MARTES, 13 DE DICIEMBRE DE 2011
Prestamista de última instancia

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“Es posible que empecemos a ver situaciones críticas en las próximas semanas, como regalo de Navidad para los líderes europeos que no supieron como enfrentar una crisis de endeudamiento excesivo de uno de los más pequeños países miembros del euroclub, lo que se ha convertido en una bola de nieve que amenaza con arrasar Europa y hundir al mundo en una nueva recesión.”


El título de mi columna de hoy se refiere a una de las más importantes características de un banco central, la de proporcionar liquidez –dinero en efectivo- cuando los bancos de un país se ven incapacitados para operar normalmente y darle su dinero a los depositantes que lo soliciten.

Tal situación de iliquidez en un banco puede tener múltiples explicaciones, que incluyen la del pánico bancario que se da cuando corre el rumor entre la sociedad de que una institución financiera ya no es sólida y que no tiene el dinero requerido para pagarle a todos los que tienen en ella sus ahorros.

La existencia de un banco central que actúa como prestamista de última instancia para respaldar a las instituciones financieras con problemas de liquidez como el descrito, es fundamental para darle estabilidad y solidez al sistema financiero de un país.

El banco central también actúa como prestamista de última instancia cuando un gobierno nacional enfrenta problemas de liquidez debido a desfases temporales entre sus ingresos y gastos o cuando se generan temores sobre su solvencia y los mercados dejan de demandar sus títulos de deuda o exigen tasas de interés demasiado elevadas que el gobierno rechaza pagar.

La crisis financiera de Europa ha puesto de manifiesto que el Banco Central Europeo (BCE) no tiene la función de prestamista de última instancia respecto a los instrumentos financieros de los países pertenecientes a la zona del euro que enfrentan problemas de iliquidez, situación que empezó por Grecia pero que se extendió al resto del continente alcanzando ya inclusive a Francia.

Lamentablemente, la enésima reunión en la cumbre que tuvieron los líderes europeos en Bruselas el jueves y viernes pasados no planteó dotar al BCE de la función de prestamista de última instancia para los países que comparten el euro como su moneda, aunque se avanzó en plantear una mayor integración fiscal de los países de la Unión Europea (UE), con excepción del Reino Unido.

El acuerdo alcanzado en principio incluye el compromiso de los países de adoptar límites estrictos a sus niveles de deuda y déficit fiscal que se aprobarían como enmiendas a sus respectivas constituciones, pero no se incluyó la posibilidad de emitir eurobonos, lo que figuraba como la alternativa para dotar a los países de la región de una fuente adicional de liquidez.

Se supone que los países que acepten el compromiso fiscal descrito habrán de modificar sus respectivos ordenamientos constitucionales antes de marzo próximo, pero no se modificará el Tratado que une a los países miembros de la UE debido al rechazo británico de apoyar la mayor integración fiscal, por lo que se buscará redactar acuerdos de menor jerarquía que excluya al Reino Unido.

Además de dividir a la UE en dos grupos –Suecia, Hungría y la República Checa informaron que llevarían el asunto a sus respectivos parlamentos-, está por verse si este arreglo es validado por la Corte Europea de Justicia pero, en cualquier caso, no se plantea ninguna solución para la crisis de iliquidez.

Mientras tanto, en los próximos meses los países europeos tienen que refinanciar enormes cantidades de deuda que se vencerá, lo que se ve cada vez más complicado sin contar con un prestamista de última instancia o la posibilidad de emitir eurobonos.

La calificadora Standard & Poor’s ya había advertido a principios de la semana pasada que estaba lista para degradar la calidad de la deuda incluso de los países centrales de la zona del euro, Francia y Alemania, pues la situación de sus instituciones financieras es muy precaria al tener enorme cantidad de instrumentos de deuda de los países en problemas entre sus activos.

La canciller alemana Ángela Merkel se opone a que el BCE actúe como prestamista de última instancia para los países en problemas o que se emitan eurobonos pues considera que ello eliminaría los incentivos para que esas naciones corrijan sus desequilibrios y porque teme que su país acabaría pagando los gravosos rescates que serán necesarios para evitar su quiebra.

Es posible que empecemos a ver situaciones críticas en las próximas semanas, como regalo de Navidad para los líderes europeos que no supieron como enfrentar una crisis de endeudamiento excesivo de uno de los más pequeños países miembros del euroclub, lo que se ha convertido en una bola de nieve que amenaza con arrasar Europa y hundir al mundo en una nueva recesión.  

• Crisis / Economía internacional • Crisis europea

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