios con mucho capital. Sólo un dato comparativo duro. En México dominan 4 bancos las operaciones bancarias, siendo que operan alrededor de 40 (registrados en la ABM) bancos para un país con poco más de 100 millones de habitantes. En EU operan alrededor de 14 mil bancos para una población de 300 millones de personas. Estos datos nos dan una idea de la pobre densidad bancaria en México, de la pobre y poca penetración bancaria de la que adolece nuestro país.

Los bancos funcionaban razonablemente bien hasta antes de la expropiación (1982). Eran poco menos que hoy, pero fluían con eficiencia los créditos a las empresas. Luego de la arbitraria expropiación, fueron comprados a precios infladísimos por los llamados “casabolseros” y su manejo fue desastroso (políticas muy laxas y agresivas de crédito) y con diversas irregularidades (sólo recuérdese el caso del “divino”). Dada la cartera vencida espantosa que dejó la crisis de 1995-empezada en diciembre del 94- vino el rescate del gobierno para garantizar el dinero de los ahorradores y en general evitar el colapso del sistema bancario. A partir de ahí, el capital de los bancos provino principalmente del extranjero, pues había escasez -ó poco interés- de participantes nacionales. Se inicio una etapa de intensa regulación bancaria, desde altísimos requerimientos de capital hasta distintas y onerosas regulaciones, que dada la elasticidad de la demanda de los servicios bancarios, significó traslados significativos de los costos regulatorios hacia las comisiones pagadas por los usuarios.

Dado lo anterior, apunto lo siguiente. En hora buena la prohibición ó limitación de comisiones abusivas (lo que en nada garantiza que surjan nuevas), pero hacerlo por la vía del control de precios no es el mecanismo ideal. No serán los burócratas desde un escritorio los que dizque mejorarán al mercado bancario. Los que dizque lo harán más competitivo. Los precios óptimos bancarios no los conocen ni el Gobernador de Banxico, ni el Secretario de Hacienda, ó el Presidente de la Comisión Nacional Bancaria (a ver si su nuevo consejo de estabilización no acaba significando más regulacionitis burocrática costosa).

Entiendo a la CFC, hay cosas que transparentar más en materia del negocio bancario, pero un mercado realmente competitivo jamás se alcanzará por obra y magia de los burócratas. Se entiende que dado que los bancos manejan recursos que no son propios (pertenecen al ahorrador) debe intervenir el gobierno para garantizar los derechos de propiedad de los mismos (son del ahorrador). En caso de no respetarse, las sanciones deberán ser lo más altas posibles, con plena compensación para las víctimas. Hasta ahí.
La manera para alcanzar un mercado realmente competitivo es garantizando una entrada libre para que cualquier inversionista pueda tener personalidad de banco. Por ejemplo en EU, la gran cantidad de bancos regionales se traduce en muchos más bajos cobros por uso de tarjeta de crédito, de entre 200 y 300% más baratos de lo que cobran los bancos mexicanos. Por cierto, dicha situación ventajosa para el consumidor estadounidense, no sé si seguirá latente después de la regulación financiera onerosa propuesta y aprobada por el gobierno estadounidense.

Las actuales regulaciones bancarias en México son sólo un respiro para el usuario, pero no una solución integral para romper al actual oligopolio bancario y tener una banca más competitiva y accesible para cada vez más mexicanos.

Por lo pronto los burócratas y políticos mexicanos están felices de poder “controlar” un mercado.

• Bancos

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