Pesos y contrapesos
Mar 23, 2011
Arturo Damm

¿Proyecto de nación?

Hace unos días Andrés Manuel López Obrador presentó el Nuevo Proyecto de Nación, lo cual muestra su talante totalitario y absolutista: pretende abarcarlo todo, la nación, con un solo proyecto, el suyo.

Hace unos días Andrés Manuel López Obrador presentó el Nuevo Proyecto de Nación, lo cual muestra su talante totalitario y absolutista: pretende abarcarlo todo, la nación, con un solo proyecto, el suyo.

Más allá de contenido del Nuevo Proyecto de Nación, con el cual López Obrador pretende restaurar la República, lo primero que hay que hacer es caer en la cuenta de lo que tal intención, la de un proyecto de nación, totalitario y absolutista, podría significar, en términos de libertad individual y propiedad privada, de llevarse a la práctica. Un proyecto así significaría, desde el momento en cual habría objetivos nacionales, totales y absolutos, y por lo tanto suprapersonales, la limitación, en algunos casos, y la eliminación, en otros, de la libertad individual y la propiedad privada, tal y como lo muestra la historia de los proyectos de nación, desde los fascistas hasta los comunistas, todos ellos colectivistas, con poco espacio para la libertad y la propiedad, es decir, para el ser humano como tal.

(En la literatura abundan ejemplos de lo que sucede cuando algún iluminado, con el poder para hacerlo, impone un proyecto de nación que, al final de cuentas, o por principio de ellas, es SU proyecto de nación: Nosotros, de Zamyatin; Un mundo feliz, de Huxley; Himno, de Rand; 1984, de Orwell; Fahrenheit 451, de Bradbury, por citar los clásicos).

Debe quedar claro que, si se ha de respetar la libertad individual y la propiedad privada, lo que se requiere no es un proyecto de nación, sino una nación en la cual cada quien, respetando los derechos de los demás, ¡y sin ningún privilegio gubernamental!, pueda intentar hacer realidad sus propios proyectos, que es lo que corresponde a un marco institucional (reglas del juego) que reconozca plenamente, defina puntualmente y garantice jurídicamente la libertad individual y la propiedad privada, propiedad y libertad que, en la medida en la que haya más proyecto de nación, se verán más limitadas, pudiendo llegar a ser eliminadas.

En una nación en la cual cada quien, respetando los derechos de los demás, ¡y sin privilegios gubernamentales!, puede llevar a la práctica sus proyectos, el único fin total (para todos) y absoluto (no relativo) es el respeto a la vida, la libertad y la propiedad de los demás. El respeto a ese fin es el único que justifica el uso de la fuerza del gobierno y, por ello, la eliminación de la libertad individual y la propiedad privada del agresor, como medio para hacer valer la propiedad privada y la libertad individual de la persona agredida.

Dicho lo anterior queda por analizar si lo propuesto por López Obrador es un proyecto de nación, que por su naturaleza es totalitario y absolutista, o solamente un programa de gobierno, parcial y relativo, análisis que dejaré para otra ocasión, recordando que el objetivo de este artículo es aclarar lo que un proyecto de nación, ¡totalitario y absolutista!, podría significar de llevarse a la práctica. Para darnos una idea veamos a Cuba y a Venezuela.



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