VIERNES, 29 DE ABRIL DE 2011
Reformas ¿hasta caer en el colapso?

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Luis Pazos







“Los priístas menospreciaron la perspicacia de la clase media, la mayoría de los cuales ya los ven, no como la solución, sino como los causantes de la falta de reformas que nos permitan crecer más y crear mejores empleos.”


Durante la presentación de mi libro ¿Quién Manda en México?, el ex secretario de Hacienda Pedro Aspe Armella, respondió a la pregunta ¿qué se necesita para que en México sean aprobadas las reformas estructurales en materia fiscal, laboral y energética? Su respuesta fue que ante la falta de consensos entre los diversos partidos, la alternativa es el colapso. El Presidente Carlos Salinas invitó a Aspe como Secretario de Hacienda para que le ayudara a sacar “el buey de la barranca” ante el colapso al que había llegado la economía con el gobierno del presidente Miguel de la Madrid: inflación sexenal de 3,710% y una devaluación del 3,904%, en parte como consecuencia de los desequilibrios acumulados desde los gobiernos del presidente Echeverría y López Portillo.

El presidente Salinas más que ser un neoliberal, como lo etiquetó el PRD, tenía claro que el único camino para salir del colapso era realizar cambios estructurales. Abrió la economía, firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que ha sido fundamental para la viabilidad de la economía mexicana, terminó con la demagógica reforma agraria y creó la posibilidad legal de dar en propiedad la tierra a los ejidatarios, pero más por una necesidad económica que por una ideología política.

Los cambios iniciados por Salinas fueron obstaculizados por el mismo PRI en el Congreso desde el sexenio del presidente Zedillo y se han opuesto a ellos en la primera década de este siglo, como lo demuestro en el libro “Quien Manda en México”. Varios dirigentes priístas le apostaron a que al obstaculizar en el Congreso las reformas estructurales en materia Hacendaria, laboral y energética, México caería en un colapso con el PAN y ellos se presentarían en las elecciones del 2012 como una alternativa para salvar al país; pero menospreciaron la perspicacia de la clase media, la mayoría de los cuales ya los ven, no como la solución, sino como los causantes de la falta de reformas que nos permitan crecer más y crear mejores empleos.

• Reformas estructurales • Política mexicana

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