MARTES, 26 DE OCTUBRE DE 2010
¿Habrá guerra financiera?

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Habrá que ver si lo acordado es suficiente para impedir que los países recurran a devaluaciones competitivas y adopten medidas proteccionistas, con lo que se iniciaría una peligrosa guerra financiera de impredecibles consecuencias.”


Untitled Document

Los crecientes desequilibrios financieros internacionales que no parecen tener arreglo por la displicencia de los principales países causante en adoptar las políticas necesarias para corregirlos, están orillando al sistema monetario internacional a una situación crítica que puede resultar desastrosa.

Por una parte, China, Japón, Alemania y los principales países exportadores de petróleo, siguen acumulando enormes saldos positivos en su comercio con el resto del mundo mientras que Estados Unidos, España, Italia y Francia se encuentran del otro lado de la ecuación, con déficit de enorme tamaño.

Las razones de estos desequilibrios tienen matices distintos en varios casos pero en esencia se deben a que los países superavitarios ahorran en exceso, mientras que los países deficitarios hacen exactamente lo contrario y gastan cantidades enormes que financian con los ahorros de los primeros.

En algunos casos especiales como el de China, sin embargo, esta proclividad al ahorro excesivo se ve agravada por el mantenimiento de un tipo de cambio artificialmente bajo de su moneda, que en lo fundamental ha permanecido atada al dólar desde el inicio de la crisis financiera de 2008.

El otro ingrediente que agrava esta situación es la aguda devaluación del dólar frente a muchas otras monedas que flotan sin la intervención sistemática de sus bancos centrales, y que se debe a una política monetaria excesivamente laxa en EU, que el Sistema de la Reserva Federal amenaza con relajar aún más.

El Fed, como familiarmente se conoce al banco central de EU, tiene el mandato estatutario no sólo de mantener el poder adquisitivo del dólar, sino también de conseguir el “pleno empleo”, definido como una tasa de desempleo del 4%, que es menos de la mitad de la que actualmente aqueja a ese país.

En consecuencia, y a pesar de que la mayoría de los economistas opina que ello es una peligrosa tontería, el Fed se apresta a inyectar aún más dinero, dado que no puede bajar las tasas de interés de corto plazo pues ya se encuentran en niveles cercanos a cero.

En el mundo globalizado actual, cuando el Fed inyecta más dinero en su mercado financiero, de inmediato crece el volumen de recursos que salen en busca de mayores rendimientos, y países como Brasil se ven inundados de flujos de capital especulativo que presionan el precio de su moneda al alza.

Ello, a su vez, hace que sus exportaciones pierdan competitividad y se provoque una enorme presión política por parte de los exportadores que ven sus utilidades esfumarse porque ya no pueden competir con los productos chinos, cuya moneda se abarata al estar ligada a un dólar en picada libre.

Es por ello que Brasil adoptó en días pasados controles al influjo de capitales, en un esfuerzo por impedir la apreciación de su moneda –que será fallido pues siempre hay forma de darles la vuelta-, y su ministro de Hacienda escribió que el mundo se acerca a una guerra monetaria de temibles consecuencias.

Los chinos, por su parte, denuncian la laxitud de la política monetaria de EU como la causante de los problemas, niegan que su moneda esté sobrevaluada y advierten que dejar apreciar el yuan tendría devastadoras consecuencias, provocando desempleo y miseria no sólo en su país sino en el mundo entero.

En la reunión de funcionarios financieros del G-20 celebrada el fin de semana en Corea, el secretario de Hacienda de EU propuso un plan con el que se fijarían topes a los superávit comerciales de los países -4% del PIB-, alentando mayor gasto y menor ahorro, y una más libre flotación de sus monedas.

Por su parte, los países deficitarios harían lo contrario: dejar de gastar en exceso, fomentar el ahorro y alentar mayores exportaciones, aunque se mantiene una profunda división entre ellos respecto a cuándo empezar a recortar sus enormes desequilibrios fiscales.

Mientras los europeos ya empezaron a ajustar sus finanzas públicas, con el Reino Unido poniendo el ejemplo con el mayor recorte de gasto gubernamental de los últimos setenta años, la administración de Barack Obama sigue empeñada en gastar más para “estimular la economía.”

Si bien la reunión referida del G-20 llegó a acuerdos en principio de que los países adoptarían las políticas antes descritas, y en fortalecer el papel de FMI como supervisor, se rechazó la propuesta de adoptar metas cuantitativas y no se acordó compromiso alguno sobre el calendario de ajuste.

Habrá que ver si lo acordado es suficiente para impedir que los países recurran a devaluaciones competitivas y adopten medidas proteccionistas, con lo que se iniciaría una peligrosa guerra financiera de impredecibles consecuencias.

 

 

• Finanzas internacionales • Crisis / Economía internacional

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus