LUNES, 5 DE DICIEMBRE DE 2011
No al disparate monetario europeo

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“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
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“La actuación responsable de los bancos centrales es sólo una aspirina para un paciente que necesita una cirugía mayor. Una política monetaria prudente sólo tiene éxito si va en coordinación con políticas fiscales responsables, y ello no pasa por los bancos centrales, sino por los políticos que irresponsablemente se lanzaron a gastar sin ton ni son.”


El papel de un Banco Central debe limitarse a un mandato sagrado: mantener el poder adquisitivo de una moneda, es decir, perseguir objetivos estrictos en materia de inflación baja (el ideal sería cero).

Adicionalmente el Banco Central debe ser autónomo, no estar sometido al poder político. Y finalmente, un Banco Central actúa como garante de última instancia en caso de quiebra de cualquier banco comercial. En caso de quiebra sistémica (riesgo de que una gran cantidad de bancos quiebre), el Banco Central debe proveer la liquidez necesaria para evitar un colapso financiero y monetario que conlleve a una honda depresión.

No obstante lo anterior, hoy día hay “expertos” que desean que los bancos centrales hagan más que el papel arriba señalado. Quieren que los bancos centrales actúen como verdaderos lacayos del poder gubernamental, quieren que moneticen una gran cantidad de deuda masiva resultado de la irresponsabilidad fiscal de varios gobiernos. Es el caso europeo que ya hemos abordado.

En primer lugar el Banco Central Europeo (BCE) es autónomo, así que no entiendo a varios mandatarios europeos presionando para que el BCE entre a un rescate masivo de deuda gubernamental. Tampoco entiendo a economistas supuestamente ortodoxos (reniegan del keynesianismo), implorando la compra masiva de bonos de deuda chatarra europea. Más congruencia señores, si lo que están pidiendo es que el BCE la haga de espolique y monetice toda -o casi toda- la deuda gubernamental resultado de la irresponsabilidad fiscal, entonces en el fondo son keynesianos y no deberían renegarlo. Hay que ser honestos intelectualmente hablando.

Si pensamos que los bancos centrales pueden hacer lo que quieran con las tasas de interés (la tasa de interés es un fenómeno real y no monetario como afirman los neokeynesianos), entonces tenemos un alma keynesiana. Lamento desilusionarlos, en el largo plazo no estaremos muertos, más temprano que tarde pagaremos las facturas, como lo demostraron grandes economistas como Phelps y Friedman.

Volviendo a los “expertos”, éstos afirman temerariamente que el BCE puede rescatar a todo mundo sin consecuencia alguna; se equivocan rotundamente. Si algo desconcierta a los economistas son las consecuencias de la política monetaria. Abusos constantes en materia de política monetaria hiperlaxa conllevan a la hiperinflación. Recuérdese en la historia los casos de Alemania, Argentina o Brasil. Actualmente véase a Zimbawe, cómo el Banco Central de ese país africano rompió rotundamente con su balance entre activos y pasivos.

Menos mal que la semana pasada el gobernador del BCE declaró que su actuación sería muy cuidadosa, en el margen.

Y lo mejor, al BCE (que insisto, no puede sólo con el paquete populista de los gobiernos europeos), se le unirán para coordinarse otros bancos centrales como la FED, el Banco Central de Inglaterra, el Banco Central de Canadá, el Banco Central Japonés y el Banco Central suizo. Se trata de asegurar que el sistema bancario europeo tenga acceso a los dólares y euros necesarios en caso de contingencias (vía swaps). Esto es mejor que lo que algunos “expertos” recomiendan y casi exigen a gritos, el tremendo disparate monetario de que el BCE realice compras masivas de deuda gubernamental.

Finalmente, la actuación responsable de los bancos centrales es sólo una aspirina para un paciente que necesita una cirugía mayor. Sí, una cirugía fiscal profunda. Una política monetaria prudente sólo tiene éxito si va en coordinación con políticas fiscales responsables, y ello no pasa por los bancos centrales, sino por los políticos que irresponsablemente se lanzaron a gastar sin ton ni son.

Ojo, no estamos eximiendo a la banca central de responsabilidades, las tiene y ello pasa por la manipulación perversa de las tasas de interés (de ello escribiré en un futuro artículo). A algunos economistas les sería muy útil revisar los escritos monetarios de gigantes como Hayek, Mises y Rothbard. También sería bueno que releyeran a David Hume, Knut Wicksell e Irving Fisher.

Alemania no quiere pagar los platos rotos (y no debe), no obstante, el colapso del euro le dañaría severamente. Sin embargo, en el largo plazo, tal vez sería bueno para la eurozona únicamente mantener moneda única en los países que son zona monetaria óptima, los cuales son muy pocos. El resto de Europa deberá corregir sus excesos fiscales, continuar con el libre comercio y que sus monedas compitan por la mejor y no populistamente colgarse de una moneda fuerte que es sostenida por unos cuantos que hacen bien la tarea.

El reto es enorme, e insistimos, por el bien del mundo que Europa y EU ordenen sus finanzas.

• Crisis europea

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