LUNES, 1 DE AGOSTO DE 2011
Deuda y gasto público en los EE.UU.

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No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“En cualquiera de los dos escenarios la crisis, desaceleración y estancamiento serán inevitables, la diferencia tiene que ver con el tiempo de ocurrencia. La reducción del gasto y el retorno a los principios del libre mercado son las claves, de no hacerlo, todos sufriremos las consecuencias.”


El tema económico-político más importante de los últimos días es, sin duda, la aprobación o no del incremento al límite de endeudamiento norteamericano, actualmente no se puede saber que ocurrirá, ya que se están jugando los intereses políticos de republicanos y demócratas. Lo que estamos viendo es un claro ejemplo de cómo la política determina el devenir económico, los agentes responden a sus motivaciones personales y de partido, en la búsqueda de su bienestar, los políticos reunidos en Washington no piensan en las consecuencias que sus actos tienen para aquellos que no forman parte de su grupo y muchos menos en la importancia de sus decisiones para el resto del mundo. Su egoísmo político y alto intervencionismo nos ha conducido al desastre y puede ser peor si insisten en endeudarse más para gastar más.

Actualmente se tienen dos escenarios, en el primero el incremento del límite de la deuda se aprueba antes de que venza el plazo, esto aunque a primera vista es deseable, de fondo no resuelve la crisis estructural que enfrentan los americanos y en consecuencia continuaría presentándose incertidumbre, lo que imposibilitará que el mundo se recupere de la reciente crisis financiera y que pueda gozar de mayor progreso. El segundo escenario sería que no se apruebe, lo que de inmediato se traduciría en crisis, por la reducción de la calificación crediticia, pero quizás más importante, porque muchos países tienen bonos de deuda americanos, particularmente China, el mayor poseedor extranjero de deuda. De la esfera financiera, en un plazo corto, se daría un contagio a la esfera real, quizás de mucha mayor magnitud.

Entre lo malo, lo bueno, la suspensión de la deuda obligaría a los burócratas y políticos americanos a encontrar formas de reducir su abultado déficit fiscal, algo similar, pero en escala superior  a lo que normalmente se ha recomendado a los países en desarrollo que han caído en “default”, el gobierno americano tendría que encontrar la forma de deshacerse de todos aquellos gastos que son totalmente innecesarios, lo que representaría un tremendo choque para una economía acostumbrada a gastar, creyendo que es a través del gasto público como se puede mantener saludable. Lo que es un hecho es que en cualquiera de los dos escenarios la crisis, desaceleración y estancamiento serán inevitables, la diferencia tiene que ver con el tiempo de ocurrencia.

Desde mi punto de vista y el de otros colegas, especialmente el reconocido economista John Taylor, la mejor forma para entender los problemas que enfrenta la economía americana consiste en viajar hacia atrás en el tiempo y ver los principios sobre los que dicha nación fue fundada: libertad económica y política, mismos que fueron notoriamente abandonados desde hace algún tiempo.

Taylor, señala que fue durante los ochenta y noventa cuando mejor le fue a la economía americana, el crecimiento del empleo fue francamente impresionante, según este autor se crearon más de 44 millones de empleos durante estas expansiones, el crecimiento fue estable y prolongado más que en cualquier otro periodo. La razón de esto fue la confianza en las políticas no intervencionistas, la atención prestada a un gobierno limitado, incentivos, mercados privados y cumplimiento del Estado de derecho. La política monetaria se enfocó en la estabilidad de precios y la política fiscal se concentró en la reducción de las tasas marginales de impuestos. Se realizó una reforma regulatoria que alentó la competencia y la innovación. En aquella época las restricciones al gasto público terminaron conduciendo a un presupuesto balanceado.

Dicha situación cambió radicalmente, la prosperidad condujo a pensar que era posible incrementar el gasto público, especialmente por encima de la restricción presupuestaria real, el expediente al que se recurrió fue el endeudamiento. Al momento, la deuda por ciudadano norteamericano asciende a poco más de $45,000 dólares, mientras que la deuda por contribuyente a poco más de $130,000 dólares. La deuda actual es el resultado de una política fiscal irresponsable, incongruente con los principios de libertad sobre los que se fundó EE.UU.  De acuerdo con Suárez-Mier, entre los gobiernos de Bush y Obama, en la última década, la deuda federal se incrementó 156%, de tal forma que al momento de escribir este artículo rebasa el límite legal de 14.3 billones de dólares.

Como indica Guido, la verdadera causa de la enfermedad es el gasto público desmedido, el creer que es posible gastar más allá de las posibilidades reales, particularmente al ser emisores de la moneda que sirve como reserva internacional, la deuda es sólo un efecto.

Recuerde, amable lector, que a pesar de saber que no era correcto seguir endeudándose, el gobierno lo hizo para salvar de la quiebra a grandes empresas, bajo el insostenible argumento de que su tamaño las hacía diferentes al resto. Los ciudadanos americanos tendrán que pagar los costos de una política económica equivocada. Si desean sanar su economía deben reducir la intervención gubernamental y fomentar el espíritu empresarial, símbolo del progreso material americano. La reducción del gasto y el retorno a los principios del libre mercado son las claves, de no hacerlo, todos sufriremos las consecuencias.

En el caso de México, el contagio es prácticamente inevitable, existen por lo menos cuatro canales. El primero y más evidente es el comercial, la contracción de la demanda en EE.UU. significará menores compras, es decir, exportaciones mexicanas. El segundo canal tiene que ver con las remesas que se reciben de mexicanos trabajando en aquel país, éstas seguramente se contraerán y un escenario peor es que se dé un retorno masivo de mexicanos ante un mercado laboral deprimido. El tercer canal es la entrada de divisas por concepto de turismo; muchas ciudades, particularmente del centro y sur del país, dependen de la visita de ciudadanos americanos, los cuales dejan en ellas parte de sus ingresos. El cuarto canal se presenta por la retirada de inversión extranjera directa. En lo financiero, el incremento de las tasas de interés internacionales significará un incremento del costo de la deuda y una posible depreciación del tipo de cambio nominal con su impacto sobre los precios. Al final, la magnitud del contagio dependerá de la política macroeconómica que se siga y el blindaje constituido durante los últimos años. Para colmo de males se acerca la elección presidencial.

• Finanzas internacionales • Crisis / Economía internacional • Estados Unidos

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