MARTES, 9 DE NOVIEMBRE DE 2010
Primer cañonazo

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“En la reunión de líderes de los países miembros del G-20 la semana próxima en Corea del Sur van a salir chispas, pues será el escenario en el que se ventilarán en caliente las quejas y acusaciones de quienes se sienten perjudicados por la política monetaria unilateral seguida por EU.”


Hace apenas dos semanas cuestionaba en esta columna si habría una guerra financiera que pusiera en entredicho el periodo de prosperidad sin precedente que ha tenido la economía internacional desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, gracias a la creciente globalización que alcanza ya a casi todas las regiones del mundo.

El miércoles pasado el Sistema de la Reserva Federal anunció que iniciaría la compra de títulos de deuda del gobierno de EU, en lo que ha dado por llamar “relajamiento cuantitativo” (quantitative easing en inglés o QE) y que equivale a imprimir más dólares e inyectarlos al mercado financiero al adquirir bonos de la Tesorería.

El ostensible propósito de esta acción, emprendida por el Fed por segunda ocasión desde el inicio de la actual crisis financiera (razón por la que se le ha llamado QE2), es la de cumplir con uno de sus mandatos estatutarios, que es el de mantener la tasa de desempleo de la fuerza de trabajo en sus niveles mínimos.

El Fed anunció que, para empezar, comprará 600 mil millones de dólares de bonos con vencimientos de entre 7 y 10 años, a un ritmo de 75 mil millones al mes a partir de enero próximo, con el propósito explícito de abatir las tasas de interés, sobre todo las de medio plazo, y así estimular el gasto de los consumidores de su país.

Un objetivo no manifiesto de la medida, es la depreciación del dólar frente a otras monedas con el fin de alentar las exportaciones de Estados Unidos y reducir sus importaciones del resto del mundo, con la esperanza de corregir su enorme desequilibrio comercial externo.

Los resultados del anuncio aludido no se hicieron esperar: la bolsa de valores se disparó para alcanzar sus niveles más elevados desde septiembre de 2008 (el índice SP-500) y el dólar cayó a su cota más baja de lo que va del año frente a una canasta de seis otras monedas principales. Por su parte, las tasas de interés de mediano plazo cayeron, al tiempo que las de 30 años fueron para arriba.

La reacción del resto del mundo también fue inmediata y fuertemente negativa, al entender que EU, en forzando la devaluación del dólar, incurre en una forma de proteccionismo reminiscente de las políticas de “empobrecer al vecino” que se siguieron en los años treinta del siglo pasado, con fatales consecuencias.

La política monetaria descrita está condenada al fracaso por varias razones:

1. Pretende inducir a los consumidores de EU a gastar más cuando estos sienten la imperiosa necesidad de aumentar su ahorro debido a las devastadoras pérdidas en sus patrimonios que sufrieron con el colapso del mercado de bienes raíces.

2. El mayor déficit comercial externo lo tiene EU con China, que mantiene la paridad del yuan virtual e inflexiblemente ligada al dólar, por lo que ambas se desplomaron juntas, lo que perjudica aún más la competitividad de los países cuyas monedas fluctúan libremente.

3. Los mercados financieros son altamente adictos a medidas de estímulo monetario que les generan ganancias en el corto plazo, aunque eventualmente lleven al desastre. En Wall Street ya se habla que QE2 es sólo el modesto inicio de una política mucho más enérgica de expansión monetaria, pues anticipan, con razón, que esta medicina no funcionará en su dosis inicial anunciada.

4. Buena parte del resto del mundo estudia cómo responder a la agresión monetaria estadounidense, lo que va a resultar en una madeja de controles de cambios, impuestos e impedimentos a los flujos de capitales y, tarde o temprano, a la adopción de tarifas de importación y subsidios a las exportaciones que actúan como sucedáneas depreciaciones de sus monedas.

Lo que se puede asegurar es que en la reunión de líderes de los países miembros del G-20 la semana próxima en Corea del Sur van a salir chispas, pues será el escenario en el que se ventilarán en caliente las quejas y acusaciones de quienes se sienten perjudicados por la política monetaria unilateral seguida por EU.

La más deliciosa ironía de todo esto, la aportó el viceministro de relaciones exteriores de la aún muy comunista República Popular China, Cui Tankai, quien caracterizó la propuesta de EU ante el G-20 para abatir los desequilibrios externos como reminiscente “de los tiempos de las economías centralmente planificadas.” ¡Inaudito, los pájaros le tiran a las escopetas!

• Finanzas internacionales • Crisis / Economía internacional • Estados Unidos

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