VIERNES, 15 DE JULIO DE 2011
Creación y creatividad, dejar hacer y dejar tener

¿Usted cree que es una buena idea que sean Pemex y la Secretaría de Energía quienes construyan una refinería?
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“Si se viola una ley injusta lo único que se viola es esa ley, no algún derecho de alguien. Por el contrario, si se viola una ley justa se viola la ley y algún derecho de alguien.”
Othmar K. Amagi

Arturo Damm







“Para que la creatividad humana dé sus mejores resultados se requiere, uno, que al ser humano se le deje hacer y, dos, que se le deje tener el producto de su trabajo. ”


Desayuné el otro día melón, papaya, piña y sandía con queso cottage, y no pude dejar de pensar en la variedad de criaturas que Dios creó, y en la cantidad de esas criaturas que fueron creadas para satisfacción y deleite del ser humano, comenzando por el melón, la papaya, la piña y la sandía. Al momento de la Creación Dios andaba inspirado y de buenas.

Pero Dios no se limitó a su Creación, y decidió dotar al ser humano con creatividad, con la facultad de humanizar, en su beneficio, la Creación divina, y eso me lleva al queso cottage, cuya causa material es una criatura (directamente la leche, indirectamente la vaca), pero cuya causa eficiente es la creatividad del ser humano, quien se las ingenió para, partiendo de la cuajada, producirlo. ¿Qué tenemos? Creación divina y creatividad humana, siendo que la primera, sin la segunda, de poco le sirve al ser humano: en su estado natural los recursos naturales sirven de poco, y vuelvo al melón, la papaya, la piña y la sandía, frutas que, en su estado natural, cubiertas por sus cascaras, sirven de poco.

Imagínense comerse un mango (no todo es sandía, piña, papaya y melón) sin antes haberlo pelado. O peor: un mamey. Ya sé que para pelar un mamey o un mango no se necesita mucha creatividad, ¿pero qué tal para hacer un mousse de mango o un licuado de mamey? En ambos casos se requiere de licuadora, y la licuadora es más el resultado de la creatividad humana que de la Creación divina, si bien es cierto que la creatividad humana es consecuencia de la Creación divina: Dios hizo al ser humano capaz de inventar y producir la licuadora, pero no se la creó, no le ahorró el trabajo.

Creación divina y creatividad humana. Omnipotencia de Dios e ingenio y trabajo del ser humano. ¿Resultado? Uno, entre miles, un plato con rebanadas de melón, papaya, piña y sandía, acompañadas de queso cottage, todo ello sobre un plato y llevado, del mismo a la boca, por un tenedor con la ayuda de un cuchillo, cubiertos producto de la creatividad humana que ha sabido aprovechar la Creación divina.

Desafortunadamente para que la creatividad humana dé sus mejores resultados se requiere, uno, que al ser humano se le deje hacer (laissez faire) y, dos, que se le deje tener (laissez posséder) el producto de su trabajo, dejar hacer y dejar tener que, desafortunadamente, los gobiernos limitan más allá, mucho más allá, de lo que resulta justo (desde el punto de vista ético) y eficaz (desde la perspectiva económica), lo primero por la reglamentación de la actividad económica y lo segundo por la tributación sobre los ingresos, reglamentación y tributación que han llegado a límites claramente incompatibles con la libertad individual y la propiedad privada. Nada más recordar que, en materia de libertad económica, la calificación de México es 6.8, y que, en materia de propiedad, es 5.0.

¿Creación y creatividad? Sí, pero también dejar hacer y dejar tener.

• Prosperidad • Acción humana

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