MIÉRCOLES, 2 DE MARZO DE 2011
Combatir el lavado de dinero, ¿eficaz? (I)

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“¿Qué les hace creer a las autoridades gubernamentales que la lucha contra el lavado del dinero será eficaz para terminar con la generación ilícita de ingresos?”


¿Usted, lector, estaría dispuesto a renunciar, digamos, a cien millones de dólares, por el hecho de tener que atesorarlos, dólar sobre dólar, en su casa, sin tener la posibilidad de invertirlos, ni financiera, ni directamente, para ponerlos “a trabajar” a su favor? Si usted, lector, me hace la pregunta, mi respuesta es un rotundo no, sobre todo si el origen de ese dinero es lícito. Yo no estoy dispuesto a renunciar a cien millones de dólares, por la única razón de no poder invertirlos, ni directamente, abriendo un negocio a cambio de la utilidad que pretendo ganar, ni financieramente, prestando ese dinero a cambio del interés que espero recibir, y no estoy dispuesto a tal renuncia por la siguiente razón: si la utilidad que pretendo ganar, o el interés que espero recibir, es del 10 por ciento, utilidad que no ganaré, o interés que no recibiré, dada la imposibilidad de invertir directa o financieramente ese dinero, ¿renunciaré a cien millones de dólares por la imposibilidad de obtener diez millones más? ¿Cambiaré lo menos, diez millones, por lo más, cien millones de dólares, quedándome al final de cuentas sin ningún dólar?

Si su respuesta, lector, como la mía, es que de ninguna manera renunciaría usted a cien millones de dólares por la imposibilidad de ganar diez millones más, y si suponemos, de manera por demás realista, que esa sería la respuesta, no de la mayoría, sino de todos, ¿entonces qué les hace creer a las autoridades gubernamentales que la lucha contra el lavado del dinero será eficaz para terminar con la generación ilícita de ingresos, por ejemplo, por la vía del tráfico de drogas?

Supongamos, por un momento, que usted, lector, es narcotraficante, y que, producto de su actividad, usted ha recibido, en los últimos cinco años, cien millones de dólares, y que espera recibir, en los próximos cinco, por lo menos, otro tanto. Supongamos, además, que las acciones del gobierno en contra del lavado del dinero, por lo menos a través de inversiones directas o financieras, es cien por ciento eficaz, de tal manera que usted no puede invertir esos cien millones de dólares ni financiera ni directamente, por lo que la única opción que le queda es atesorarlos, dólar sobre dólar, y con la mayor discreción posible, en la sala de su casa, siguiendo el ejemplo de Zhenli Ye Gon, quien atesoró, en la sala de su casa, 205 millones 564 mil 763 dólares, 17 millones 306 mil 520 pesos, 201 mil 460 euros, 113 mil 260 dólares de Hong Kong, 20 mil dólares en cheques de viajero y once centenarios, según informaron, en su momento.

¿Usted renunciaría a 100 millones de dólares dada la imposibilidad de poder obtener, vía inversión directa o financiera, 110 millones? Si usted no renunciaría, ¿cree que algún narcotraficante lo haría? Y si la respuesta es no, ¿qué tan eficaz resulta la lucha contra el lavado del dinero para evitar el tráfico de drogas y, más importante, para atacar la drogadicción desde sus raíces?

Continuará.

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