MARTES, 23 DE NOVIEMBRE DE 2010
¿Dónde quedó México?

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“¿A qué se debe el triste perfil internacional que tiene nuestro país en estos días?”


Foreign Affairs, la respetada revista que analiza periódicamente los asuntos internacionales, acaba de publicar un número especial en el que hace una prospectiva sobre la situación del planeta, las principales tendencias que se perciben hacia el futuro y su impacto sobre Estados Unidos.

En un texto de 204 páginas, México es mencionado sólo en dos ocasiones. Una es la cita de rigor por parte de la Secretaria de Estado Hillary Clinton, que hace el recorrido obligado por toda la geografía del orbe analizando intereses y prioridades de su país frente al resto del mundo.

Predeciblemente, dadas las circunstancias, la mención de la Secretaria Clinton alude al papel de su país en la guerra contra el narco que libra el nuestro:

“En México… Estados Unidos sigue apoyando los esfuerzos realizados para arrestar y enjuiciar a los integrantes de los cárteles de las drogas y ha iniciado la siguiente fase de la Iniciativa Mérida trabajando con sus socios mexicanos –en el gobierno, sector privado y sociedad civil- para fortalecer el sistema de procuración de justicia y promover la ‘cultura de la legalidad’...”

La segunda alusión la hace Leslie Gelb, Presidente Emérito del Consejo de Relaciones Internacionales, institución que publica Foreign Affairs, y se refiere al declive del poder económico de su país, en un perceptivo comentario en el que lamenta que EU le preste mayor atención a Afganistán que a México:

“México puede dañar o ayudar a Estados Unidos profunda e irremisiblemente –sólo hay que ponderar (temas como) inmigración ilegal, drogas y crimen, o las grandes oportunidades de comercio e inversión (que ofrece).”

Sale sobrando decir que la edición especial de Foreign Affairs dedica amplios espacios a discutir la creciente importancia en el escenario político y económico global de China, India, Brasil y otras naciones, y el papel estelar que están llamadas a jugar en una renovada arquitectura institucional del mundo.

La tangible ausencia de México se extiende a los diversos foros en los que ha participado, dónde su actuación pasó desapercibida por completo: la Asamblea Anual de Naciones Unidas, la reunión del G-20 en Corea o la cumbre de la APEC en Japón, para citar sólo los más recientes eventos.

El único tema global que parece interesar al Presidente Felipe Calderón y que trató de vender sin éxito en sus reuniones internacionales, es el vinculado al cambio climático y su próxima reunión en Cancún, en la que se fracasará de nuevo, como en Copenhague, en el intento por alcanzar acuerdos substantivos.

¿A qué se debe el triste perfil internacional que tiene nuestro país en estos días? A una lamentable combinación de circunstancias desafortunadas, de decisiones equivocadas y de ineptitud de los funcionarios del gobierno a cargo de definir las prioridades y ejecutar las políticas.

Una somera revisión de la prensa mundial –no digamos de la local- muestra que el monotema que envuelve por completo a México, es el de la monstruosa violencia vinculada a lo que se percibe cada vez más como una costosa y fallida guerra contra las organizaciones criminales que se han apoderado del país.

A cuatro años de haber iniciado hostilidades contra los narcotraficantes, los resultados notorios que percibe la población y que se reflejan en la cobertura de los medios internacionales, son más de 30 mil muertos y niveles de violencia que en lugar de abatirse crecen de manera asombrosa.

De ahí la inferencia que se discute ya abiertamente fuera de México, de si nos encontramos ante la posibilidad de un Estado fracasado, y qué opciones tiene EU en caso de que el terror que campea al sur de su frontera se siga extendiendo a su territorio, como ominosamente ya ha empezado a ocurrir.

Los reveses externos de México han sido muchos, como la imposición canadiense de visas a nuestros ciudadanos –considerando la labor “diplomática” de Francisco Barrio lo notable es que no nos hayan declarado la guerra-, pero lo que sobresale, ante todo, es nuestra completa ausencia.   

Restaurar el respeto que México solía concitar en el mundo y el papel positivo que jugó para superar peliagudos conflictos externos y aportar soluciones creativas a problemas graves, como el de la deuda externa de países en desarrollo, requerirá superar la difícil coyuntura actual, y muchos años y esfuerzo de gente con oficio y talento que hoy no tienen esas responsabilidades.

• Inseguridad / Crimen • México - Estados Unidos

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