MIÉRCOLES, 19 DE ENERO DE 2011
La libertad en la nueva era digital: La libertad en el mundo digital

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“La libertad de expresión es sólo el principio de lo que se puede lograr en la Internet. Los pasos que se gestarán en las siguientes generaciones de migrantes informáticos, los que cansados de la opresión social y económica, comenzarán a crear nuevos paraísos de libertad, no en otros espacios físicos, sino en los espacios virtuales.”


La naturaleza de la Internet es ambigua, si no se le conoce a fondo. Parece encontrarse en todas partes. Incluso la mayoría de las personas creen que la Internet es una entidad única, con “vida” propia y que existe por sí misma.

La Internet no existe, tan solo es una gran red de computadoras interconectadas. Cuando una persona se introduce en la Internet, lo que hace tan solo es conectarse a una computadora distante, desde su propia computadora. Existen computadoras llamadas servidores de Internet (las de los proveedores de acceso a Internet) que sirven de pasarela para conectarse a otras computadoras dentro de la gran red. Un sitio en la Internet, como por ejemplo www.google.com, no es más que una o varias computadoras, también conectadas a un proveedor de acceso a Internet, ubicadas en cualquier parte del mundo.

Si por ejemplo, una persona se conecta a un sitio en la Internet por medio de cualquier dispositivo que se pueda enlazar a ella, y dicho sitio se encuentra ubicado físicamente en una computadora en Australia; el sitio web en cuestión se rige bajo las leyes del país donde se encuentra alojado y no desde el sitio donde se ingresó; en este caso, el sitio web, se rige bajo las leyes australianas.

De tal forma que podemos brincar de un país a otro y disfrutar –en parte— de la legislatura de otros países más libres que el nuestro. Imaginemos el potencial, si en nuestro país no existe, en parte o en su totalidad, la libertad de expresión, podemos disfrutar de dicha libertad en otros países, por medio de la Internet. Si en nuestro país la educación está regida por el Estado, podremos buscar educación en otras partes, educación con conocimiento libre, no contaminada con ideologías políticas del país represor en donde nos encontremos.

Libertad de pensar, esto es lo que la Internet nos puede proporcionar de primera mano. Claro que existe en la Internet información generada por los enemigos de la libertad, pero somos libres de tomarla o no en cuenta. Mientras los enemigos de la libertad son presas de una paranoia crónica y sienten un continuo temor de que las personas tengan acceso a la información; los pensadores liberales no se preocupan por esto, pues la libertad siempre se abre paso, mientras la verdad no se oculte (y un liberal siempre hace el esfuerzo por sacar a la luz la verdad).

La libertad de expresión es sólo el principio de lo que se puede lograr en la Internet. Los pasos que se gestarán en las siguientes generaciones de migrantes informáticos, los que cansados de la opresión social y económica, comenzarán a crear nuevos paraísos de libertad, no en otros espacios físicos, sino en los espacios virtuales.

Estoy hablando de comercio electrónico, basado en un libre mercado ultramoderno. Me refiero a entidades financieras montadas sobre la actual y futura infraestructura digital. Empresarios, empleados, agentes independientes, estudiantes, hombres y mujeres con ambición e intereses individuales; todo aquel que ya no quiere ver sus utilidades (el fruto de su trabajo) mermadas por el saqueo (robo legal) causado por entidades gubernamentales. De todo ello y de todos ellos es que hablo. De una infraestructura social y económica sustentada y consolidada en la Internet, gozando de las mejores legislaciones de los mejores países; en aquellos países con gobiernos dispuestos a proteger la propiedad privada y el libre intercambio de bienes y servicios. Internet nos ofrece eso, nos ofrece la capacidad de mover al menos una parte de nuestras vidas, hacia mejores rincones del mundo.

¡Pero cómo funcionaría!, todo debe tener un principio y el principio ya está dado. La infraestructura moderna soporta, y se está gestando, el comercio electrónico, la banca en línea y la legislación extranjera.

