Pesos y contrapesos
Dic 9, 2011
Arturo Damm

Impuesto al uso del automóvil, ¿la solución? (II)

La propuesta a favor del impuesto al uso del automóvil, con el fin de aliviar los problemas viales, resultaría poco eficaz.

Partiendo de la ley de la demanda (todo lo demás constante, a mayor precio menor cantidad demanda) esto es lo que se supone pasará si se cobra, con el fin de aliviar los congestionamientos de tránsito, un impuesto al uso del automóvil pagadero en la compra de gasolina: 1) nuevo impuesto a la compra de gasolina; 2) aumento en el precio de la gasolina; 3) menos uso del automóvil; 4) menos congestionamiento, supuestos ante los cuales debemos preguntarnos si realmente se darían. Sí, sin duda alguna, pero si, y solamente sí, el impuesto es lo suficientemente elevado, tal y como debería de serlo para que realmente ocasiones esa secuencia de hechos.

La ley de la demanda nos dice que cuando todo lo demás (todas las otras variables que determinan el comportamiento del consumidor) permanece constante, si el precio de la mercancía en cuestión sube su cantidad demandada baja. Lo que no nos dice es cuánto baja como consecuencia, por ejemplo, de cada aumento del uno por ciento en el precio. La respuesta a esta pregunta nos la da la elasticidad precio de la demanda, que en este caso se define como la baja porcentual en la cantidad demandada consecuencia de un aumento del uno por ciento en el precio del bien o servicio en cuestión, lo cual me lleva a la siguiente pregunta: ¿en qué porcentaje tendría que aumentar, por obra y gracia del impuesto al uso del automóvil, el precio de la gasolina para que el uso de los coches se redujera en un porcentaje tal que se solucionaran los problemas de congestionamientos viales, tomando en cuenta que el uso del automóvil, para muchos, es una necesidad, y que difícilmente renunciarán a usarlo, por más que aumente el precio de hacerlo?

Lo primero que hay que hacer es responder qué se debe entender por solucionar los problemas de congestionamientos viales o, planteado de otra manera, cómo definir el equilibrio (cantidad ofrecida igual a demanda) en el mercado de vialidades. Una manera de responder la pregunta, o de definir dicho equilibrio, sería en función de una velocidad mínima garantizada, por ejemplo, de cuarenta kilómetros por hora. ¿Cuántos coches tendrían que salir de la circulación (¿en cuánto tendría que reducirse la demanda de vialidades?) para garantizar, en todo momento, una velocidad mínima de cuarenta kilómetros por hora? Y suponiendo que demos con la respuesta, ¿en cuánto tendría que aumentar el precio de la gasolina, por obra y gracia del nuevo impuesto al uso del automóvil, para conseguir esa reducción en la cantidad demanda de vialidades? Y suponiendo, lo cual no es muy difícil de hacer, que dicho impuesto tendría que ser elevado, ¿el mismo no sería regresivo, en el sentido de que afectaría más a quienes menos ingreso generan?

¿Quiere lo anterior decir que los problemas de congestionamiento de tránsito no tienen solución? No, lo que quiere decir es que la propuesta a favor del impuesto al uso del automóvil, con el fin de aliviar los problemas viales, resultaría poco eficaz.



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