JUEVES, 23 DE DICIEMBRE DE 2010
Aumento de precios: Uso y costumbre (II)

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“El Banco de México no solamente cae en un contrasentido al definir una meta de inflación, sino que ha resultado ineficiente, ya que la inflación promedio anual entre 2001 y 2010 ha sido 4.4 por ciento, por arriba del margen de error.”


En los últimos diez años, 2001 a 2010, la inflación promedio anual en México fue 4.4 por ciento. Según la última Encuesta sobre las expectativas de los principales analistas en economía del sector privado en los próximos cuatro años, de 2011 a 2014, se registrará una inflación promedio anual de 3.6 por ciento. La meta de inflación del Banco de México, para 2011, es de 3.0 por ciento, más menos un punto porcentual de margen de error.

¿Qué tenemos? Inflación por todos lados: en los datos del pasado reciente, en las proyecciones para el futuro inmediato, y en la meta del Banco de México. ¿Qué concluimos? Que en 2011 habrá inflación. ¿Qué nos conviene? Aumentar el precio de la mercancía que ofrecemos antes de que los demás lo hagan con los precios de los bienes y servicios que ofrecen. ¿Por qué? Porque así venderemos lo nuestros a un precio mayor y compraremos lo ajeno al mismo precio, siendo esa la combinación ganadora.

El que sepamos que habrá inflación (y lo sabemos porque así lo muestran los datos del pasado, las proyecciones para el futuro, y la meta de inflación, ¡meta de inflación!, del Banco de México), y el que estemos conscientes de que quien se adelanta a dichas alzas en precios es el que gana, es lo que explica la intención de elevar precios, misma que se manifiesta sobre todo a finales de año.

El problema es que en México, si bien es cierto que ya no a los niveles de hace algunas décadas (401.6 por ciento en la década de los setenta del siglo pasado; 15 mil 062.3 en la de los ochenta; 401.2 en la de los noventa, y 54.4 por ciento en la primera década de este siglo), sigue habiendo inflación, y la misma, definida como el aumento sostenido en el Índice Nacional de Precios al Consumidor, sigue siendo responsabilidad, ya porque la origine, ya porque la permita, del Banco de México, que de entrada, al definir una meta de inflación, cae en un contrasentido, ya que si su tarea, tal y como se define en el artículo 28 constitucional, es “procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional” (lo cual supone mantener constante, no el precio de todos los bienes y servicios, sino el Índice Nacional de Precios al Consumidor), la meta de inflación debe ser cero, no 3.0 por ciento más menos un punto porcentual de margen de error que, si del error se trata (inflación mayor al 3.0 por ciento), estamos hablando de un margen de error del 33.33 por ciento (4.0 por ciento de inflación en vez de 3.0), margen de error que peca por exceso.

Pero el Banco de México no solamente cae en un contrasentido al definir una meta de inflación, sino que ha resultado ineficiente, ya que la inflación promedio anual entre 2001 y 2010 ha sido 4.4 por ciento, por arriba del margen de error. Por lo pronto el Índice Nacional de Precios al Consumidor seguirá aumentando.

• Inflación / Política monetaria • Problemas económicos de México

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