Por ejemplo, los casinos en línea, a pesar de que en México está prohibido que cualquier persona ponga una casa de apuestas, es posible hoy día jugar desde la comodidad del hogar en casinos como: http://www.pokerstars.com/.  El casino no se encuentra en México, según la siguiente referencia, http://who.is/whois/pokerstars.com/, el sitio de PokerStars se encuentra en el Reino Unido. En este ejemplo podemos ver un acto de libertad, la libertad de hacer con el dinero propio lo que el gobierno mexicano no quiere permitir, que lo llevemos al mundo de las apuestas. Aunque el gobierno mexicano sí permite casinos en territorio nacional, pero sólo a ciertos grupos ligados a la corrupción gubernamental; en realidad un mexicano común no podría, legalmente, poner un casino en México.

Qué más hay que hacer, para poder acceder a un mundo más libre por medio de la Internet. Lo siguiente es crear una banca libre, libre de cualquier país y de los bancos centrales mundiales (en lo que respecta a las decisiones monetarias). Sólo existe una forma de lograr esto: creando una banca con dinero real, con dinero contante y sonante, con dinero respaldado en tangibles y no en papeles, con dinero mercancía y no bilimbiques del gobierno. Se trata de documentos de cambio respaldados en oro o plata, en pocas palabras, dinero verdadero.

Como brevario cultural los bilimbiques fue un vocablo surgido de la contracción del nombre de William Week, pagador norteamericano de la mina Green de Cananea, que resultaba impronunciable para los trabajadores mexicanos. Los “bilimbiques” se devaluaban continuamente; además, aparecieron nuevas emisiones como las del Gobierno Provisional de México emitidas en Veracruz o las de la Convención Revolucionaria de la ciudad de México; la falsificación masiva de estas piezas contribuyó a acrecentar el problema monetario de México y el descrédito del papel moneda. Banco de México (s.f.), Historia del billete mexicano.

Dichas entidades bancarias estarían ancladas en países que cuenten con el mayor grado de libertad, que protejan la propiedad privada y los contratos comerciales. Ejemplo de este tipo de entidades bancarias ya se están gestando alrededor del mundo digital: Para muestra basta un botón de oro, e-gold (http://www.e-gold.com/), un banco cuyo slogan es “Better Money” (“Una Mejor Moneda”) y su servicio es realizar pagos por medio de la Internet, respaldados 100 por ciento en oro.

Una vez que contemos con sistemas bancarios más accesibles, que trabajen con dinero real; tan solo es cuestión de comenzar a usarlos, cambiando el dinero de los bancos centrales (cuyo valor es controlado por el Estado), por dinero real respaldado en oro o plata (productos que siguen las reglas de la oferta y la demanda). Las empresas pueden comenzar a pagar, en mutuo acuerdo con sus empleados, parte o la totalidad de la nómina en estas instituciones bancarias. Los agentes libres tendrían una mayor oportunidad de contratarse con empresas extranjeras, pues las empresas extranjeras no tendrán que meterse en enredados esquemas fiscales, ni en complicadas leyes laborales.

Claro que los impuestos no desaparecerán. Los países en donde se alojen las computadoras que realizan las transacciones electrónicas, cobrarán sus respectivos impuestos. También la banca recibiría su retribución económica por llevar a cabo la transacción. Sin embargo las imposiciones serían menores que las del país en el que nos encontramos, como en el caso mexicano, pues la banca y las empresas buscarán siempre los países que menos impuestos cobren por realizar operaciones de compra y venta. Además los usuarios de la nueva banca buscarán siempre las instituciones bancarias que mejor administren su dinero y que cobren las menores comisiones.

Al principio seguro no habrá tantos productos y servicios que adquirir, pero irremediablemente la recaudación de impuestos de los gobiernos locales comenzará a bajar (mientras que los que alojan a los negocios en la Internet, verán crecer sus impuestos). Las empresas y los empleados que no se inserten en el esquema, poco a poco comenzarán a ver los beneficios y se incorporarán.

Los emprendedores que innoven en estas estrategias liberadoras, crearán otro tipo de competencia: la competencia entre los gobiernos por crear mejores legislaturas que promuevan la libertad.

Todo suena muy bien, pero ¿a caso los gobiernos no comenzarán a restringir el acceso a sitios web que afecten la “soberanía nacional”?, eso es un hecho indudable, porque a decir verdad ya está sucediendo de cierta manera.

