MIÉRCOLES, 30 DE MARZO DE 2011
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“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
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“Una carta publicada por el Cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, denuncia una conspiración mundial en contra de la iglesia católica. Describe lo diabólico del liberalismo económico que ha empobrecido a los pueblos...”


Hace unos días navegando por la red, me paralizo ante una carta publicada por el Cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, denunciando una conspiración mundial en contra de la iglesia católica. Describe lo diabólico del liberalismo económico que ha empobrecido a los pueblos, invita luego a sufrir la pobreza con resignación como una prueba del Señor para los “buenos”. Cierra etiquetando de bienaventurados a quienes son perseguidos por la justicia (el Chapo Guzmán y el Mayo Zambada se deben de sentir muy bienaventurados).

El evangelio de acuerdo al cardenal:

“Al término de la guerra fría, con la caída del muro de Berlín se pensó que al haber desaparecido el comunismo la humanidad entraba en un periodo de paz y prosperidad, pero no fue así. Pero luego hizo su aparición el capitalismo liberal desalmado que trajo consigo el empobrecimiento sucesivo de los pueblos, y las guerras tribales que han ensangrentado gran parte del mundo.”

“Ahora, a principios del tercer milenio, tenemos la globalización que hasta la fecha ha sido un movimiento sumamente negativo; por eso digo que hay un misterio de inequidad que obra en el mundo permitido por Dios para probar a los buenos.”

“Por eso Cristo Nuestro Señor alertó a sus discípulos. En el evangelio de San Mateo hay toda una serie de advertencias de Jesús: «los llevarán a los tribunales por mi causa, los perseguirán y podrá pensarse que los persecutores estén haciendo un servicio a Dios, pero ustedes no tengan miedo».”

No me hubiera extrañado leer tal texto si la autoría fuera del recién fallecido Obispo Samuel Ruiz, el verdadero Comandante del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Pero me ha sido difícil aceptar que el autor sea un príncipe de la iglesia, y no cualquier príncipe puesto que don Juan no es precisamente de los que sufre la ruina aceptándola como una prueba del Señor para los buenos. Es un poderoso líder espiritual con una gran relación e influencia entre las elites empresariales de Jalisco.

La noche anterior un noticiero presenta un evento realmente extraño: El Presidente de la República Dominicana asiste a misa dominical sólo para recibir, en lugar del evangelio de Cristo, una regañada de parte del párroco del templo el cual, armado con la sotana y el micrófono, le reclama el manejo del país, procede a darle cátedra de economía, política, asuntos internacionales, cerrando con el clásico broche de los perfectos idiotas latinoamericanos: “el liberalismo y los gringos son los culpables de nuestra pobreza”.

Al día siguiente me reúno con mi hija mayor y me recibe con un halo de tristeza. Al preguntarle el motivo de su manifiesto malestar, pasa a informarme que después años como fiel de su parroquia católica Pío X en Tucson, Arizona, ha decidido cambiarse a otra y ello la entristece. Prosigue explicándome que debido a la escasez de sacerdotes en EU, se ha activado un plan para importarlos de México y en su parroquia los han bendecido con una de esas maravillosas importaciones.

Y ¿cual es el problema? le pregunto. Me responde: “Mira papá, he asistido a cinco misas de este nuevo sacerdote y el total de su evangelio ha sido alabar la causa zapatista de México; denunciar cómo los ricos han explotado a los pobres durante siglos; el promover odio de clases; ha llegado a definir al Che Guevara como un mártir casi a la imagen de Jesucristo. Salgo de la iglesia sintiendo tristeza, culpa, malestar, en lugar de la paz que antes me daba la santa misa.”

Empujo mi silla hacia atrás y pienso en una cita del capítulo “El Fusil y la Sotana” del excelente libro; El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano: “La teología de la liberación subraya el aspecto conflictual del proceso económico, social y político que enfrenta a los pueblos oprimidos contra los opresores. Cuando la iglesia rechaza la lucha de clases, al no tomar parte se sitúa como pieza del sistema dominante y explotador.”

Esta declaración cuasi bélica es tan abierta que desarma. La iglesia como soldado en la lucha de clases. Los representantes del Dios en la tierra toman partido por unos en contra de otros. Estos herederos del Concilio Vaticano II, decidieron que había llegado la hora de dedicarse al socialismo con el fusil y la sotana. La nueva observación de la iglesia era el que en la tierra el asunto dominante era la lucha de clases, un grupo mayoritario es explotado por privilegiados, microcosmos de otra injusticia más grande, la de los países ricos explotando a los pobres—pero ¿qué eso no era en los años 70? No señor, es lo que de forma subliminal expresan muchos de nuestros líderes religiosos hoy día.

Es doloroso el tener que incluir a la iglesia, al lado de los políticos, entre los responsables de la miseria de las masas. Es penoso porque no es la iglesia en general, sino aquellos miembros de la llamada Teología de la Liberación en lucha encarnizada contra la libertad económica. Es penoso porque algunos lo hacen bien intencionados y eso es lo que le da vida a la sabia expresión; “el camino al infierno está sembrado de buenas intenciones”.

Cuando truenan en contra del liberalismo lo hacen en contra de las medidas tendientes a aliviar el caos de los pueblos: mercados libres, estado de derecho, reducción de los gastos del gobierno, balance de sus presupuestos, reducción de la burocracia, control de las emisiones monetarias para domar las inflaciones—sentido común en contraste a las medidas intervencionistas que nos arruinaron.

Desenfundan luego su término favorito; “capitalismo salvaje”, siendo que ese tipo de capitalismo no existe. El capitalismo que ellos identifican con Slim, Televisa, TV Azteca etc., no es capitalismo, es lo que Mises bautizara como intervencionismo que en México mutara a Neoliberalismo, el club privado para el reparto. Comulgan con Chávez cuando afirma que los marcianos perecieron por culpa del capitalismo.

Lamentan la miseria de los pobres condenando lo pecaminoso de la propiedad privada, la producción de utilidades, la competencia, la creatividad, el ahorro. En pocas palabras, se rebelan contra todo lo que representa la psicología del éxito. Es penoso observar que, aun cuando la iglesia a nivel mundial ha modificado su actitud ante la libertad económica, en México permanece suspendida en la época de la inquisición cuando, ante la publicación de La Riqueza de las Naciones de Adam Smith, la santa orden prohibiera su introducción a España so pena de muerte. Es penoso que se hayan olvidado de Juan Pablo II y su encíclica Centésimos Annus.

Regreso el respaldo de mi silla a su posición original y le digo a mi hija: Cámbiate a la iglesia del Padre Mitch, él es discípulo del Padre Robert Sirico, uno de los grandes liberales católicos. Porque de que los liberales católicos existimos, existimos. Pocos, pero existimos.

• Liberalismo • Teología de la liberación • Intervencionismo

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