Pesos y contrapesos
May 2, 2011
Arturo Damm

¿Impuesto a mascotas? ¡Sí, cómo no!

¿Realmente creen, quienes han propuesto el impuesto de tenencia a las mascotas, que pueden meter sus manos con tal impunidad en los bolsillos de los contribuyentes?

Dediqué los últimos seis Pesos y Contrapesos a comentar el tema de la propiedad privada, y concluí que para saber qué tanto respetan los gobiernos la propiedad privada de los gobernados debe tomarse en cuenta no únicamente la carga tributaria, es decir: el porcentaje del producto de su trabajo que se obliga al contribuyente a entregarle al recaudador, sino también los límites que enfrentan los gobiernos a la hora de decidir qué impuestos cobrar, a qué tasas hacerlo, y a quiénes imponérselos, límites que en muchos países no existen, siendo México un buen ejemplo de ello, ya que basta y sobra que el Ejecutivo proponga cobrar más impuestos, y que el Legislativo lo apruebe, para que se obligue al contribuyente a entregar una mayor parte del producto de su trabajo, de su propiedad, tal y como lo estamos viendo gracias a la puntada, por llamarla de alguna manera, de algunos integrantes de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, quienes pretenden que se cobre un impuesto a la tenencia de mascotas, eso sí, ¡faltaba más!, con el noble fin de financiar programas para la defensa de los animales.

La puntada de los mentados legisladores, ¡que muestra, para el caso, la falta de cualquier antecedente maternal!, es una prueba más de la impunidad con la que los gobernantes creen que pueden meter la mano en los bolsillos de los contribuyentes, para obligarlos a entregar una mayor parte del producto de su trabajo, todo lo cual – obligación a entregar parte del producto del trabajo – es la definición de robo, lo cual obliga a los recaudadores, en particular, y a los gobernantes, en general, a justificar tal arbitrariedad, misma que resulta imposible de justificar por medio de la noble intención de financiar programas para la defensa de los animales, lo cual quiere decir que no toda intención, por más noble que sea, justifica el cobro de impuestos, es decir, el obligar al contribuyente a entregarle al recaudador parte del producto de su trabajo, ya que, si así fuera, y dado que se puede cobrar impuesto por la tenencia de todo aquello que es susceptible de ser tenido por el ser humano, se justificaría cobrar impuesto por la tenencia de todo lo que se tenga.

A quienes se preocupan por el bienestar de los animales, y quieren hacer algo al respecto los remito, entre muchas otras, a la siguiente dirección electrónica, http://www.animalistas.com/Directorio.htm, en la cual encontrarán algunas opciones a través de las cuales canalizar sus inquietudes, sin la necesidad de obligar al contribuyente a entregar una mayor parte del producto de su trabajo con el fin de financiar programas para la defensa de los animales, lo cual haría del cobro de impuestos una acción más arbitraria de la que ya es, posibilidad ante la cual los contribuyentes debemos decir ¡Ya basta!

¿Realmente creen, quienes han propuesto el impuesto de tenencia a las mascotas, que pueden meter sus manos con tal impunidad en los bolsillos de los contribuyentes? Desafortunadamente esa la creencia de todo, ¡todo!, gobernante.

• Impuestos


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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

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