LUNES, 22 DE NOVIEMBRE DE 2010
Unas reflexiones posrevolucionarias

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“Después de “celebrar” una vez más esa nefasta revolución que sólo creo los prolegómenos para el subdesarrollo económico e institucional de México, reflexiono lo que los mexicanos debemos hacer si realmente queremos avanzar hacia la modernidad en todos los sentidos.”


No podía creerlo, pero entre mis vecinos (a mí todavía no me ha tocado, pero por aquello de las “barbas a remojar”) me han mostrado recibos de luz con cobros ridículos. Ya lo había oído en algunos medios, pero lo creía lejos de la realidad de donde me muevo.

Vecinos cuyos cobros históricos han promediado 150-200 pesos para quien vive solo hasta un máximo que promedia un rango entre 1500 y 2500 pesos, dependiendo de si sus hogares son grandes y con familia también grande. Pero ahora, increíble, a personas con esos promedios les han llegado cobros desde 10,000 pesos, hasta cantidades espantosamente ridículas de más de 80 mil pesos. ¿Cuándo pasaron de ser consumidores caseros a ser consumidores industriales y comerciales a gran escala?

Lo único que sé es que CFE es sólo un monopolio ineficiente gubernamental más y que nada tiene que ver con eso de “empresa de clase mundial.” En el DF, CFE se empieza a parecer a la nefasta, burocrática, ineficiente y por fortuna extinta Compañía de Luz. Del nabo. Vecinos no se dejen timar por el monopolio de CFE.

Y son estos monopolios gubernamentales pos-revolucionarios, creados por el PRI, los que nos mantienen a los mexicanos atados al pasado y en el atraso tecnológico total.

Si hablamos del campo y la educación, lo mismo, encontramos las manotas priístas socialistas. Lo acabamos de ver en el presupuesto, el sindicato de maestros y la mafiosa CNC se volvieron a imponer (aún con los caprichitos de su dirigente).

Por ello reflexiono lo siguiente, después de una vez más “celebrar” esa nefasta revolución que sólo creo los prolegómenos para el subdesarrollo económico e institucional de México. Si los mexicanos quieren realmente avanzar hacia la modernidad en todos los sentidos deben:

-Dejar de “celebrar” el 20 de noviembre, fecha luego oficializada por el PRI. Celebrar ó no es lo de menos; lo importante es saber que muchos de los problemas económicos y sociales de México se derivan de esa cruenta guerra civil que empezó por cierto no en 1910 sino en 1913.

-Exigir el desmantelamiento de todos los monopolios gubernamentales (PEMEX, CFE, IMSS, ISSSTE, el educativo, etc.) que mantienen a los mexicanos presos del atraso y sin libertad de elegir. Por supuesto, ello exige derogar a los “revolucionarios” artículos constitucionales como el 25, 26, 27 y 28.

-Entender que son los derechos privados de propiedad (derecho de posesión, usufructo y transferencia) la clave para que haya proyectos exitosos empresariales en cualquier ámbito. Entender que fue la ausencia de los mismos, lo que ha mantenido al campo mexicano (con múltiples subsidios para los más ricos) atrasado y pobre.

-Quitar del altar a “tata Lázaro Cárdenas” que fue el político socialista que creo esa paraestatal ineficiente y corrupta -y a su mafioso sindicato- llamada PEMEX y la figura del ejido, forma socialista de propiedad que aplasta el derecho individual de posesión. Algo se hizo con la reforma al 27, pero como prosigue el paternalismo de no permitir el embargo de los bienes agrícolas en caso de no pago, pues simplemente los bancos no prestan y el campo sigue en el atraso y con mucha población (25% de los mexicanos) metida y sostenida con los subsidios populistas del gobierno.

-Saber que si el gobierno se encarga de la educación pública el peligro latente siempre es que termine imponiendo su ideología política. Hay que sacar al gobierno del ámbito educativo.

-Abandonar el “nacionalismo revolucionario” impuesto por el PRI y que no es otra cosa que nacionalismo trasnochado. No pocos empresarios en México se contradicen. Por un lado hablan de respetar el libre mercado y exigen bajos impuestos, y por otro, quieren (exigen) subsidios y subsidios, obstáculos a la entrada de nuevos competidores así como mercados garantizados por la vía de los nefastos aranceles. Ambas exigencias son absolutamente contradictorias y sólo reflejan la vieja frase mercantilista que los mexicanos conocemos “hágase la ley en los bueyes de mi compadre.”

-Quitarse los prejuicios contra los extranjeros. Un extranjero (la mayoría de bien) al vivir y trabajar en México crea riqueza y consume. Hay que derribar mitos y errores estúpidos como los que padecen hoy los gringos sobre “ya vino un extranjero a quitarme el empleo.”

-Abandonar la adoración divina de los “héroes de barro” como Zapata y Villa (que tenía un odio patológico a los gringos), que no son más que bandoleros que querían imponer sus “paraísos” socialistas.

-Dejar de ser patrioteros y ponerse como locos cuando la selección de futbol le gana a algún rival internacional. Fut y patria nada tienen que ver, así lo ha hecho creer el duopolio televisivo. Ello también implica dejar de sentirse bien cuando consumen “algo nacional.” Los no pocos mexicanos que piensan así ignoran que lo mejor para cualquier país es el comercio libre, sin aranceles y prohibiciones en donde lo que importa no es la nacionalidad del que me provee bienes y servicios sino la calidad y el precio. Inclusive otros personajes admirados del comienzo de la revolución como el propio Francisco I. Madero (ciertamente un ser humano de excelencia), tenían mentalidad mercantilista-nacionalista. Madero desconfiaba de la competencia gringa (igual que Díaz) y quería mercados cautivos en especial para las empresas de su familia. En eso se siguen pareciendo no pocos empresarios mexicanos a Madero (léase canacintros y concanacos, y algunos de la COPARMEX).

-Creer en sí mismos, y dejar de estirarle la mano al gobierno. El mexicano promedio se contradice. Por un lado sabe que el gobierno provee malos servicios en todos los campos, que hay corrupción, pero por otro quiere (exige) que sea papá gobierno el que le solucione todos los problemas. Contradicción tercermundista.

-Saber que son lo mercados libres (no el capitalismo de estado ó de compadres) lo que en realidad incentiva la innovación, la creación de empleos y el bienestar en general. Cuando el gobierno se mete a empresario, sólo logra lo contrario.

-Dejar de creer esas frases fascistas de “refundación de la nación” como piensan los dinosaurios políticos ex priístas de López Obrador y Muñoz Ledo.

-Amar el espíritu de la libertad (en todos los campos, incluido el religioso) y exigir que el gobierno sólo se concrete a hacer válidas las garantías individuales en donde se le ordena al estado (que el estado mexicano, obvio, no hace) proteger los derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad de cada mexicano.

Sé que no son los únicos aspectos de mentalidad que necesitan cambiar los mexicanos (el lector sin duda tendrá otros puntos en mente), pero serían pasos hacia la modernidad de México. No existe un político mexicano (al menos que yo conozca) que defienda estos puntos (vamos, en el mejor de los casos están de acuerdo con alguno que otro), pero créame el lector, un gran paso se dará con mexicanos más educados que defiendan la libertad y que exijan que la clase política se renueve.

No me queda duda, está en la educación de los mexicanos la esperanza; no, y por fortuna, en la clase política mexicana. Esa es la verdadera revolución que los mexicanos deberíamos celebrar.

• Historia no oficial • Problemas económicos de México • Centenario y bicentenario

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