Pesos y contrapesos
Dic 7, 2011
Arturo Damm

Impuesto al uso del automóvil, ¿la solución? (I)

El automóvil es, hoy por hoy, el objeto más gravado en México.

Un congestionamiento de tránsito puede verse, desde la perspectiva de la ciencia económica, como un problema de oferta y demanda, de desequilibrio en el mercado de vialidades, cosa que, en muy buena medida, es cierta: o faltan calles (problema de oferta insuficiente de vialidades) o sobran coches (problema de excesiva demanda de vialidades). Desde este punto de vista la receta para solucionar el problema, es decir: para racionar el mercado de vialidades, es doble: a corto plazo aumentar el precio de usar el automóvil (para reducir la demanda de vialidades) y a largo plazo aumentar la oferta de calles, periféricos, viaductos, distribuidores viales y demás infraestructura (aumentar la oferta de vialidades), lo cual puede resultar una tarea difícil, por lo que, en una de esas, lo que queda es el aumento en el precio de usar el automóvil. Ojo: de usar, no de comprar, no de tener, sino de usar.

Ante los congestionamientos de tránsito que aquejan a los habitantes de la Ciudad de México, y de muchas otras del interior, no han faltado los economistas que, por medio de las redes sociales, han propuesto, y en algunos casos exigido, el cobro de un impuesto al uso del automóvil, con el fin de que aumente el precio de usarlo y, partiendo de la ley de la demanda (que señala que, todo lo demás constante, a mayor precio menor cantidad demandada), disminuya su uso, aliviándose así el problema del congestionamiento, es decir, racionándose el mercado de vialidades por el lado de la demanda.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el automóvil (su compra, su tenencia, su manejo, su uso), es hoy por hoy el objeto más gravado en México, sobre todo si aceptamos que impuesto es todo desembolso impuesto (de allí el nombre) por el gobierno en contra del gobernado. Hagamos la lista: 1) impuesto al valor agregado; 2) impuesto sobre autos nuevos; 3) impuesto especial sobre producción y servicios a la gasolina (cuando no es subsidio); 4) tenencia y demás derechos vehiculares (cuando se cobran); 5) placas; 6) licencia de manejar; 7) verificación; 8) hoy no circula; 9) tarjeta de circulación, y pido disculpas si se me pasó algún otro. Ante esta cantidad de impuestos que ya gravan al automovilista, ¿cómo justificaría el gobierno uno más?

Suponiendo que el gobierno encontrara una justificación para el cobro del nuevo impuesto, y que tuviera las agallas para cobrarlo, el problema entonces sería cómo cobrarlo, teniendo en cuenta que se trata de un impuesto que gravaría, no la compra, tampoco la tenencia del automóvil, sino su uso. La única manera de cobrar tal impuesto sería cobrándolo por medio de la gasolina, la misma que se consume cuando se usa el automóvil, lo cual reconocen quienes proponen, con el fin de aliviar los congestionamientos de tránsito, el impuesto al uso del automóvil.

Esto es lo que se supone pasará: nuevo impuesto a la compra de gasolina; aumento en el precio de la gasolina; menos uso del automóvil; menos congestionamiento. ¿Será?

Continuará.



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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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