Economía para todos
Mar 1, 2006
Rigoberto Stewart

¿Comercio insalubre?

El libre intercambio de bienes y servicios ha sido acusado de causar males como la pobreza, desempleo, deforestación y contaminación ambiental. Pero, ¿puede el comercio ser tan ruinoso?

El libre intercambio de bienes y servicios entre individuos pobres y ricos de distintos países –comercio internacional–, ha sido acusado de causar males como la pobreza, desempleo, deforestación y contaminación ambiental. Pero, ¿puede el comercio ser tan ruinoso? La respuesta está en su origen y naturaleza.

 

Hace miles de años, el hombre descubrió que un individuo puede obtener mucho más bienes para su consumo si, en vez de producir todo lo que necesita, dedica sus recursos a los bienes que produce ventajosamente y los intercambia por bienes que otros producen mejor que él. Cuando muchos individuos aplican este principio, se forma una intricada red de interdependencias conocida como el sistema de especialización e intercambio (SE&I), en el cual cada individuo se especializa en la producción de pocos bienes y servicios, y obtiene todo lo demás por medio del intercambio. Al actuar así, la cantidad de bienes y servicios generada (la riqueza) es exponencialmente mayor que la que se obtendría con los mismos recursos, pero en autosuficiencia. Por esta razón, al SE&I se le llama también sistema generador de riqueza. Ahora, dado que el comercio representa a todo el SE&I (porque sin especialización no hay intercambio), el afirmar que el comercio crea pobreza es igual a declarar que el sistema generador de riqueza causa miseria. Un absurdo.

 

Queda claro, entonces, que el comercio no genera pobreza, pero, ¿puede dañar a la salud? Absolutamente no. Las evidencias indican que existe una relación positiva entre el libre comercio y el crecimiento económico, y entre este y la demanda de “servicios” de salud. Cuanto más rica sea una sociedad (los individuos que la componen), mayor será la demanda (y oferta) de alcantarillado, agua potable, vacunas, energía limpia y un medioambiente sin contaminación. De hecho, los pueblos más pobres del mundo son los que ostentan las peores condiciones ambientales y de salud.

 

El comercio también beneficia a la salud mediante los bienes y servicios que se intercambian: cuanto más libre sea el intercambio entre individuos de sociedades pobres y ricas, mayor será la disponibilidad de bienes y servicios (más baratos y abundantes) que inciden directamente sobre la salud de los primeros, tales como alimentos, medicinas y pesticidas que erradican agentes patógenos. Igualmente, el libre comercio favorece a la salud al propiciar un mayor flujo de ideas (v.gr., efectos del fumado y del ejercicio), información, y tecnologías y transferencia de conocimientos —a través de equipo médico para diagnosticar, prevenir y curar enfermedades; la telemedicina, turismo médico y estándares apropiados para los seguros.

 

El libre comercio para una mejor salud, un libro recién publicado por la International Policy Network, de Inglaterra, es muy rico en explicaciones, argumentos y ejemplos bien documentados, que no dejan lugar a dudas de que el mejor aliado de la salud de los individuos pobres es el libre comercio.



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