LUNES, 15 DE AGOSTO DE 2011
La increíble y triste historia del oro evanescente

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Fernando Amerlinck







“El Banco de México ha hecho algo magnífico: comprar —hasta hoy— 98 toneladas de oro, para apuntalar las reservas mexicanas con algo más que numeritos en una computadora del Tesoro de Estados Unidos. Pero no sé si ese imperio financiero de bananera conducta sea confiable para depositar nuestro oro.”


El 15 de agosto de 2011 se cumplen 40 años del atraco unilateral de Richard (a) “Tricky Dick” Nixon, a la sazón presidente del imperio: desligó al dólar del oro.

En la debacle financiera de hoy destaca esa fecha. Bastan 40 años para arruinar una moneda otrora respaldada con oro, con más valor intrínseco que confianza, fe, prestigio o costumbre. Mientras escribo, el oro toca $1,760 dólares la onza. Y seguirá subiendo.

Pongamos perspectiva. Cuando nació Estados Unidos en 1786, una onza valía $19.49.  En 1913, cuando fundaron la Reserva Federal, los billetes dejaron de ser cambiables a moneda de oro, cuyo valor había subido 6% en más en 127 años. Roosevelt por “emergencia” en 1933 hizo ilegal al ciudadano tener más de $100 en oro y obligó a venderlo al gobierno al valor oficial de $20.67 la onza; y el año entrante puso la onza a $35: 69% más. ¡Vaya negociazo! Y en 1971 el no menos Tramposo Dick cesó “temporalmente” la liga dólar-oro. Hoy llega a $1,760.

La “reliquia bárbara” (Lord Keynes dixit) resulta 50 veces más demandada que cuando Nixon actuó desesperadamente con el declarado objetivo de someter a los especuladores y dar más valor al dólar. Como decía Will Durant, no hay mejor humorista que la historia.

EEUU dice que guarda 5,046 toneladas de oro en un búnker en Fort Knox (Kentucky). El diputado texano Ron Paul tiene sus dudas y ha demandado una auditoría; hasta cree posible que allí no haya oro (!!!). Y no sólo eso. También pide analizar manualmente todas las barras para averiguar si lo que allí brilla es oro…

Ron Paul no es ocioso. Corre el rumor (http://viewzone2.com/fakegoldx.html) de que en octubre de 2009 China recibió un embarque de unos 5,600 lingotes de oro. Perforaron las barras y descubrieron algo simpático: varias eran de tungsteno, sólo con chapa de oro fino. Al parecer las fabricó masivamente en tiempos de Clinton un fundidor estadounidense que las envió —entre otras partes— a Fort Knox.

Mr. Paul tiene autoridad para ordenar una auditoría porque preside el subcomité de la Cámara de Representantes que supervisa las reservas de oro. Pero aun así, no sé por qué, le hacen remilgos… A Fort Knox no dejan entrar a nadie. Punto y sanseacabó.

Las teorías de la conspiración siempre son falsas pero de que funcionan, funcionan. Hasta Vladimir Putin sacó la especie de que le pusieron un cuatro en Nueva York a Dominique Strauss-Kahn, el ex-FMI, porque iba a revelar que el oro de Fort Knox había desaparecido. A veces los malpensados tienen razón. O los creyentes en las teorías conspiratorias.

Obama rescató bancos con tanto dinero, que alguien podría gastarlo a millón de dólares diarios desde que nació Jesucristo hasta hoy. Y su deuda va mucho peor que en México respecto al producto del país: andamos por el 38% (que no es poco) pero ellos pasan del 100%. Si alguien quisiera gastar un millón de dólares diarios de ese dinero, para llegar a hoy tendría que haber nacido en el Paleolítico. Unos 40,000 años.

No sé si ese imperio financiero de bananera conducta sea confiable para depositar nuestro oro. Y es que el Banco de México ha hecho algo magnífico: comprar —hasta hoy— 98 toneladas de oro, para apuntalar las reservas mexicanas con algo más que numeritos en una computadora del Tesoro de Estados Unidos. Muy sensato invertir cerca de 5.3 millardos de dólares para fortalecer unas reservas nacionales que han llegado a 134. Sólo que…

¿Dónde está el oro?

Depositado en una caja, entiendo que en el Federal Reserve Bank of New York, institución privada que guarda oro de varios países (unas 7,000 toneladas), más que en Fort Knox. Pero si acudimos a la historia, a las sospechas de Ron Paul sobre el oro perdedizo, y le hacemos caso a algún malpensado… ¿no se les ocurrirá algún uso chistoso con nuestro oro? Por ejemplo redimirlo al estilo Roosevelt, por dólares a quién sabe qué precio; o al estilo López Portillo, que prohibió el dólar verde y obligó a su pueblo a venderlo baratito al Banco de México…

¿No convendría un examen manual a ese oro (lo hace la London Bullion Market Association), traerlo a México y someterlo a supervisión abierta e inequívoca, según el derecho que tenemos a la información de lo que nos pertenece? Y otra: ¿alguien sabe cuánto oro hay guardado en las bóvedas del Banco de México en el Edificio Guardiola, frente a la Torre Latinoamericana? Preguntemos… ¿y el oro, apá?

Ayudará a nuestro futuro económico, ante esta gran depresión mundial que apenas comienza, que el tesoro nacional no esté fundamentado en algo tan frágil como el dólar. Los ladrillos de nuestro futuro tienen que ser de oro y plata. Pero de metal real, no falsificable ni confiscable. fundamentado en algo tan frágil como el dólar.

• Finanzas internacionales • Moneda de plata • Estados Unidos

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus