VIERNES, 11 DE FEBRERO DE 2011
De las oportunidades económicas

¿La cancelación de la construcción de la planta de Constellation Brands en Mexicali representa un punto de quiebre entre el gobierno y los empresarios?
No, habrá más proyectos
Definitivamente



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“Más claro, ni el agua: las oportunidades se crean, no se encuentran.”


No hace mucho me contrataron para impartir, ante un grupo de agentes de seguros y fianzas, una conferencia con el título 2011, ¿dónde estarán las oportunidades?, título que, por hacer referencia al futuro, y dado que soy economista, no adivino, me puso nervioso. ¿Cuál es la única respuesta honesta que puedo dar a la pregunta involucrada en el nombre de mi conferencia? No sé, y ello, en primer lugar, por lo ya dicho, no soy adivino, y, en segundo término, por el hecho, innegable, de que las oportunidades no serán las mismas para todos, ni siquiera para todos los que trabajan en un mismo sector de la actividad económica, como lo es el de los seguros y las fianzas.

Independientemente de las consideraciones anteriores – no soy adivino y las oportunidades no son las misma para todos -, me llamó la atención lo que, de manera implícita, supone el nombre de la conferencia, 2011, ¿dónde estarán las oportunidades? ¿Cuál es ese supuesto? Que las oportunidades están allí, siendo, por lo tanto, consecuencia de la buena suerte, sin nada que ver con la intención, el trabajo, la creatividad, el esfuerzo, la voluntad o el deseo del ser humano, cuando queda claro que la oportunidad, la gran mayoría de las veces, no es producto de la buena suerte, sino del deseo, la voluntad, el esfuerzo, la creatividad, el trabajo y la intención. La oportunidad, en la gran mayoría de los casos, no es algo que se encuentra, sino algo que se provoca, que se consigue, que se excita, que se gana.

Lo que por lo general entendemos por oportunidad no es algo que nos conceda la buena fortuna, sino consecuencia del carácter, la valentía, el empuje, la audacia, el aliento, la aplicación, todo lo cual da resultados, siendo uno de ellos esa oportunidad “que se nos da”. De acuerdo, se nos da, ¿pero en función de qué? ¿De nuestras necesidades? No. ¿De nuestros caprichos? Mucho menos. Entonces, ¿en función de qué se nos da esa oportunidad? En función de los resultados obtenidos, obtención de resultados que involucra desde la intención de obtenerlos hasta la aplicación para conseguirlos.

Pobre de aquel que, literalmente, salga a buscar oportunidades, y que lo haga con la misma actitud con la que se sale a buscar el periódico, convencido de que la oportunidad, como el periódico, está allí esperándonos. Esa oportunidad, producto de la buena suerte, sobre todo si por suerte entendemos “algo” que, estando más allá de nuestro alcance y control, nos beneficia (buena suerte) o nos perjudica (mala suerte), es, más que la regla, la excepción, y lo que queda es lo dicho: intención, trabajo, creatividad, esfuerzo, voluntad y deseo; carácter, valentía, empuje, audacia, aliento y aplicación.

En el ámbito empresarial, además, hay que tener claro que las oportunidades para los oferentes dependen de las oportunidades para los demandantes, oportunidades para los consumidores que deben ser creadas por los productores de bienes y servicios. Más claro, ni el agua: las oportunidades se crean, no se encuentran.

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