LUNES, 8 DE NOVIEMBRE DE 2010
Otra vez rescatando al monstruo de mil cabezas

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“Lo mejor que le podría pasar a la clase media y a los pobres es tener la libertad de escoger a su proveedor de salud para asegurar la competencia y la eficiencia so pena de quebrar, que la clase media y los pobres puedan al fin escaparse del monstruo de mil cabezas y poder tener libertad de elegir, tal y como ocurre en cualquier mercado competitivo.”


Francamente me sigue desconcertando el Presidente Calderón. La verdad no sé como leer sus declaraciones en materia de salud. Primero presume y presume del número récord de hospitales construidos en su sexenio. Luego alaba, al más viejo estilo priísta, al modelo socialista mexicano de salud. Después expresa otras frases de halago sobre “¿Qué haríamos los mexicanos sin nuestro IMSS?”

 

Y ya recientemente se queja de los estados financieros del IMSS, el Presidente declara su preocupación sobre la viabilidad financiera en el futuro del IMSS. Acepta que el IMSS está técnicamente quebrado. ¿Quién lo entiende Señor Presidente?

 

Cuando criticamos que el PAN ha seguido nutriendo al modelo socialista de salud que el PRI erigió para México, no nos referimos a que sea malo que se construya un hospital que atienda nada más ni nada menos que la salud de más y más mexicanos. Nos referimos al contexto en que operará dicha unidad nueva de salud. Sí, el contexto de competencia es esencial, pues nos indica los incentivos en que se moverán los actores de cualquier nueva institución ó empresa. De nada me sirve tener más escuelas y hospitales si éstos operarán en un contexto de ineficiencia, de incompetencia, y peor aún, si luego serán manejados por nefastos sindicatos del viejo PRI y sólo chuparán los escasos recursos de los contribuyentes.

 

El modelo de salud mexicano es nefasto porque opera en un contexto monopolista acompañado de una estructura sindical burocrática que opera al más viejo estilo corporativista del PRI. Los propios médicos y personal de enfermería se dan cuenta de todos los excesos del sindicato, de la profunda corrupción que se da al interior del IMSS, de cómo los incentivos para atender bien a un paciente son mínimos. Cualquier mexicano de clase media sabe del tiempo excesivo de espera, de la escasez de medicinas y de la mala calidad de atención médica. Esto, insisto, es negado tercamente -no sé qué interés esté de por medio- por los periodistas y políticos estatistas (que otra vez, insisto, jamás usan los servicios de salud gubernamentales).

 

No me imagino a la esposa del Señor Presidente llevando a sus hijos para atenderse en un ISSSTE (el otro ineficiente monopolio médico de los burócratas). Cualquier similitud con los viejos burócratas soviéticos que se atendían médicamente en el extranjero es pura coincidencia.

 

La atención médica gubernamental es mala simple y sencillamente porque no hay competencia, porque con el nefasto sindicato con que opera el IMSS es muy difícil correr a un médico ó enfermera incompetentes; la atención médica gubernamental es mala porque los ingresos para su manutención están garantizados independientemente de la satisfacción de los pacientes; la atención médica gubernamental es mala porque el tamaño de la plantilla laboral y su remuneración no se fija de acuerdo a criterios de productividad -como en cualquier mercado eficiente- sino de acuerdo a criterios políticos.

 

Eso sí, cada lustro en promedio hay que estar rescatando fiscalmente a ese monstruo de mil cabezas llamado IMSS. Una vez más ¿nos verán la cara a los contribuyentes mexicanos? Me parece que sí.

 

No y mil veces no, es una soberbia tontería seguir rescatando lo insostenible; es una soberbia tontería el seguir con una estructura burocrática que no se vende al mercado, y que sólo vive de la ubre gubernamental; es una soberbia tontería seguir sosteniendo a un monstruo de mil cabezas como el IMSS.

 

Ya estoy oyendo a los estatólatras gemir, “quieren privatizar al IMSS,” “quieren dejar la salud sólo para los ricos,” “quieren matar a los pobres,” etc.

 

A ver señores estatólatras, para empezar, primero, la medicina privada ya existe, y la clase media es la principal usuaria, so pena además de cotizar en el IMSS (doble pago injusto), segundo, los panistas socialistas jamás privatizarán el IMSS; en el fondo toleran (¿admiran?) a las instituciones estatistas- monopolistas priístas; aunque lo nieguen, eso muestran sus actos; tercero, lo mejor que le podría pasar a la clase media y a los pobres es ya no tener que atenderse a la fuerza en ese monstruo de mil cabezas llamado IMSS, y cuarto, lo mejor que le podría pasar a la clase media y a los pobres es tener la libertad de escoger a su proveedor de salud para asegurar la competencia y la eficiencia so pena de quebrar, que la clase media y los pobres puedan al fin escaparse del monstruo de mil cabezas y poder tener libertad de elegir, tal y como ocurre en cualquier mercado competitivo.

 

A la clase media hay que darle oportunidad de tener cuentas médicas individuales para que puedan elegir libremente a su proveedor médico de salud. Con ello podrían dividir los rubros de gasto médicos mayores y complementarios. Ó también fomentar un mercado de seguros médicos privados con la posibilidad de que quien los use no tenga por qué pagar sus cuotas forzosas al IMSS (como sucede en Chile).

 

Para las empresas un esquema médico superior al actual sería el poder elegir libremente a su proveedor de salud. Es fascista obligar a las empresas a que sus empleados atiendan su salud exclusivamente con el gobierno. Dicho esquema proviene del viejo fascismo priísta. Ahí están los panistas ingenua ó dolosamente avalando, fortaleciendo y rescatando al nefasto sistema gubernamental de atención médica.

 

Para los pobres sería superior recibir un vale de atención médica por parte del gobierno para atenderse en el hospital privado de su elección. Hay cálculos que indican que sería más barato subsidiar vales médicos para los pobres para que puedan atenderse en hospitales privados costosos como El Ángeles, que lo que hoy cuesta fiscalmente sostener a ese monstruo de mil cabezas que es el IMSS.

 

Los ricos, ricos son y suelen atenderse en el extranjero, no necesitan populismos como el llamado seguro universal.

 

Ya antes he escrito sobre otros modelos de salud más competitivos que existen en países como Chile, EU, Alemania y Holanda (quien desee puede ver en esta página mi serie de artículos sobre economía y salud ó mejor aún, leer el libro del doctor Manuel Sánchez González Economía mexicana para desencantados, especialmente en su capítulo de “educación, salud y trabajo.”).

 

Lo cierto es que nuestro actual sistema de salud necesita de una revisión profunda de su estructura monopólica. Es necesario avanzar a un esquema de mayor libertad de elección del proveedor médico. Subir cuotas, elevar años para jubilación ó elevar impuestos para sostener al monstruo de mil cabezas es ineficiente y costoso para todos los mexicanos. Sólo es salida cortoplacista que beneficia a unos cuantos a expensa de millones de mexicanos.

 

¿Se atreverán los panistas a desmantelar de una vez por todas al monstruo de salud de mil cabezas priísta?


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