El gobierno chino es uno de los que más restringen el acceso a sus ciudadanos, Tmimothy B. Lee (2010) escribe al respecto:

El gobierno chino sabe que “el Gran Firewall de China” no detendrá todos los intentos para acceder a sitios web extranjeros desfavorecidos. Ese no es su objetivo. El gobierno simplemente trata de hacer a estos sitios lo suficientemente inconvenientes como para que la mayoría de los usuarios chinos deseen usar las alternativas locales que se encuentran sometidas al control del gobierno. Esto le permite al gobierno concentrar sus recursos humanos en la pequeña minoría de personas que insisten en eludir el Gran Firewall.

Los gobiernos de muchos países han comenzado a verse amenazados por la Internet. Esta nueva región puede convertirse en el medio para romper las intrincadas estructuras gubernamentales de varios países.

Cómo pudiéramos sortear las acciones ofensivas de los gobiernos represores. Las nuevas tecnologías de la información y comunicación están avanzando enormemente. Son muchas las personas que están trabajando en pro de una Internet libre. Se está buscando que la navegación por la Internet sea totalmente privada; lograr que nadie, salvo nosotros mismos, tenga conocimiento de adonde entramos, qué hacemos, con quién interactuamos, qué información transmitimos y qué información recibimos. Existen iniciativas encaminadas hacía una Internet absolutamente cifrada. Las conexiones mediante el protocolo http generan una comunicación pública, cualquiera se puede enterar (si cuenta con los recursos técnicos necesarios) qué hace una persona mientras navega por un sitio; en cambio el protocolo https se encuentra totalmente cifrado, nadie se puede enterar qué información entra y sale de nuestra computadora (salvo el emisor y el receptor). Si pone atención, por ejemplo, cuando se conecta a su portal de banca en línea, el url es del tipo https.

El acceso satelital a la Internet ya ha hecho su aparición, sin embargo al día de hoy se trata de una tecnología muy costosa. Para cuando esta tecnología sea más accesible, no habrá forma de que un gobierno represor bloquee el acceso a la Internet, pues el servicio satelital lo podríamos contratar con algún proveedor extranjero de acceso a Internet, con dinero real de nuestro banco en el extranjero, fruto de nuestro trabajo bien remunerado (tal vez de una empresa extranjera, que nos haya solicitado nuestros servicios).

El gobierno no tendrá injerencia sobre organismos que se encuentren fuera de su territorio. Llegará el momento en que empresas, bancos, prensa, medios informativos y demás organismos, se encuentren totalmente disponibles dentro de la Internet.

¿Se imaginan un centro de noticias mexicano, transmitiendo desde Inglaterra?

¿Un periódico en línea, redactando noticias desde Miami y con corresponsales independientes en cualquier parte del mundo?

¿Un banco operando con dinero respaldado en oro o plata, desde Suecia?

¿Y el servicio de acceso a la Internet contratado con un proveedor de servicios satelitales canadiense?

Todos hacemos a la Internet. La Internet no pertenece a ningún gobierno, pues como mencioné anteriormente, la Internet no existe. Hoy día necesitamos de ciertos proveedores que nos brinden el acceso, pero en el futuro esto ya no será una necesidad, todas las computadoras estarán interconectadas con la misma tecnología sin cables que las mismas computadoras tienen incorporadas. Llegará el momento en que ningún gobierno podrá limitar el uso de la Red, pues la Red seremos todos y le daremos la forma que queramos.

Las siguientes revoluciones, los siguientes derrocamientos de gobiernos autoritarios y represores de la libertad, se van a llevar a cabo, en gran parte, en el territorio digital.

Vivir en libertad, donde sea que la encontremos, ese debe ser siempre nuestro objetivo, aunque sea que lo busquemos para nuestros hijos. Si no la encontramos en nuestro país, es posible que la encontremos en el resto del mundo y sin salir de casa.

 

La Libertad en la Nueva Era Digital

Acerca de ser libre

Entendiendo nuestro entorno

La libertad en el mundo digital

 

Referencias

Banco de México (s.f.), Historia del billete mexicano. Extraído el día 27 de Febrero de 2010 desde http://www.banxico.org.mx/billetesymonedas/didactico/billetes_FabCaractHis/hst_billete_mexicano.html

Tmimothy B. Lee (2010). ¿Podrá Google derrotar a China?, CATO. Extraído el día 27 de Febrero de 2010 desde http://www.elcato.org/node/4915

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