Pesos y contrapesos
Ago 17, 2011
Arturo Damm

El séptimo mandamiento (I)

Hace tiempo escribí el Decálogo del buen comportamiento del gobierno, sobre todo si el mismo no ha de ser causa, como desafortunadamente lo es, de problemas económicos.

Hace tiempo escribí el Decálogo del buen comportamiento del gobierno, sobre todo si el mismo no ha de ser causa, como desafortunadamente lo es, de problemas económicos. Lo transcribo, subrayando el séptimo mandamiento.

I.- Reconocerás y garantizarás la libertad para producir, comerciar y consumir, así como la propiedad sobre los medios de producción, el patrimonio y los ingresos.

II.- Aceptarás que toda persona tiene el derecho de realizar la actividad económica que elija, tanto por el lado de la producción como del consumo, siempre y cuando no atente contra la vida, la propiedad y la libertad de los demás. No limitarás, salvo cuando al no hacerlo se atente en contra de los derechos de los demás, la libertad para producir, comerciar y consumir.

III.- Aceptarás que toda persona tiene derecho al producto íntegro de su trabajo, por lo que no limitarás la propiedad sobre los ingresos, salvo por la parte de los mismos que necesites, y obtengas por medio del cobro de impuestos, para garantizar la seguridad contra la delincuencia e impartir justicia.

IV.- Reconocerás que, además de la libertad y la propiedad, la competencia es condición necesaria del progreso económico, razón por la cual no impondrás, por ningún motivo, ninguna medida que la limite. Por el contrario: harás todo lo posible para promoverla, comenzando por los sectores estratégicos.

V.- Aceptarás que, además de la libertad, la propiedad y la competencia, una moneda sana y fuerte, que preserve su poder adquisitivo, es requisito del progreso económico, por lo que, uno, no generarás inflación y, dos, combatirás la que, de manera espontánea, se genere en los mercados.

VI.- Reconocerás, como grave error, tanto desde el punto de vista de la economía, como de la justicia, el otorgamiento de privilegios a favor de grupos de intereses, independientemente que sean productores o consumidores, razón por la cual, en ningún caso, por ningún motivo, y en ninguna medida, los concederás, aceptando que tu participación en la esfera económica debe ser neutral.

VII.- Aceptarás, como falta peligrosa, el déficit presupuestario, y por ello el endeudamiento, motivo por el cual, por ninguna causa y en ningún monto, te endeudarás: financiarás todo tu gasto con impuestos.

VIII.- Reconocerás, como error grave, la manipulación de precios, cualesquiera que sean, motivo por el cual te abstendrás de practicarla.

IX.- Aceptarás que el sistema impositivo correcto es el del impuesto único, homogéneo, universal, no expoliatorio, al consumo, aceptación que te llevará a ponerlo en práctica.

X.- Reconocerás que tu tarea en la economía no es la de intervenir en las decisiones, elecciones y acciones de los agentes económicos, sino la de minimizar el costo de transacción de las mismas; no es la de modificar, de manera coactiva y a favor de una de las partes, los acuerdos a los que lleguen oferentes y demandantes, sino la de velar por el cumplimiento de los mismos; no es la de participar como productor de bienes y servicios, mucho menos la de planear, conducir, coordinar y orientar la actividad económica de las personas.

Continuará.



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El punto sobre la i

Una tendencia lamentable en el desarrollo de la ciencia económica en las últimas décadas ha sido el considerar al Estado y no al emprendedor como el actor principal del proceso económico.

Rafael Ramírez de Alba
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