LUNES, 25 DE OCTUBRE DE 2010
El clasemediero mexicano y los pobretólogos trasnochados

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“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
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“Clasemediero molesta a los intelectuales de izquierda por que pone en evidencia que la estabilidad y la apertura de los mercados sí funcionan. Clasemediero molesta a los intelectuales de izquierda mexicana por que pone en evidencia los fracasos del Estado paternalista.”


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Lógica la reacción adversa que ha provocado entre los pobretólogos un libro práctico, sencillo y de sentido común que muestra cómo México ha pasado a ser un país mayoritariamente de clases medias y no ya de pobres. Se trata de clasemediero, un libro de reciente publicación de Luis de la Calle y Luis Rubio.

Ya están ahí todos los pobretólogos estatólatras y trasnochados chillando y calificando de panfleto de la “derecha” a clasemediero. Bien por los luises que han hecho llorar tanto a la “izquierda exquisita” como a la no poca fauna de la “izquierda estalinista.” Puede más el razonamiento lógico, las estadísticas duras que las mil metodologías de los pobretólogos.

Ya están rumeando los Lorenzo Meyer, los Rolando Cordera, los Julio Boltvinik, y demás académicos que siempre han vivido de la ubre gubernamental sobreexplotando el tema de la pobreza. Y es que obstinadamente se niegan a entender que la estabilidad macroeconómica (finanzas públicas equilibradas e inflación controlada), la apertura de la economía al resto del mundo y la innovación tecnológica pagan y especialmente en el largo plazo pagan muy bien.

En los últimos años más mexicanos tienen acceso a un vehículo, a una casa y a un celular, más mexicanos viajan más, más mexicanos viven más años y comen mejor, y todo ello no ha pasado por los gobiernos populistas gastalones que quieren darle subsidio a todo mundo y que terminan por endeudarse excesivamente creando inflación, devaluando la moneda, quebrando al país y multiplicando a los pobres. El populismo, como siempre, es tan bueno con los pobres que los multiplica. Parece que el gobernante peruano Alan García lo ha entendido bien y ha pasado de ser populista a neoliberal.

Asimismo, el gobierno panista tampoco ha entendido esto. Aún cuando los panistas han contribuido a mantener la estabilidad macroeconómica, la presente administración sigue obsesionada con los pobres y ha aumentado a cifras récord la burocracia y el presupuesto dedicado a combatir la pobreza. No es por ahí señores panistas, no copien el populismo priista, mejor lean clasemediero.

Los pobretólogos por su parte, deberían actualizarse y entender que no es redistribuyendo la riqueza como un país sale adelante, no es con socialismos y menos con “terceras vías” como se vence a la pobreza. Así lo atestiguan China, India y Chile que con economías razonablemente de mercado (transitando del socialismo más trasnochado) han sacado de la pobreza a millones de seres humanos. La pobreza, se olvida, se abate con crecimiento económico, con apertura comercial, con más competencia, y claro, siempre acompañados de estabilidad macroeconómica. La pobreza, al contrario, se incrementa y fomenta con los estados populistas de bienestar, como ha pasado en Latinoamérica.

A menudo los pobretólogos estatólatras reniegan del mercado (no lo entienden, no viven de él, no emprenden nada, sólo dependen del presupuesto gubernamental que les mantiene rentable todo su rollo estatista y trasnochado en materia de pobreza) y hacen énfasis en la redistribución del ingreso. Quisieran que la economía se volviera a cerrar al resto del mundo, que sea el Estado el que encabece el desarrollo económico. Hacen énfasis gubernamental enfermizo en salud, vivienda, alimentación, (sólo cheque el lector los anuncios gubernamentólatras del Congreso de la Unión en los medios) y desarrollo. Los pobretólogos un poco más educados no son populistas pero son fans del estado de bienestar europeo. Se les olvida que el amplio estado de bienestar europeo, se dio gracias, en primer lugar, al desarrollo económico formidable emanado de los mercados libres. A menudo se aduce al Estado Alemán, que desde la posguerra fijó su atención en educación y salud. De acuerdo, pero ello es superior al capitalismo latinoamericano, pues el Estado alemán estaba ausente en todos los sectores industriales; eran los mercados libres y abiertos al resto del mundo los que marcaron la diferencia; nunca hubo Pemex, CFE, ó compañías de luz. Tampoco hubo empresas estatales en minería y recursos naturales en general. Y menos sindicatos corruptos al estilo del priismo más rancio.

La diferencia la hizo la Alemania apellidada entonces federal. Su hermana socialista quedó atrasada y en quiebra, y lo peor, con libertades esenciales canceladas. Ya luego, la hermana excomunista ha contaminado a la hoy Alemania integrada y ha perdido su pujante crecimiento de la posguerra. Han dominado los pobretólogos alemanes.

Casos similares se dan en otras naciones europeas. Esos estados de bienestar cayeron en crisis en los años ochentas y países como Inglaterra y Suecia rectificaron y sacaron al gobierno de la industria, así como perfeccionaron sus mercados estatistas de salud y educación.

Pero finalmente me pregunto, ¿por qué el Estado debe monopolizar educación y salud? Probado está que cuando operan los mercados libres, sin interferencia gubernamental, se desarrollan grandes instituciones educativas y de salud, así como innovaciones tecnológicas masivas. El Estado monopolizador sólo garantiza burocratización, obsolescencia tecnológica y mal servicio. Lo peor, como ocurre en México, cuando ya de por sí a lo malo de la injerencia gubernamental se le une el sindicalismo corporativo y corrupto (ese sí ausente del modelo estatista alemán). Ahí están IMSS e ISSSTE que el clasemediero mexicano no usa, pues sabe de su mal servicio.

Clasemediero molesta a los intelectuales de izquierda por que pone en evidencia que la estabilidad y la apertura de los mercados sí funcionan. Clasemediero molesta a los intelectuales de izquierda mexicana por que pone en evidencia los fracasos del Estado paternalista.

Nuestra clase media debe elevar su calidad de vida, es cierto, y para ello es fundamental proseguir con las reformas en materia política, laboral, de hacienda pública, de energéticos, de salud y de educación. Pero vamos por el camino correcto, como lo demuestra clasemediero.

Por lo pronto celebro que haya una obra que ponga en peligro a la minota presupuestal de los pobretólogos trasnochados. Bienvenido clasemediero.


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