MIÉRCOLES, 8 DE JUNIO DE 2011
Riqueza, ¿en qué consiste? (I)

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“¿Cómo es posible que haya estados ricos con sociedades pobres?”


Hace unos días estuve en Poza Rica impartiendo una conferencia ante empresarios, uno de los cuales se quejaba en los siguientes términos: “¿Cómo es posible que, siendo Veracruz un estado rico, sea una sociedad pobre?”, queja que no deja de ser ilógica, ya que la misma viola el principio de identidad que afirma que A es A o, en este caso, que la riqueza es la riqueza, siendo que la mentada queja lo que afirma es que la riqueza es la pobreza o, para el caso general, que A es B, lo cual, no solamente no es cierto, sino imposible: A nunca será B, de la misma manera que la pobreza nunca será riqueza.

A lo que se refería el empresario es a que Veracruz, desde el punto de vista de sus recursos naturales, es un estado rico, debiendo entender por rico abundante en recursos naturales, abundancia de tales recursos que, estrictamente hablando, no es sinónimo de riqueza. Si lo fuera estados como Veracruz, con abundantes recursos naturales, serían, consecuencia de esa abundancia, sociedades ricas, siendo el mismo Veracruz un buen ejemplo de que abundancia de recursos naturales no es igual a riqueza, de entrada por el hecho de que los recursos naturales, en su estado natural, sirven de muy poco, siendo condición necesaria, más no suficiente, de la riqueza.

Los recursos naturales, en su estado natural, sirven de muy poco: si lo que el ser humano necesita es una mesa con cuatro sillas los árboles, en su estado natural, le sirven de muy poco, y lo que debe que hacer es transformalos en una mesa y cuatro sillas, lo cual supone, desde habilidades técnicas (saber cómo hacerlo) hasta disposiciones anímicas (querer hacerlo), con todo lo intermedio entre dichas habilidades y tales disposiciones, como lo son, ¡muy importantes!, el marco institucional (por ejemplo: la seguridad jurídica de que el ser humano podrá disfrutar del fruto íntegro de su trabajo) y la estabilidad económica (por ejemplo: la seguridad, no solamente de que el ser humano disfrutará del producto de su trabajo, sino que dicho producto, contabilizado en términos monetarios, no perderá poder adquisitivo).

La riqueza no depende únicamente, y ni siquiera principalmente, de los recursos naturales, sino de factores que van desde las habilidades técnicas hasta las disposiciones anímicas, pasando por el marco institucional (reglas del juego que reconozcan plenamente, definan puntualmente y garanticen jurídicamente la libertad individual y la propiedad privada de los agentes económicos) y la estabilidad económica (que el dinero mantenga su poder de compra o, dicho de otra manera, que se mantenga la estabilidad en los índices de precios), siendo que en México falla, en mayor o menor medida, sobre todo comparado con lo que sucede en otros países, todo ello, desde las disposiciones anímicas hasta las habilidades técnicas, desde la estabilidad monetaria, ¡que todavía no se consigue!, hasta el marco institucional, ¡que deja mucho que desear!, sobre todo en estados pobres, como lo es Veracruz.

Pero, suponiendo todo lo anterior, faltaría lo más importante: la empresarialidad.

Continuará.

• Cultura económica

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