VIERNES, 26 DE AGOSTO DE 2011
Tres años perdidos

¿Usted cree que es buen momento para realizar inversiones en México?
No
No sé



El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
Félix de Jesús


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• Propaganda, censura y autocracia

Arturo Damm
• Progreso social, ¿hacia dónde?

Luis Pazos
• Pemex: ideologías contra aritmética

Arturo Damm
• Afirmaciones falaces

Ricardo Valenzuela
• Unión de Estados Americanos Socialistas (II)

Arturo Damm
• ¿Otra tenencia?

Víctor Hugo Becerra
• El gobierno de López Obrador, un fracaso


Pulsaciones...
• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Isaac Katz







“Ya se perdió más de una generación de mexicanos que no han visto una mejora significativa de su bienestar. Se perdieron otros tres años y, por lo visto, perderemos otro más.”


9,016,638,500 y 9,059,060,517, son las cifras del PIB real (en miles de pesos de 2003) correspondientes a los segundos trimestres de 2008 y 2011 respectivamente. Entre estos tres años, la diferencia porcentual es de solo 0.47%. Tres años en los cuales lo único que se ha logrado es recuperar, en términos absolutos, lo que se perdió a raíz de la crisis global que inició en 2008 y que llegó a su punto más álgido durante el primer semestre de 2009. En términos del PIB por habitante, obviamente seguimos muy debajo del nivel que se tenía en 2008, simple y sencillamente porque las tasas de crecimiento que tiene nuestra economía siguen siendo notoriamente mediocres.

Por otra parte, el INEGI reportó que el Índice Global de Actividad Económica cayó en junio a una tasa mensual de 0.21%, siendo esto el resultado de la desaceleración que se ha venido experimentando en el crecimiento de las economías desarrolladas, particularmente por el efecto directo que ello tiene sobre la economía mexicana, la debilidad que ha mostrado la economía estadounidense.

Y las perspectivas no son nada halagadoras. Los problemas de déficit fiscal y de deuda pública tanto en la zona del EURO como en Estados Unidos y los intentos de corregirlos a través de una reducción del gasto público profundizarán aun más la desaceleración, pudiendo inclusive volver a caer en una recesión hacia el último trimestre de este año o el primero del próximo, con significativas consecuencias negativas para México.

Pasaron tres años desde el inicio de la crisis y seguimos igual de vulnerables a los choques externos, no porque nuestras finanzas públicas se hayan deteriorado o porque haya más inflación. Seguimos igual de vulnerables porque se desaprovecharon estos tres años para realizar los cambios estructurales que hubiesen fortalecido a la economía. Tres años prácticamente tirados a la basura. Y los culpables son los de siempre, nuestros legisladores que están más preocupados y ocupados por defender y proteger sus propios intereses así como los privilegios y prebendas de otros grupos como empresarios que tienen y ejercen su poder monopólico, líderes sindicales, sindicatos estatales, la burocracia, los gobernadores que actúan como señores feudales en sus respectivas entidades, etcétera.

Tres años en los que lo único que hemos observado son los dimes y diretes de los legisladores, nunca poniéndose de acuerdo para hacer las reformas que hubiesen hecho más eficiente a la economía, mismas que hubiesen incrementado la tasa de crecimiento del PIB. Tres años que deberían haberse aprovechado para aprobar las reformas tributaria, presupuestal, de telecomunicaciones, energética, laboral, educativa y más. Y sin embargo, nada se hizo y lo peor es que nada se hará porque nuestro sistema político es disfuncional.

La última gran reforma en materia económica fue la de 1977 al Sistema de Ahorro para el Retiro, misma que se hizo antes de que México se convirtiera en un país “democrático con las elecciones federales de diputados ese mismo año. Desde entonces prácticamente nada.

En nueve días inicia el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión y ya podemos adelantar que nada relevante sucederá. Los legisladores seguirán enfrascados en discusiones inútiles y estériles, pero eso sí aparentando que están trabajando. Mientras tanto el entorno internacional y en consecuencia el nacional continuarán deteriorándose.

Ya se perdió más de una generación de mexicanos que no han visto una mejora significativa de su bienestar. Se perdieron otros tres años y, por lo visto, perderemos otro más.

• Reformas estructurales • Problemas económicos de México

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus