DOMINGO, 2 DE OCTUBRE DE 2005
La caída de México en la competitividad mundial

¿Usted considera que las acciones del actual gobierno concuerdan con sus propuestas de política industrial?
No
No sé



El punto sobre la i
“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
Víctor H. Becerra


Más artículos...
Víctor Hugo Becerra
• México: Dictadura Legal

Arturo Damm
• Lo bueno

Manuel Suárez Mier
• Más del culto a la personalidad

Arturo Damm
• El mínimo crecimiento

Luis Pazos
• Aborto, ¿derecho o delito?

Arturo Damm
• Consumo, a la baja

Ricardo Valenzuela
• El recinto de las Malas Ideas


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Godofredo Rivera







“Ahí están las cifras, los índices, que por fortuna ponen a cada quien en su lugar y exponen la verdadera ineficacia de los políticos para ponerse de acuerdo en lo que es fundamental para México”


Como cada año, el Foro económico Mundial (World Economic Forum, WEF) da a conocer sus índices de competitividad en el mundo.  De acuerdo al informe, México se desplomó siete posiciones en el Índice de Competitividad que mide el Foro, al pasar del sitio 47 en 2004 al 55 en el presente año. Con esto, México pierde el segundo lugar que tenía en materia de competitividad en América Latina. Su lugar ahora es ocupado por Uruguay, que quedó situado en la posición 54. Recordemos brevemente qué mide éste índice.

 

Anualmente, el Foro Económico Mundial, con sede en Davos Suiza, publica el índice de competitividad global de alrededor de 117 naciones y que está compuesto por varios indicadores. El mencionado organismo define a la competitividad global como la aptitud de un país o empresa para generar más riqueza para su gente que sus competidores en los mercados mundiales.

 

El Índice de Competitividad para el Crecimiento (Growth Competitiveness Index o GCI) mide la capacidad de una economía nacional para lograr un crecimiento económico sustentable en el mediano plazo. Se basa en tres amplias categorías de variables: ambiente macroeconómico, instituciones públicas, y tecnología.

 

Índice de la Competitividad para el Crecimiento 2004

 

País

Ranking

País

Ranking

Finlandia

1

Australia

10

EUA

2

Países Bajos

11

Suecia

3

Japón

12

Dinamarca

4

Gran Bretaña

13

Taiwán

5

Canadá

14

Singapur

6

Alemania

15

Islandia

7

Chile

24

Suiza

8

Uruguay

55

Noruega

9

México

54

Fuente: World Economic Forum

 

Es obvio, el desplome de 7 lugares sólo confirma que no estamos haciendo  la tarea en materia de reformas, y lo peor, que la calidad de nuestras instituciones ha bajado.

 

El WEF reporta que la incertidumbre política generada por el proceso rumbo a la elección presidencial en 2006, la parálisis en la ejecución de políticas públicas, el elevado índice de corrupción y la inseguridad que prevalece en el país, están entre los principales factores que ocasionaron esa caída en el ranking internacional. Aquí también es obvio que la discusión política en México está más abocada a  maniobras vinculadas con las elecciones presidenciales, que a la implantación de reformas estructurales e institucionales orientadas a preparar al país para sobreponerse a los desafíos planteados por algunas de las mayores economías asiáticas. Indica también el WEF que otros elementos que afectaron considerablemente el ánimo de la comunidad empresarial y contribuyeron al desplome de México son "los niveles terriblemente altos de crimen", que elevan los costos de operación de las compañías y socavan la productividad.

 

Además, refiere el organismo, "el favoritismo por parte del gobierno en la toma de decisiones de política y de adjudicación de contratos", es decir, la falta de transparencia en los vínculos del sector público con la iniciativa privada, también fue un factor de caída dentro del índice.

 

Por su parte, Chile sigue siendo el país latinoamericano mejor rankeado (24), pues mantiene una gestión pública transparente, similar a la de algunos países europeos. De hecho, sólo es superado por 8 economías europeas. Brasil y Venezuela por su parte nuevamente registraron caídas en el índice al perder 8 y 4 lugares respectivamente.

 

Los índices son similares a las calificaciones que obtenemos en la escuela, nos dan a conocer, sin rollos, qué tan bien ó mal estamos haciendo las cosas. Lo peor es que siempre que se publica un índice de esta naturaleza, nuevamente sale a relucir la demagogia de varios de nuestros políticos para justificar que no están haciendo bien su chamba.

 

México dio un gran paso en materia de apertura económica y política en los últimos años. Sería injusto negarlo. El problema es que aún mantenemos a nuestro alrededor viejas prácticas paternalistas al más puro estilo corporativista que caracterizó a nuestro país durante más de 70 años.

 

Sólo hay que ver a los grupos que nuevamente hoy están haciendo lo imposible por mantener privilegios a costa del bienestar de millones de mexicanos. Un día son los cañeros, otro día son los maestros, otro día son los sindicatos del IMSS ó de las paraestatales como CFE y Pemex, todos y cada uno de ellos luchando por que a los consumidores de sus servicios no nos llegue una mejor oferta que demuestre la ineficiencia con la que operan.

 

Comentaba en alguna ocasión el analista Arturo Damm que el problema de los mexicanos no era de “faltas de reformas”, sino falta de “carácter cultural”. En efecto, estamos inmersos en la cultura de “el que no  tranza no avanza”, entre viejas estructuras anacrónicas que fomentan la cultura de búsqueda de rentas extraordinarias y que, siempre que pueden, evitan la competencia a toda costa. Estas estructuras son grupos de interés, a veces agrupados en partidos políticos, sindicatos de trabajadores y empresarios, y en general en agrupaciones cuyos argumentos siempre son el de “realizar una actividad estratégica para el Estado”, ó de “dar empleo a cientos de miles” ó de “proteger la soberanía”, en fin, todos argumentos que en realidad sólo buscan proteger intereses creados para una minoría a costa del bienestar de millones de consumidores.

 

Se acaba de firmar un pacto de estabilidad entre los diversos sectores de la sociedad civil en México. Como siempre que ocurren estos eventos, lo que predomina son siempre las buenas voluntades. Pero lo que importa es el cómo, la estrategia, para asegurar la estabilidad y seguir siendo competitivos. De nada sirve que un empresario exija al gobierno que sea menos burocrático, y a su vez pida privilegios arancelarios para que sus intereses sean protegidos de la competencia internacional, ó que los partidos políticos acepten que son necesarias las reformas, pero siempre manteniendo vivos a los monopolios ineficientes del gobierno. Si no se ataca esto, entonces cualquier pacto es puro rollo y no sirve absolutamente de nada.

 

En fin, que ahí están las cifras, los índices, que por fortuna ponen a cada quien en su lugar y exponen la verdadera ineficacia de los políticos para ponerse de acuerdo en lo que es fundamental para México y no en los intereses que favorecen a unos cuantos en detrimento del bienestar de millones de mexicanos.


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus