MARTES, 12 DE ABRIL DE 2011
Crisis, especulación e incertidumbre

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“¿Dónde terminará esta embrollada situación en la que el mundo globalizado se ha encogido y los países perdieron la posibilidad de determinar en forma autónoma su rumbo económico y financiero?”


Como pronostiqué en esta columna hace dos semanas, Portugal se vio obligado el miércoles pasado a recurrir a la Unión Europea (UE) para solicitar un rescate financiero como lo hicieron antes Grecia e Irlanda, para financiar a un costo más bajo su elevado déficit público y el servicio de su abultada deuda externa.

A reserva de que los expertos financieros de la UE, y sin duda también los del Fondo Monetario Internacional –aunque el FMI no fue aludido explícitamente en el discurso del Primer Ministro- precisen en los días por venir la cantidad que requiere Portugal, se especula que estará por encima de los 80 mil millones de dólares.

Si bien el monto del balance fiscal negativo no se acerca al de Grecia ni la audacia insensata de sus bancos a la mostrada por los irlandeses, lo cierto es que en la última década la competitividad de la economía portuguesa se había venido deteriorando frente a las de otros países de la UE, muy especialmente Alemania.

Esto es grave pues Portugal, como miembro de la unión monetaria europea, no puede devaluar su moneda para elevar su competitividad, y se verá obligado a tratar de lograrlo apretándose el cinturón y generando una reducción en sus precios internos, sobre todo los salarios, que permita elevar la productividad de sus trabajadores.

Las predecibles consecuencias políticas de un período prolongado de austeridad tendiente a restaurar su competitividad internacional, sobre todo en un país que como Portugal ha tenido un desempeño económico muy pobre en la última década, se agravan al tener un gobierno en transición y elecciones en junio próximo.

Hay que recordar que el régimen de José Sócrates, quien lo seguirá presidiendo hasta las elecciones, cayó hace dos semanas al no lograr que el Parlamento aprobara recortes al gasto público que sin duda eran menores a los que ahora tendrá que hacer bajo la tutela de la UE y el FMI como condición para recibir el apoyo solicitado.

Ante el anuncio del rescate financiero de Portugal, era de esperarse la caída del euro ante el dólar pero, paradójicamente, ocurrió exactamente lo opuesto pues la noticia coincidente de que el Banco Central Europeo (BCU) elevaría su tasa de interés de referencia por vez primera desde 2008, dominó las nuevas provenientes de Lisboa.

El BCE está preocupado por la inflación que es manifiesta en los precios de las materias primas y productos básicos, que siguen elevándose a niveles muy pronunciados, con el petróleo por arriba de los 100 dólares por barril, y el oro y la plata alcanzando 1,500 y 40 dólares por onza, respectivamente.

La plata no había llegado a estos niveles desde que los hermanos Hunt, especuladores texanos que trataron de “acorralar” el mercado en los años ochenta, lo elevaron hasta que su precio tocó brevemente los 50 dólares por onza, sólo para caer estrepitosamente y permanecer deprimido hasta hace poco.

La década pasada la plata se cotizó en 10 dólares/onza en promedio, pero su reciente y espectacular subida, que supera en términos relativos aún el alza en el precio del oro, puede significar que hay una creciente demanda especulativa vinculada a la visión de muchos inversionistas de que se aproxima una nueva era inflacionaria.

Por cierto, el mercado de la plata tenía una característica que lo hacía muy peculiar hace treinta años: cada vez que su precio superaba los 20 dólares/onza, había una enorme oferta proveniente de la India, donde por tradición las dotes matrimoniales incluyen abundantes objetos de plata, que eran entonces fundidos y vendidos.

De esta forma había una especie de techo de qué tan alto podía llegar el precio de la plata, pues allí aparecía la oferta secundaria de la India. Está por verse si en las actuales circunstancias especulativas este comportamiento del mercado prevalece para moderar las alturas que alcance el precio de la plata.

Por su parte, el Sistema de la Reserva Federal sigue inyectando cantidades enormes de dinero en el mercado mundial mediante la compra de bonos del Tesoro de Estados Unidos hasta por un 70% de su oferta total, lo que resulta en la devaluación del dólar frente a las materias primas y las monedas como nuestro peso y el real brasileño.

¿Dónde terminará esta embrollada situación en la que el mundo globalizado se ha encogido y los países perdieron la posibilidad de determinar en forma autónoma su rumbo económico y financiero? Esto lo seguiré discutiendo en artículos futuros.

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