MARTES, 30 DE NOVIEMBRE DE 2010
La imparable tragedia de España

¿Usted considera que las acciones del actual gobierno concuerdan con sus propuestas de política industrial?
No
No sé



El punto sobre la i
“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
Víctor H. Becerra


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• Más del culto a la personalidad

Arturo Damm
• El mínimo crecimiento

Luis Pazos
• Aborto, ¿derecho o delito?

Arturo Damm
• Consumo, a la baja

Ricardo Valenzuela
• El recinto de las Malas Ideas

Arturo Damm
• La debacle

Isaac Katz
• Política industrial


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Manuel Suárez Mier







“Cada uno de los casos de los países europeos en problemas tiene características propias, pero el común denominador es un endeudamiento elevado que creció de manera insostenible, ya fuera del gobierno como en el caso griego, o del sector privado para invertir en bienes raíces, como en Irlanda y España.”


El presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero “advirtió a los especuladores que perderán dinero apostando contra España” y negó que haya la menor posibilidad de que su país siga los pasos de Grecia e Irlanda en aceptar un rescate financiero por parte de la Unión Europea (UE).

Al inicio de la crisis de Grecia hace casi un año, quedé persuadido que el problema se extendería a otros países europeos con graves desequilibrios financieros, en lo que podría describirse como un juego de fichas de dominó en el que una tira a otra en forma sucesiva y en cámara lenta.

La semana pasada tocó a Irlanda, que al igual que ahora lo hacen Portugal y España, negó necesitar rescate alguno, sólo para reconocer la realidad y aceptarlo al hacer cuentas y percatarse que el reciente apoyo de su gobierno al sector bancario, dejó su situación financiera en un aprieto insuperable.

Lo mismo que las leyes de la física son inmutables, las de la economía se imponen también invariablemente, aunque a veces tarden en hacerlo, y a pesar de que quienes pretenden interpretarlas aseguren que son obsoletas y que “ahora la situación es diferente,” título del magnífico libro en el que Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff estudian ocho siglos de crisis financieras derivadas de un endeudamiento excesivo.

Cada uno de los casos de los países europeos en problemas tiene características propias, pero el común denominador es un endeudamiento elevado que creció de manera insostenible, ya fuera del gobierno como en el caso griego, o del sector privado para invertir en bienes raíces, como en Irlanda y España.

Si bien el gobierno de Rodríguez Zapatero intentó frenar el desplome de la economía española en 2008 con más gasto público, lo que llevó al superávit fiscal a tornarse en un déficit de más del 11% del PIB, el nivel total de su deuda pública a principios de 2010 era un modesto 53% del PIB, que se proyecta alcanzará 65% al cierre del año.

Los ataques especulativos que sobrecogen a Rodríguez Zapatero se deben al temor de los inversionistas en bonos de España a que la descomunal deuda privada contraída por sus ciudadanos durante el boom de la industria de la construcción, superior al 200% del PIB, resulte impagable, poniendo en entredicho a sus bancos.

Buena parte del excesivo gasto de los españoles fue financiado con ahorro externo, lo que se reflejó en un enorme déficit del país con el resto del mundo, cercano al 10% del PIB, que por fuerza se tiene que revertir ahora, lo que puede ocasionar que su sector bancario no tenga cómo acceder a fuentes internacionales de crédito.

La culminación de la crisis en Irlanda, significó un salto en la sobretasa que pagan los bonos españoles a 2.5% por encima de la tasa de referencia de la deuda alemana, aunque todavía estén muy por debajo de los niveles alcanzados por la deudas griega e irlandesa. A principios de este año, ese diferencial era de apenas ½% superior.

El problema de fondo, sin embargo, es la falta de competitividad de la economía española, y que al ser parte de la unión monetaria europea carece de la capacidad de restaurarla recurriendo a una devaluación que abata los costos de su mano de obra y restablezca su capacidad de competir internacionalmente.

El otro problema es que las economías de Irlanda y Grecia sumadas, son apenas la tercera parte de la economía española, cuyo PIB es de 1,500 billones de dólares, lo que significa que la posibilidad de un rescate financiero como los que se han operado en esas dos naciones, requerirá de muchos más recursos de la EU y del FMI.

Aunque la ciencia económica carece de la capacidad para predecir el futuro –lo que ha llevado a profesionales de otras disciplinas a declararla inútil, como si su misión única fuera la de hacer pronósticos-, el conocimiento de la dinámica de los mercados financieros me permite predecir, sin temor a equivocarme, que Portugal, España e Italia seguirán el juego de las fichas de dominó que caerán en los meses por venir.

Ello resultará en una revisión a fondo de la unión monetaria europea, la posible desaparición del euro en varios de los países que actualmente lo usan, y la adopción de cambios radicales que incorporen el manejo centralizado de las posiciones fiscales de las naciones que deseen continuar utilizando la misma moneda que Alemania.

• Finanzas internacionales • Crisis / Economía internacional

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus